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Miércoles, 22 Abril 2015 23:53

PARASHÁH MESORÁH

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 28
MESORÁH

6 DEL MES SEGUNDO/IÁR DEL 5776
25 DEL MES DE ABRIL DEL 2015

Lectura de la Toráh: Vaikráh/Y llamó/"Lev." 12:1-15:33
Lectura de la Haftaráh: 2a. R. 4:42-7:2

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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Vaikráh/"Lev." 15:31: "Ustedes, (Moshé y Aharón) deben prevenir a los israelíes acerca de su impureza, para que ella no les provoque la muerte si es que ella contamina Mi Tabernáculo que está en medio de ellos.".

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
EL PODER DE LAS PALABRAS

Esta parasháh trata de un tema extremadamente importante: la relación directa entre los problemas de la piel (tzaaráh), como resultado de impurezas del lenguaje, tanto el pensado como el hablado.

En el trasfondo, se encuentra el poder de las palabras, especialmente, si este lenguaje es en el idioma hebreo, que ha satán ha logrado ocultar por tantos siglos para que no usemos el gran poder de Elohím y ha engañado a los creyentes haciéndoles creer que el Pacto Renovado estuvo originalmente escrito en griego (y para los que no se creen éso, “en arameo”, con tal de no decir la verdad: “en hebreo.”)

Me dijo Elohím para esta parasháh: “Mis Palabras/Dvarím son Mi Aliento Santo (Rúaj ha Kódesh) pero sin Mi Poder. Igual tienen algo de poder, porque Yo las he creado, pero son pronunciadas por seres humanos caídos (del Paraiso/Gan Éden) y por lo tanto, no tienen Mi Poder de Creación/Destrucción pero igual tienen poder.” (Las palabras entre comillas y subrayadas son de Elohím en profecía en nuestras parashót.)

De modo que, debemos apreciar y calibrar el enorme poder de las palabras, aun las humanas, cuanto más las pronunciadas por la Boca de Elohím para nuestro alimento diario de nuestro cuerpo mental (1ª Cor. 15:44). (La VRV tiene equivocado el término griego “psiquis” que lo tradujo (mal) de Luther como “natural” cuando es “psíquico, mental.”)

Dijo Joel L. Swerdlow muy acertadamente: “El escribir tiene casi un poder mágico: palabras sobre papel, creadas por ciudadanos ordinarios, han tirado abajo gobiernos  y cambiado el curso de la historia.”

Además de PODER, tienen un PROPÓSITO.

1) Hay palabras/dvarím que nos calman, nos alivian; hay palabras que salvan nuestra alma para toda la eternidad; hay palabras que convencen (de pecado) o de Verdad de Elohím.

2) Hay palabras/dvarím que nos llenan el corazón de gozo y de ahaváh/amor sacrificial, espiritual de Elohím.

3) Hay dvarím que santifican, que nos elevan a alturas espirituales a las que nunca hemos llegado.

4) Hay palabras que hieren, lastiman, nos tuercen, nos separan y nos aislan de los demás.

5) Hay palabras que nos dicen que nos transforman en personas diferentes, haciéndonos perder el Cielo y dándonos una entrada “garantida” al infierno.

6) Hay palabras que nos hacen resbalar, odiar, matar y asesinar a los demás.

7) Hay palabras/dvarím que nos llegan de Elohím y que nos bendicen, nos llenan, nos informan, nos hablan de nuestro futuro y de nuestro pasado.

8) “El propósito de la Palabra es crear/destruir, sanar/enfermar, amar/odiar, de acuerdo al propósito del que las usa. Yo doy ese regalo/matanáh al hombre que obra de acuerdo a lo que es y desea ser y está escrito que sea,” para bien o para mal.

9) La Toráh está hecha sólo de Palabras y sin embargo, ha salvado a billones de almas por su poder a lo largo de casi 4000 años.


10) Con “sólo” la Palabra/Davár las personas se sanan, resucitan, se liberan de demonios, lo mismo que las casas y los automóviles. (aunque también es puede ser usado y es usado para el mal, tanto a personas como a situaciones)

11) El poder de la Palabra/Davár es enorme, incomensurable.

12) El Rúaj ha Kódesh es “sólo” Dvarím/Palabras de Elohím y sin embargo, Su Cercanía nos pueden dar la felicidad más profunda que el hombre pueda experimentar, mucho más profunda y duradera que cualquier droga, que el hombre del mundo toma para salirse de este mundo sin sentido (para él).

13) Por todo esto, debemos tener mucho cuidado con lo que decimos para no hacer tropezar a los demás. Aún la ausencia de ciertas palabras (dentro del contexto de lo que se dice o se habla) tiene significado.

Elohím creó la Palabra/Davár para bendecir a la humanidad con su uso, para hacer de Sus hijos instrumentos de bendición para aquellos que no lo conocen todavía, pero desean conocer al Verdadero, al Único Elohím verdadero, el Elohím de Israel y al Mashíaj y Elohím de Israel, Ieshúa ha Mashíaj, quien pronto regresará para reinar con los judíos mesiánicos de todo el mundo que lo aceptan y lo reconocen como lo que es, por Mil Años (Rev. 21 y 22). Con la Palabra/Davár podemos bendecir a nuestros hijos, padres y hermanos en la fe: “¡Que Elohím te siga bendiciendo!” o maldecirlos con nuestras palabras ásperas o maldiciones: “¡No sirves para nada!” “¡Inútil!” o “¡Tonto!” Con la Palabra/Davár nos bendecimos o maldecimos a nosotros mismos: “No sirvo para nada” “Soy fea” o “No puedo hacer esto.” Nos olvidamos que Elohím dijo: “TODO lo puedo en Mashíaj que me fortalece.” ¿Con qué nos fortalece? Con Su bendición sobre nosotros, a través de Su Aliento Santo/Rúaj ha Kódesh HABLANDONOS a nosotros, aunque no lo oigamos.

Por eso es tan importante entender y PRACTICAR un vocabulario aceptable a Elohím: tratar de (1) PENSAR y (2) HABLAR palabras positivas, amables, llenas de bendición para nosotros y los demás a nuestro alrededor. TODO comienza en nuestra mente, así como Elohím comienza en la Mente de Elohím Padre y continúa con Su Aliento, el Rúaj ha Kódesh y terminar con Su Palabra, Ieshúa hecho carne. Asimismo, nosotros comenzamos con nuestra mente y seguimos con nuestra Palabra/Davár. De modo que tenemos que cuidar en extremo lo que sale de nuestra mente y boca, porque con ellos nos bendecimos y bendecimos a los que nos rodean o nos maldecimos a nosotros y a los que nos rodean.

Es más: nuestras palabras deben provenir de Elohím, en vez de nosotros, cada día un poco más. Debemos pedirle a Elohím en oración que Él tome cuenta de nuestra boca y de nuestras palabras para que éstas sean las provenientes de Su Rúaj y no de nuestra carne. Todo consejo, toda advertencia, toda oración a los demás como a nosotros mismos, en lo posible, debe provenir de Elohím y no de nuestra carne, que nada sabe ni nada es. Esto sólo se consigue con una relación íntima con Elohím, que depende de nuestra obediencia a Él y de nuestra madurez espiritual. “¿Por qué me llaman ‘Adón, Adón’ (Amo, Amo) y no hacen lo que les digo?”

La madurez y el Poder de Elohím provienen de nuestra obediencia, que debe llegar a ser, con el tiempo o con nuestra ansia de servirle, TOTAL. “Sin Mí, NADA pueden hacer”, dijo Ieshúa.

EL LENGUAJE Y LA MADUREZ ESPIRITUAL

Los hábitos y virtudes de las personas maduras se destacan en la forma en cómo nos comportamos, nos relacionamos con Elohím y los demás. Y la forma en cómo nos relacionamos es través del lenguaje, de las palabras.

¿Cómo llegar a esta madurez espiritual? Primero, trataremos de definir la madurez: es la cualidad de una persona que expresa una elevada perfección en varias áreas a la vez de su personalidad. En nuestro caso, como judíos mesiánicos, de las áreas del carácter, de nuestro comportamiento y de nuestra espiritualidad (su relación íntima con Elohím) a través de tener a Ieshúa  y al Rúaj ha Kódesh dentro suyo—expresada en actos visibles, en conductas espirituales.

Nuestro carácter varía con cada persona, pero hay cualidades de carácter (humanas) que Elohím valora mucho más que otras: la humildad, el interés por aprender, la mente abierta, la paciencia y el aguante, la templanza (el no perder los estribos por cualquier cosa), la responsabilidad, nuestro corazón, constancia, nuestro corazón hacia los demás, la honestidad, la prudencia (de nuestra boca y de nuestras manos y pies, es decir, lo que hacemos y dónde vamos) y nuestras prioridades (¿Quién está primero en nuestra vida? Elohím o nuestro trabajo, o nuestro cónyuge, o nuestros hijos? Para contestar esta pregunta en el fundador del judaísmo, Avrahám, Elohím lo llevó hasta el borde de matar a su propio y único hijo, para ver si lo prefería a Elohím.) Si no tenemos algunas o ninguna de estas cualidades, debemos pedirlas a Elohím, ya que son la base humana de nuestro crecimiento espiritual. Si uno es haragán o sin aguante, o miedoso, no va a soportar ni una semana las pruebas a que Elohím lo va a someter a través de ha satán.

De nuestra espiritualidad, Elohím valora nuestra obediencia (Avrahám de nuevo), como ya mencionamos, y nuestra humildad frente a Él, de la cual depende todo nuestro crecimiento espiritual.

¿CÓMO ADQUIRIR ALGUNAS DE ESTAS VIRTUDES?

Una de las maneras es juntarse con personas del mismo pensar y creer que nosotros. Si nos llamamos “judíos mesiánicos” y nos juntamos con drogadictos o ladrones, ¿qué creen que seremos en unos años con esa compañía? ¡Pues, ladrones o drogadictos, no les quepa la menor duda! Recuerdo haber leído sobre un predicador que se le ocurrió la mala idea de predicarles a prostitutas. ¿Cómo creen ustedes que terminó? “Dime con quién andas, y te diré quién eres” no es un refrán tan popular porque sí, sino porque es un aprendizaje de la realidad.

Otra es orar, orar, orar. La oración que son “sólo palabras”, tiene un ENORME poder para cambiarnos y  para mejorarnos, si tenemos la voluntad y el aguante de seguir tratando de cambiar (no cambiar a los demás, ni a nuestro cónyuge, sino a nosotros mismos, que es mucho más difícil).

Nuestra parte espiritual debe comenzar sí o sí con nuestra obediencia a Su voluntad. Dice Rom. 8:14: “Porque son hijos de Elohím los que son DIRIGIDOS (constantemente) por el Rúaj de Elohím.” Lo contrario también es cierto: Porque NO son hijos de Elohím los que NO son dirigidos (constantemente, día a día) por el Rúaj de Elohím.

Todo esto debe ser hecho con persistencia infinita, que es necesaria para todo, no sólo para nuestra vida espiritual, sino también para vencer nuestra carne.

Nuestra vida debe MOSTRAR que somos judíos mesiánicos, especialmente en estos momentos tan críticos para toda la humanidad. No con palabras solamente, sino también con HECHOS, con buenas obras/mitzvót, que reflejen a quién seguimos. Nuestra vida espiritual debe ser 24/7, (24 horas al día, siete días a la semana) y no sólo en shabát y dentro de la sinagoga mesiánica, sino que debe estar reflejada en todo: en lo que comemos (y especialmente en lo que NO comemos); en lo que hablamos, en lo que hacemos, en cuántas veces al día hablamos con Elohím, aunque sea una frase, en todo lo que pensamos, decimos y hacemos.

         La madurez humana y la espiritual nos lleva, con la ayuda de Elohím en oración, a la tan ansiada separación/kedusháh y luego a la verdadera santidad/kedusháh, que es o tendría que ser la meta de nuestra vida.

 

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