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Viernes, 07 Septiembre 2018 14:46

PARASHÁH 51-52 NITZAVÍM - VAIELÉJ / ESTÁS PARADO - Y VÉ

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PARASHÁH 51-52
NITZAVÍM - VAIELÉJ / ESTÁS PARADO - Y VÉ

28 DEL MES DE ELUL DEL 5779
8 DEL MES DE SEPTIEMBRE DEL 2018

Parasháh: Dvarím/Asuntos/"Dt." 29:9:31-1:30
Haftaráh: Ieshaiáhu/Is. 61:10-63:9-55:6-56:8

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

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Dvarím/Asuntos/Dt. 29:9: “Ustedes están parados en este día todos delante de ADONÁI vuestro Elohím, vuestros capitanes de las tribus, vuestros ancianos y oficiales, con todos los hombres de Israel”./אתם נצבים היום כלכם לפני יהוה אלהיכם ראשׁיכם שׁבטיכם זקניכם ושׁטריכם כל אישׁ ישׂראל׃

COMENTARIO DE LA PARASHÁH

CÓMO RETORNAR/SHÁV A ELOHÍM

En las parashót de esta semana, especialmente en Nitzavím/”Estás parado”, hay una palabra clave en hebreo que se repite, “shúv” que viene del verbo “sháv”, que significa “retornar” a (Elohím). Por otro lado, las dos parashót juntas, significa algo contrario uno del otro: “estás parado” y “vé”. Existe una alternancia, una dualidad en nuestra vida: hay momentos para “estar parado”, para afirmarnos en Elohím y momentos para “ir”.

En estos días previos a las Grandes Festividades de Ióm Terúah/Día del toque del shofár (del 9 y al 10 de septiembre, a la caída del sol, respectivamente) son días precisamente para PARAR nuestra actividad, ya que tocará el Shofár de Elohím para todos los judíos y judíos mesiánicos del mundo entero. Son días para RECONSIDERAR, para, reflexionar, para parar ese movimiento constante y sin pausa que es muchas veces nuestra vida, para entregarle a Elohím nuestro ser tridimensional, “espíritu, alma y cuerpo” (1ª Ts. 5:23), para que Él lo examine para que nosotros lo veamos y para limpiarlo, con nuestro previo consentimiento.

Luego viene la festividad de Ióm Ha’Kipurím/Día de los Sacrificios Expiatorios (del 18 y al 19 de septiembre), que son un recordatorio del más grande sacrificio expiatorio, el de Ieshúa, nuestra Kaparáh/sacrificio expiatorio, que se ofreció en Pésaj por nosotros, para darnos entrada al Padre en Sukót, (del 23 y al 30 de septiembre).

Estos son días para la otra parte de la dualidad, para IR en busca de nuestro Amado, de Elohím, que nos espera con Sus brazos abiertos, si hemos “hecho nuestros deberes” de arrepentirnos, de limpiarnos y de reconsiderar lo que hemos hecho y pedido perdón. Todo esto es el SHÚV, el retornar a Él a través de tener a Ieshúa dentro de nuestro rúaj/espíritu, quien es el que nos une con Elohím, nos ayuda a este shúv/retorno, es, en pocas palabras, “la gracia” tan poco entendida y tan mal entendida.

Estas festividades son una “excusa” y una gran oportunidad que Elohím nos brinda para ir a Su encuentro, y para que Él venga a nuestro encuentro, para aquellos que lo buscan y lo ansían, como se ansía a un Ser Amado. En todo el mundo judío, Su Pueblo, tanto por sangre como por fe (los judíos mesiánicos de origen gentil) hace estos dos movimientos: RECONSIDERAR e IR a Su encuentro y Él también hace un movimiento de IR hacia nosotros, como nuestro Amante que es.

Nosotros, como mesiánicos, tenemos como futuro Esposo a Ieshúa (Rev. 12:17), quien ha enviado al Rúaj ha’Kódesh a recoger a Su Prometida/Kaláh como Avrahám envió a su criado a buscar novia para su hijo Itzják. Nosotros somos la Prometida de Ieshúa, quien MUY PRONTO celebrará Su casamiento con nosotros, los judíos mesiánicos en todo el mundo.

Nuestro shúv/retorno a Elohím debe ser cada año diferente y mayor. El movimiento de Elohím siempre es en espiral, no en línea recta, ni en círculos. El vivir con Elohím es un eterno subir por la rampa/sulám que subió Iaaqóv (mal traducida como “escalera”); cada año un poco más alto; cada año un poco con más sabiduría/jajmáh de Elohím para cada paso; cada año con más obediencia a Él, ya que cuanto más alto estamos, más responsabilidad tenemos a Sus ojos (espirituales).

Existen por lo menos cinco áreas que debemos examinar.

1. NUESTRA RELACIÓN PERSONAL CON ELOHÍM

Elohím nos pide que pidamos perdón y que nos arrepintamos de nuestra pobre relación con El en estos “Iomím ha’Noraím” (“días terribles”). Debemos recapitular cuál ha sido nuestra relación PERSONAL con El y dónde hemos fallado en esta área. Podemos, por ejemplo, haber planeado hacer mucho para mejorar esta relación, pero haber perdido el tiempo, sin fruto visible. No debemos perder de vista que el motivo PRINCIPAL de nuestra vida es “conocerme/ladáat Otí y entenderme” (Irmiáhu/Jer. 9:27). Somos, en cierta manera sublime, como un cohete espacial carnal, con una cápsula interior espiritual, que es enviado al espacio para llegar a cierto planeta a millones de años luz: cuando llega, ya cumplió su misión, ya puede descansar en el suelo del planeta con tranquilidad, porque su misión tuvo total éxito. Así somos nosotros. Elohím nos ha enviado en una misión: a través de las peripecias de nuestra corta vida, de los zigzags de nuestra vida llena de sucesos, de personas y de tragedias, conocer a Aquél que nos envió a este planeta. Si hacemos esto, hemos tenido un éxito total. Si no, todo lo que hemos realizado aquí es “hével”, cuya mejor traducción es “el vapor que sube de un cadáver en descomposición”, como lo tradujo el rey Shlómoh en su famoso libro “Kohélet/Eclesiastés”.

2. NUESTRO CORAZÓN

La otra área fundamental en nuestra vida es nuestro corazón. ¿Cómo está nuestro corazón, respecto a Elohím, a nosotros mismos, a nuestros familiares cercanos (padres, cónyuge, hijos, parientes cercanos), a los miembros de nuestra sinagoga mesiánica, al país donde vivimos, al mundo exterior? Esta es una época de teshuváh también en cuanto a un corazón sanado de todo rechazo, odio, falta de perdón, dureza, indiferencia hacia cada uno de los mencionados y de aquellos que Elohím trae a nuestro camino, como los mendigos y las personas que necesitan conocer a Elohím. Algunos de nosotros tenemos algunos de estos problemas de nuestro corazón psíquico que hemos nombrado y no nos hemos sanado.

Este es el momento de hacerlo. Así como hay un momento para plantar semillas en el año, hay un momento para arrancar estos “yuyos” (hierbas salvajes) psíquicas del terreno de nuestra alma, hierbas salvajes que están ocupando el lugar que tendrían que ocupar sentimientos positivos y venidos del Rúaj y de vivir en el Rúaj, como los mencionados en Gál. 5:22-23: “Pero el fruto del Rúaj es ahaváh(Heb.)/Amor sacrificial, ósher (Heb.) gozo, shalóm (Heb.) paz (después de la guerra victoriosa),  aguante, amabilidad, bondad, emunáh/(Heb.) fe (en la Verdad de Elohím), suavidad, control de uno mismo, contra tales no hay Toráh” (Lo que muestra que contra las cosas nombradas en el 5:19 sí hay Toráh.) Nuestro corazón es un jardín, donde, como en todo jardín, pueden haber hierbas salvajes o hermosas flores, producto de un cuidadoso, largo y doloroso cultivo, los nueve frutos del Rúaj mencionados arriba, nuestra verdadera meta psíquica y espiritual.

3. NUESTROS PENSAMIENTOS, ACTITUDES Y SENTIMIENTOS

Nuestros pensamientos son lo primero que debemos vigilar, ya que es en la mente donde se crean los más grandes pecados, que luego se ejecutan con las manos (lo que hacemos) o con los pies, (donde vamos). Nuestra mente es otro jardín, donde podemos dejar crecer hierbas muy salvajes, o hermosos frutos, pensamientos hermosos y espirituales que nos acerquen a Elohím y a nuestros semejantes. De estos pensamientos saldrán nuestras actitudes hacia Elohím y los demás y nuestros sentimientos, que están en cierta manera controlados y dirigidos por aquellos.

Cada uno de nosotros tenemos una cierta “configuración”, una cierta agrupación de pensamientos, sentimientos y actitudes. Algunas de estas configuraciones son casi enteramente saludables, como cuando no tenemos ningún rasgo negativo (algo realmente poco posible), o una mezcla de ambos, que es la configuración promedio, la normal. Los diez días entre Ióm Teruáh e Ióm Ha’Kipurím1 son los ideales para revisar, hacer una introspección detallada con la ayuda del Rúaj  ha’Kódesh, de nuestra particular configuración, de modo que sacar lo que a Elohím le molesta de nuestra conducta y configuración, y comenzar a plantar aquel fruto que ya estemos listos para plantar, ya sea una pequeña semilla de ahaváh (amor sacrificial de ADONÁI), o por lo menos amabilidad, que es una actitud de buena predisposición, de aceptación y de perdón hacia los rasgos negativos de los que nos rodean, y que normalmente no aguantaríamos y de hecho no aguantamos en los demás—con nosotros somos muchísimo más tolerantes.

4. LA COBERTURA DE PECADOS/KAPARÁH Y LA PURIFICACIÓN/TAHARÁH

Existen dos conceptos claves en estos días noraím/terribles, aparte del concepto que ya mencionamos, la teshuváh, que los abarca a los dos. El primer concepto es la “kaparáh” que es el animal sacrificado en este día por el Kóhen ha’Gadól en el Templo de Irushaláim, y que muere POR y EN LUGAR DE nosotros, del pueblo de Israel. Después de la primera venida de Ieshúa, El es el Kóhen ha’Gadól como dice Ivriím/Hebreos 9:25-28 y El es también la kaparáh ofrecida en Pésaj/Pascua, como dijimos más arriba, cuya sangre nos absuelve de pecado en esta festividad designada/moéd. Todos los judíos mesiánicos que estamos tratando de cumplir los moadím/festividades, sólo “tratamos”, muchas veces sin ningún éxito. Estos pecados de NO cumplir adecuadamente los moadím, son los que deben ser cubiertos con la Sangre de Ieshúa, Quien es nuestra kaparáh y que, gracias a esa cobertura, nos absuelve de pecados—pero no de cumplir la Toráh ni de decidirnos de una vez por todas a estar “libres de la ley” como se enseña en el cristianismo y en muchas sinagogas mesiánicas. (La definición misma de pecado es: “porque pecado es no cumplir la Toráh”, según 1ª Iojanán 3:4.). Este es el propósito del Ióm ha’Kipurím, el de cubrirnos con la Sangre de Ieshúa para los judíos por fe mesiánicos.

5. QUÉ SUCEDE CUANDO VOLVEMOS A PECAR

Pero, ¿qué sucede si pecamos de nuevo y de nuevo, sencillamente, como es el caso de las adicciones, porque no podemos dejar de hacerlo, o porque no podemos una vez o dos evitarlo o porque nuestra configuración mental o emocional nos impulsa o nos atrae a hacerlo de nuevo? Para eso está en el judaísmo, el segundo concepto clave, que es el de la taharáh, la purificación.  Mientras la kaparáh viene de Elohím, de afuera de nuestro ser, la taharáh viene de adentro, de modificar la configuración de nuestra mente, alma y pensamientos, de limpiar el jardín de nuestra alma de aquellas hierbas salvajes que están introduciendo pecado y error a nuestra alma/mente.

El retornar a Elohím/la teshuváh implica una continua, periódica, por lo menos semanal taharáh/purificación. Con mucha facilidad muchos salen al gimnasio a poner más músculo en sus cuerpos, pero, ¡con qué poca frecuencia nos hacemos un sauna mental y espiritual, a sudar nuestros pecados y pensamientos e inclinaciones pecaminosas para lograr la taharáh. Deberíamos abrir un récord con nuestros pensamientos, actitudes, configuraciones negativas e inclinaciones negativas y llevarlas en cuenta cada shabát, el día ideal para hacer un examen de este tipo, apuntando por qué y cuándo surgió en nuestra vida esta o aquella inclinación al mal y qué podemos orar y pedir o hacer para evitar caer en lo mismo la próxima vez. ¡Reconsidera y Vè!

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