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Viernes, 30 Marzo 2018 06:50

Parasháh especial de Pésaj

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH
ESPECIAL DE PÉSAJ

15 DEL MES DE NISÁN DEL 5779
31 DEL MES DE MARZO DEL 2018

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH

SALIENDO DE MITZRÁIM Y ENTRANDO EN KNA'ÁN PARA CONSTRUIR ALLÍ ISRAEL

Como todos sabemos, la festividad/moéd de Pésaj conmemora la salida del Pueblo de Israel de Mitzráim/Egipto. La palabra “Mitzráim” significa “trabas”, “disfunción”, “problemas”. Esto tiene un significado especial en las vidas de todos nosotros. Lo que significa es que Elohím desea vernos salir de nuestras disfunciones, cualquiera que ellas sean—pecados, vicios, maneras de pensar que no son las de Él, valores equivocados, deseos que no son los de Él, ambiciones que no son para nosotros ni son Su voluntad, pensamientos, sentimientos, defectos de carácter que Él desea que cambiemos, nuestra disposición hacia los demás, comenzando por los miembros de nuestra familia y siguiendo por los miembros de nuestra sinagoga mesiánica, nuestra conducta diaria, nuestras decisiones, y nuestra ética en todo lo que PENSAMOS, SENTIMOS, HABLAMOS Y HACEMOS.

“Sed kadoshím/separados/santos, como Yo soy Kadósh/Separado/Santo”, dice el Tanáj.

El símbolo por excelencia de la Kedusháh/Santidad, es la Matzáh de Pésaj, así como el símbolo por excelencia del pecado, su contrario, es la levadura del pan común. La matzáh simboliza la Naturaleza de Ieshúa, Su carácter, su manera de pensar, Sus valores, Su conducta (cuando estaba en la tierra de Israel).

¿CÓMO ESTÁN SUS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, ACCIONES, QUERIDO LECTOR? (Hágale esta pregunta a cada miembro de su familia y de su sinagoga mesiánica, para acostumbrarnos a la autocrítica (no a la crítica de los demás)!) Esta es la pregunta clave que nos tenemos que hacer en estos días y comenzar a preguntarnos esto, TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA, para así comenzar a subir espiritualmente, a ser más y más kadoshím, como es Su voluntad: “Porque sin Santidad/Kedusháh, NADIE verá a Elohím”.

En otras palabras, no es una opción, la que tenemos. Es una orden, si es que queremos estar con Él por el resto de la eternidad. El creer que es una opción, es lo que ha traído el tipo de nivel espiritual tan bajo que evidenciamos cuando pensamos, hablamos y actuamos. Nos hemos acostumbrado a caminar con Ieshúa en el nivel más bajo posible, en la carne, creyendo que todo está bien, cuando MUY POCO ESTÁ BIEN, a los ojos de Elohím. Justamente, para eso es que Elohím nos brinda, a través de Su bondad/jésed, la oportunidad cada año de mejorarnos, de ser cada vez “a Su sombra y semejanza”, cada vez más kadósh/separado del mundo y sus deseos, como dice 1ª Co. 2:12: “Y nosotros no hemos recibido el rúaj del mundo, sino el Rúaj que viene de Elohím, para que sepamos lo que Elohím nos ha concedido”.  

La matzáh tiene forma plana, lo que simboliza la humildad y el sometimiento de Ieshúa a la Voluntad de ADONÁI. En cambio, el pan con levadura está hinchado, lo que simboliza nuestro orgullo y nuestras pasiones, que se levantan a la primera oportunidad. Aquí interviene nuestra voluntad. Debemos OBLIGARNOS—si es que queremos ser kadoshím algún día, a orar por kedusháh/ser separados en nuestros pensamientos y sentimientos negativos, todos los días de nuestra vida. Es más, debemos orar todos los días, cada mañana, no sólo en Pésaj, para que Elohím nos dé un pedazo de Matzáh espiritual, que representa la Naturaleza kadósh de Ieshúa, para que alimente nuestro espíritu, especialmente en la semana de Pésaj, donde podemos comer en la carne y en el rúaj/espíritu esta matzáh, tanto física como espiritual.

Como ya hemos dicho en nuestros libros y artículos, la palabra kedusháh/santidad/separación, pictóricamente (según el significado individual de las letras en hebreo) significa: “Abrir la puerta para dejar entrar (a Ieshúa) para que destruya el mal (que haya dentro nuestro”. ¡Esto es EXACTAMENTE lo que debemos lograr! El primer paso, como hizo Elohím con Su Pueblo, es físicamente salir de Mitzráim, de nuestras disfunciones, ya sean mentales, espirituales o físicas. Para hacer esto debemos hacer un autoanálisis, como ya mencionamos, de nosotros mismos y de lo que Elohím desea que saquemos, en oración, pidiendo que Él nos muestre qué es lo urgente y lo importante que debemos sacar de nuestro ser tripartito (1a Ts. 5:23).

Todos nosotros tenemos fortalezas, especialmente en nuestra mente, que es el lugar preferido de ataque de ha satán. Estas fortalezas pueden haber estado y muy probablemente están allí desde nuestra niñez. Debemos pedir en oración que Elohím destruya toda fortaleza hecha de Pensamientos negativos, Sentimientos Negativos y Recuerdos negativos (P-S-R-), que tanto daño nos pueden hacer a nuestra alma, sin saberlo nosotros conscientemente.  Luego pedir que Él ponga Sus Pensamientos, Sus Sentimientos y Su Perspectiva (manera de ver el mundo) (P+S+P+), lo que a Él le gusta y lo que a Él le disgusta que pensemos, hablemos y hagamos.

En otras palabras, cambiar nuestros pensamientos y sentimientos por Sus Pensamientos y Sentimientos—todos los días. Esto va a tener un efecto a mediano plazo: nuestra mente y nuestra alma y rúaj van a ser transformados en Su  “Sombra y Semejanza” que es precisamente, Su voluntad, hacernos a semejanza de Ieshúa.

Pésaj es el “EHIÉH ASHÉR EHIÉH/SERÉ LO QUE SERÉ” (Shemót/”Ex.” 3:14) trabajando en nosotros, activamente, para cambiarnos. Él ya es; nosotros todavía no lo somos; de modo que Él trabaja—en la medida en que lo dejemos—en nosotros para Ser lo que Él desea Ser en nuestra alma/mente, espíritu y cuerpo.

No hay nada estático, todo es dialéctico en la realidad, cambiante, continuamente diferente. Nuestra vida es un cambio continuo, o por lo menos, así debería ser. Si somos los mismos durante algunos años, ¡esto significa que hemos muerto hace ya tiempo y nadie se enteró ni nos han enterrado como debieran haber hecho! Elohím TIENE EL PROPÓSITO de hacernos cambiar CONTINUAMENTE, sin dejar pasar un solo día.

¿Está usted dispuesto a dejarse cambiar por Él? Ehiéh ashér Ehiéh le está golpeando los portones de su corazón y mente. ¿Lo dejará usted entrar? Dice en Rev. 3:20: “Hinéni/He aquí que estoy parado en la puerta y estoy golpeando. Si alguno escucha Mi voz y abre la puerta, Yo voy a entrar dentro de él y cenaré con él, y él conmigo”. No es por nada que hay un viaje físico entre Mitzráim e Israel, pasando por el desierto del Sinái. Este es sólo un recordatorio físico del viaje mental y espiritual que debemos hacer todos los años y todos los días, para salirnos de nuestros defectos y pensamientos negativos, pasando por el Sinái, que es símbolo de falta de fruto y de falta de vida, nuestra vida actual, donde muchas veces no vemos ni percibimos lo que hemos avanzado—o retrocedido—espiritualmente a los ojos de Elohím.

El salir de Mitzráim fue relativamente fácil para nuestro Pueblo. Lo difícil fue sacar a Mitzráim de adentro de ellos. Nos referimos a todos los vicios, malas costumbres, pensamientos negativos y todo aquello que no es kadósh en nuestra vida y que a Elohím NO le agrada. Lo que al principio es un gusto y no nos cuesta dejar, en unos meses o años, se puede convertir en una adicción.

Por eso, Pésaj también es la LIBERTAD DE ha satán, quien está simbolizado por el Paró. Elohím nos ofrece la “libertad de” ha satán, que es el verdadero concepto del Tanáj (y de Elohím) de la salvación: “salvación DE” ha satán. No existe “libertad PARA” con Elohím. La mal entendida “libertad en Mashíaj” no existe tal cual la concebimos. La única libertad en Mashíaj que existe es:  obedecerle o des-obedecerle; no existe una tercera opción, como dice bien Colosenses 1:13: ” que nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó al  “Reino”/Maljút de su amado Hijo”: de Mitzráim a Israel—sin una tercera opción.

Todo ahora le pertenece a Ieshúa, ya no a ha satán, pero tampoco a nosotros (Mt. 7:21). Él debe ser formado en nosotros a través de nuestra renuncia a todo lo que no es kadósh/santo en nosotros, tanto en nuestra mente, en nuestro rúaj y en nuestro cuerpo. Esto es “vaciar la cocina de levadura”, lo que se debe hacer en los días previos a Pésaj, para poder “recibir” la matzáh sin que se mezcle con los restos de levadura en nuestra cocina. Lo mismo debemos hacer interiormente, en nuestra “cocina” mental y espiritual con todo aquello que está “fermentado” en nuestro carácter y en nuestra personalidad. Cada vez que logramos sacar algo de la “cocina” de nuestro corazón o mente, podemos pedir en oración que lo contrario entre en nosotros, de parte de Ieshúa, para que Él sea formado en nosotros, parte por parte, día tras día.

Elohím ya seleccionó para nosotros lo que debemos lograr, algo que pocos de nosotros tenemos, aun cuando tenemos el Rúaj ha Kódesh. Nos estamos refiriendo al prí/fruto del Rúaj/Espíritu (Santo) de Gál. 5:22: “ahaváh/amor sacrificial (que viene de Elohím), ósher/gozo, shalóm/paz, órej apaím/aguante, nevidút/ gentileza, jésed/bondad, emunáh/ fe, anaváh/sumisión, y shlitáh atzmít/auto-control”.

No puede haber prí/fruto, si no plantamos la semilla primero. La semilla es el haber recibido a Ieshúa y al Rúaj. Pero esa semilla debe crecer. Para ello, debemos llenarnos del Aliento de Vida/Rúaj Jaím, que es el Rúaj de Elohím. En oración debemos pedir todos los días que Elohím sople el Rúaj Jaím sobre nuestro espíritu, alma y cuerpo y aspirarlo, tanto física como mental como espiritualmente, para que “nos renovemos en el rúaj de nuestra mente” como dice Ef. 4:23, que está viciado con pensamientos viejos y caducos, que ya no corresponden con un hijo de Elohim como somos nosotros.

El fruto del Rúaj comienza por el último, la shlitáh atzmít/el auto-control y va subiendo en calidad. La persona que no tiene control de sus emociones ni de sus pensamientos, no se sabe dónde puede terminar ni qué puede terminar haciendo o diciendo y Elohím no le va a confiar el resto del fruto/prí del Rúaj. El auto-control es fácil de tener si tenemos al Rúaj ha Kódesh con nosotros y lo dejamos actuar.   Es cuando nuestra carne gobierna, que el auto-control se va. Tenemos que pedir en oración estos nueve frutos del Rúaj, todos los días y seremos puestos a prueba en cuanto lo hagamos-- cuidado con esto--preparémonos. Luego, debemos pedir anaváh/sumisión a la Voluntad de Elohím. Ro. 8:14: “Porque son hijos de Elohím los que son dirigidos por el Rúaj de Elohím”. Nuestra vida del ego debe morir, para dar lugar a hacer exclusivamente la Voluntad de Elohím. Esta sumisión, puesta en práctica, pronto se convierte en humildad (un significado que en hebreo tiene también “anaváh”). Comenzamos a entender que nada somos y que nada sabemos—sin Elohím. Esto no significa que debemos adquirir un complejo de inferioridad; no se trata de inferioridad delante de la gente, sino de humildad delante de Elohím, quien lo Es todo. Esta humildad se traslada a la vida diaria y nuestra convivencia se hace mucho menos conflictiva cuando nos damos cuenta de lo poco que somos y de lo frágil que es nuestra vida y que TODO está en manos de Él y que nosotros no tenemos ni podemos tener control de nada ni de nadie.

El resultado es un aumento de nuestra  fe/emunáh y de nuestra bondad/jésed, especialmente con los menos favorecidos (en todo sentido). El Rúaj de Elohím coloca en nosotros una nevidút/gentileza hacia aquellos que son menos que nosotros y comenzamos a tolerar a la gente como antes no lo hacíamos; señal de que estamos subiendo la rampa espiritual de Iaakóv hacia los Cielos/le Shamáim. Lo siguiente que tenemos que conquistar es el órej apaím/el aguante. No todos lo tienen.

Algunos nacemos leones, otros gatitos mansitos y no es fácil convertir un gatito mansito en un león, pero es necesario, si queremos sobrevivir a los constantes ataques de todos lados que los mesiánicos recibimos y los futuros ataques, que muy pronto serán mucho más fuertes (recuerden esto para prepararse mental y espiritualmente para lo que viene.) La vida con Elohím es de constante lucha. Elohím no en vano se llama “Tzvaót” (de los ejércitos). Tiene dos ejércitos: uno angelical y otro humano, que somos todos aquellos que estamos dispuestos a no “tirar la toalla” y a sobrevivir, cueste lo que cueste.

Estos son Sus soldados y Él cuenta con nosotros y nosotros ciertamente que podemos contar con Él. Pero debemos pedir y conseguir órej apaím/aguante. El tipo de aguante que tiene un sargento que ve que pierde soldados continuamente, pero que, sin embargo, sigue adelante y conquista el búnker del enemigo y los saca de allí. Debemos sacar a ha satán del búnker de nuestra mente y de nuestro corazón e instalar “fuerzas amigas” allí: la comprensión y la tolerancia y la aceptación por todo y por todos, no importa si tenemos que luchar un año o dos por un solo búnker.

La ahaváh no nace de nuestro corazón carnal. Es una matanáh/regalo de Elohím, que nos lo da para que lo regalemos a los demás, a los que nos rodean, que están carentes de amor, carentes de cariño y de apoyo. Mas para tener esta ahaváh, primero debemos quitarnos lo contrario: todo odio, rencor, ira y mal genio, que ha satán y sus secuaces azuzan en nosotros para que no podamos obtener este y los restantes ocho frutos. La ahaváh es el principal fruto que podemos conseguir en nuestra vida. Debemos cerrar los ojos a los defectos y a lo que nos molesta en los demás, olvidar y jadear detrás de ella para conseguirla.

El ósher/gozo es el producto de tener ahaváh. Cuando la ahaváh domina nuestro corazón y nuestra mente, el ósher viene automáticamente, como un amigo cercano que no se separa.

Elohím espera de nosotros que subamos la sulám/rampa de Iaakóv en el Rúaj en este Pésaj porque nos ama.

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