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Miércoles, 14 Enero 2015 20:30

PARASHÁH VAIERÁH/Y YO APARECÍ

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 14
VAIERÁH/Y YO APARECÍ

21  DEL MES DÉCIMO DE 5775
17 DEL MES  DE  ENERO DEL 2015

Lectura de la Toráh: Shemót/Nombres/"Ex." 6:2-9:35
Lectura de la Haftaráh: Ezekíah 28:25-29:21

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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Shemót 6:9: "Y habló Moshéh así a los hijos de Israel, pero, no le escucharon a Moshéh, por causa de sus espíritus quebrantados y a la pesada esclavitud".

COMENTARIO DE LA PARASHÁH

NO ESCUCHARON

Una de las características humanas más comunes, especialmente en lo que tiene que ver con nuestra relación con Elohím es la de no escuchar, muchas veces, ¡especialmente cuando más lo necesitamos!

En cada uno de nosotros existe un constante movimiento interno, ya sea para crecimiento o para involución; el creer que somos siempre los mismos es una ilusión psicológica. Cada año, cada década de nuestras vidas somos personas diferentes, aun cuando básicamente, en el fondo, somos los mismos, hemos crecido o hemos disminuido, ya sea en términos generales o en términos de crecimiento espiritual.

Elohím, que está pendiente de cada uno de nosotros, aun cuando no nos demos cuenta, o no lo podamos creer, está tratando de ayudarnos a crecer espiritual, mental y físicamente y a lograr el nivel máximo que estamos destinados a llegar.

Para lograr este crecimiento, Él apela a todo lo que está a Su alcance: el hablarnos directamente a los que escuchamos Su voz, por medio del regalo/matanáh de la profecía/nevuáh; el hablarnos a través de Su Tanáj; el hablarnos en sueños, por medio de advertencias o sueños proféticos, el hablar a través de nuestros familiares, amigos o hermanos de la sinagoga lo que Él desea decirnos. No debemos descartar ninguno de estos medios, y estar siempre atentos, especialmente cuando este mensaje viene en tiempos de apuros, enfermedad, u otro tipo de dificultad personal.

Es nuestro deber tomarlo como un mensaje  específico, personal, de Elohím para nosotros, en este momento. No está de más agregar, como lo dijo el Rébe Shául en Koríntim Álef/1ª Co. 12:1 y especialmente 14:1 que lo mejor es escuchar la Voz de Elohím. Esa es una bendición/brajáh que no tiene igual ni sus beneficios se pueden describir para la vida y para el crecimiento espiritual de los que lo escuchamos con nuestros oídos espirituales. Esta exhortación es doblemente útil en el judaísmo mesiánico.

Sin embargo, debido a varios factores, nuestra reacción natural es, como dijimos no escuchar, ni desear escuchar Su voz, ni Su mensaje para nosotros. Esto tiene varias causas, las cuales debemos conocer para evitarlas, como se evitaría una mina terrestre, que nos puede dejar lisiados para toda la vida si la pisamos.

1. ESTAMOS MUY OCUPADOS

Una de las causas más comunes entre los que tratamos de seguir a Elohím, es que nuestro trabajo es un gran impedimento para lograr un crecimiento espiritual, debido al poco tiempo disponible para orar, para estar en Su presencia, para escuchar Su voz y para hacer todo lo que El nos ordena que hagamos. El resultado es que preferimos no escuchar, para no tener que hacer todo lo que sabemos que debemos hacer para cambiar. Es más cómodo seguir como estamos, y pretender que estamos creciendo, cuando la verdad es que nos hemos estancado. La razón básica del porqué estamos tan ocupados, es precisamente porque no queremos escuchar, y no al revés. Nos explicaremos: si pusiésemos nuestros oídos para escuchar y hacer lo que Él nos ordena, cada vez tendríamos más tiempo disponible, y cada vez estaríamos más cerca suyo: aunque nosotros creemos que no podemos estar cerca suyo, precisamente porque tenemos que trabajar demasiado y no nos sobra el tiempo.

2. CAMBIAR ES MUY DIFÍCIL

El escuchar a Elohím implica un cambio constante en nuestras vidas. El problema con esto es que cambiar es muy difícil. Significa dejar atrás, abandonar cosas y personas a las que nos hemos encariñado, dejar hábitos a los que nos hemos acostumbrado, y todo esto duele. Como consecuencia, nos hacemos los sordos, y no queremos escuchar nada, para no tener que actuar, porque el esfuerzo y el dolor de dejar lo que nos gusta pero no nos conviene es muy grande.

Sin embargo, la clave de todo crecimiento con Elohím es justamente el cambio constante, lo cual no es sino crecimiento espiritual, que es lo sano. Lo enfermizo es tener siempre la misma altura espiritual, siempre la misma edad espiritual, (la de un niño). Pero esto no es fácilmente comprendido, y creemos que con tener las creencias básicas cubiertas (Elohím, Ieshúa, el Rúaj ha Kódesh) ya está todo aprendido y no tenemos que saber nada más. La verdad es exactamente lo contrario: así como nuestro cuerpo físico crece continuamente hasta que llegamos a ser adultos, así debemos de crecer espiritualmente hasta llegar a la adultez espiritual y aún allí seguir creciendo.

Es allí cuando Elohím introduce en nuestras vidas los problemas de todo tipo: enfermedad, problemas financieros, problemas familiares, de trabajo, problemas espirituales y hasta psicológicos, como un modo de que busquemos solución y nos decidamos a salir de nuestra caparazón de comodidad y comencemos a crecer.

¿Sabía usted cómo crecen los langostinos? ¡Por medio de la incomodidad de tener un cuerpo que ya no cabe en la caparazón! El cuerpo engorda, pero la caparazón no puede contenerlo más. Así que el langostino se esconde debajo de una piedra submarina, se despoja de su caparazón y espera que una nueva caparazón crezca encima de su cuerpo engordado. Y así sucede varias veces en su vida: por medio de la incomodidad. Así trabaja Elohím con nosotros, langostinos mentales que somos, que sólo reaccionamos cuando ya la incomodidad es tan grande que nos vemos obligados a hacer algo.

No sea un “langostino espiritual” y póngase debajo de Elohím y acepte Su cambio y Sus palabras de consejo, que son para su bien.

3. NO ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A OBEDECER A ELOHÍM

Una tercera razón por la cual no escuchamos (lo cual en hebreo significa automáticamente “hacer” lo que se escucha) es que no estamos acostumbrados a obedecer ni a Elohím ni a nadie, sino sólo escuchamos a nuestros propios deseos.

Nos gusta la independencia en todo. No queremos que nadie nos diga lo que debemos o no debemos hacer. Vivimos en un era hedonística, (dada al placer), donde lo “importante” es hacer nuestro gusto, no lo que Elohím desea para nosotros. Esto es “excelente”—para la gente del mundo, pero ciertamente no para nosotros, que decimos que hemos encontrado al Elohím verdadero y decimos seguirlo. “Si me aman, guarden Mis Mandamientos/Mitzvót” dijo Ieshúa. (¿Acaso los mandamientos de Ieshúa son diferentes que los de ADONÁI?)

Debemos cumplir lo que dice Iaakóv/Jacobo 4:7: “SOMÉTANSE A ELOHÍM, resistan a ha satán y él huirá de ustedes”. La parte clave de este versículo es la primera, obviamente. El someternos a la Voluntad de Elohím es la clave de todos los éxitos espirituales. Tendríamos que cambiar todo nuestro ritmo de vida y esto sería muy incómodo, por lo que continuamos siendo “sordos”.

4. ESPECIALMENTE SI ESTAMOS BAJO HA SATAN EN ALGUNA ÁREA

Esto es especialmente cierto si es que tenemos áreas entregadas ha satán hace muchos años, que no hemos recuperado para Elohím. Daremos un ejemplo: se puede ser un gran judío mesiánico, y sin embargo, tener el vicio de la glotonería, del cigarrillo, o cualquier otro, o tener el defecto de la ira, de la codicia, o la depresión. Una cosa no quita la otra. Son áreas dentro de nuestra mente que no han sido conquistadas para Elohím y por eso, ha satán todavía tiene poder sobre esas áreas específicas, aun cuando el resto de nuestra mente o de nuestro cuerpo sea de Elohím. Sin embargo, debemos enfrentarnos con estas áreas y echar a ha satán de ellas, para entregárselas a Elohím.

La clave es la guerra espiritual y la liberación, que, desafortunadamente, por causa de una enseñanza equivocada, es mal vista en algunas sinagogas mesiánicas. Sin embargo, esta es la única clave para liberarnos. Elohím ha puesto en Ef. 6 la armadura que debemos usar todos los días y nos dice el Rébe Shául que debemos ser “un buen soldado de Ieshúa Mashíaj” por algo. No hay versículos “porque sí” en el Pacto Renovado. Todos tienen un propósito en nuestras vidas y para nuestro bien. Cuando dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra potestades....” no está hablando más que de guerra espiritual y liberación, algo FUNDAMENTAL en nuestros tiempos últimos/iamím ha kétz. Aquí también podemos “hacernos los sordos”, pero el precio va a ser carísimo: podemos llegar a perder la salvación si seguimos en el pecado sin desear liberarnos.

5. SI ESCUCHAMOS, ESCUCHAMOS A LAS PERSONAS EQUIVOCADAS

Hay veces en que sí escuchamos—a las personas equivocadas. Muchas veces no es culpa nuestra, pero de todos modos, basados en sus consejos humanos, erramos grandemente en nuestro camino y algunos hasta se extravían del camino de Elohím, siguiendo “mandamientos de hombres”.

Debemos preguntarlo todo a Elohím, inclusive cuando recibimos un consejo de alguien a quien no conocemos bien, para estar seguros de que lo que vamos a hacer viene de Elohím y no de una opinión humana, falible en gran manera.

6. NO TENEMOS JAJMÁH/SABIDURÍA

Otra razón clave por la cual no escuchamos es porque no nos han enseñado a pedir y obtener sabiduría/jajmáh espiritual. (En nuestro segundo libro de “Romanos”, “Cómo entender ‘Romanos’ y las Escrituras” hablamos en extenso sobre este tema.) La jajmáh es fundamental para la mera supervivencia, en tiempos tan difíciles como los que estamos pasando actualmente y, como hemos dicho en parashót pasadas, las cosas se van a poner cada vez peor, no mejor, de modo que es mejor pedir y conseguir jajmáh/sabiduría para poder caminar en orden y por el camino correcto que Elohím tiene para cada uno de nosotros.

Con la jajmáh viene un camino recto, que es la Toráh y Sus mandamientos, aparte de el evitar entrar en errores de juicio y de criterio que sólo nos van a llevar a más y mayores problemas. Todo esto tiene “premio”: el aprender a manejar nuestras vidas y la de nuestros seres queridos con la sabiduría de Elohím y no la nuestra, que no es tal, sino pura ilusión.

Con la jajmáh vienen decisiones vitales y bien hechas que darán fruto bueno y cuantioso, en vez de ser una fuente de futuras desdichas para los que toman las decisiones equivocadas, fruto de nuestras mentes humanas, tan falibles, débiles y faltas de criterio.

7. LOS CUATRO FACTORES PARA LLEGAR A
NUESTRO DESTINO ESPIRITUAL

Elohím, como dijimos al principio, ya tiene nuestro destino fijado. Sólo tenemos que averiguarlo y prepararnos para él. Para hacer esto, debemos preguntarnos cuatro preguntas claves:

1. ¿Cuál debería ser mi identidad? Como judíos mesiánicos/mesiánicos renovados, nuestra identidad ya está en el riel correcto. No necesitamos buscar más. Hemos llegado. Lo que todavía nos falta averiguar de parte de Elohím es los detalles de esta identidad.

2. ¿A qué me está desafiando Elohím a llegar a ser? Además de nuestra identidad, necesitamos averiguar lo que Elohím tiene fijado para cada uno de nosotros en particular. Cada uno de nosotros tenemos un rol que jugar en Su plan maestro. Debemos averiguar este plan y comenzar a adquirir los rasgos de carácter y las habilidades a ser aprendidas que vamos a necesitar para nuestro futuro, que Elohím tiene para nosotros. Esto puede sonar a utópico en estos momentos, pero no tiene nada de tal. Es sencillamente algo que está en el futuro, en NUESTRO futuro, y cuanto antes nos preparemos y comencemos a averiguar la mayor cantidad de detalles posible, mejor para nuestro futuro desempeño.

3. ¿Cómo estoy cambiando? Para lograr este desafío que Elohím tiene para nosotros, debemos cambiar. Como dijimos al principio, el cambiar es difícil. Pero debemos enfrentarnos con este desafío y vencer. Como dijimos en nuestra parasháh pasada, no por nada somos de la tribu de Iehudáh al ser seguidores del Rabino Ieshúa, “El León de Iehudáh”. Somos o debemos llegar a ser—luchadores por naturaleza o por aprendizaje—y luchadores exitosos, porque en Ieshúa tenemos la Victoria ya ganada. Sólo tenemos que aprender lo que nos falta aprender. Y para eso debemos estar preparados para cambiar aquello que Elohím desea cambiar en nosotros. Haga una lista de cinco defectos y cinco virtudes. Concéntrese en cambiar el defecto más fuerte en usted en los próximos doce meses. Luego acometa contra el segundo defecto y así hasta que haya vencido los cinco defectos más fuertes de su carácter. Trate de utilizar sus cinco mejores virtudes para lograr un crecimiento con Elohím. Ponga en práctica  la mejor virtud a las órdenes de Elohím por el próximo año, y haga lo mismo con las cuatro restantes a medida que pasa el tiempo. ¿Sabe qué sucederá? ¡ESTARÁ CAMBIANDO!

4. ¿Qué tal estoy respondiendo a estos tres requerimientos de arriba? ¿Cómo estoy sumergiéndome en mi identidad como mesiánico? ¿Estoy creciendo en ella o me estoy estancando? ¿En qué medida estoy transformándome en lo que Elohím quiere de mí? Para todo se necesita perseverancia y el deseo ferviente de lograr resultados. Más que más para lo que Elohím tiene para nosotros, que es un premio eterno. ¡LO QUE USTED LOGRE EN ESTA VIDA, LO ACOMPAÑARÁ A LA VIDA ETERNA!

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Julio Dam

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