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Miércoles, 20 Septiembre 2017 11:44

PARASHÁH ESPECIAL DE IÓM TERUÁH / DÍA DEL TOCAR ENTRECORTADO DEL SHOFÁR

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH
ESPECIAL DE IÓM TERUÁH
DÍA DEL TOCAR ENTRECORTADO DEL SHOFÁR

3 del mes séptimo (Tishrei) del año 5778
23 de septiembre del 2017

Parasháh: Vaikráh/Y llamó/”Lev.” 23

Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH
IÓM TERUÁH / DÍA DEL SONIDO ENTRECORTADO DEL SHOFÁR

Vaikráh/Y llamó/”Lev.” 23:23-25: “Y habló ADONÁI a Moshéh diciendo: “Háblales a los hijos de Israel y diles: “En el mes séptimo tendrán gran shabát de recordación/shabatón zijarón se tocará el sonido entrecortado (en el shofár son nueve notas entrecortadas)/teruáh para santa convocación/mikráh kódesh. Ninguna clase de tarea harás; ofrecerás ofrenda quemada a ADONÁI”.

Ióm Teruáh/Día del sonido entrecortado del shofár, es un día de gozo. “Teruáh”, según el Diccionario Ben-Yehudah hebreo-inglés, dice de “teruáh”: “grito de gozo, de guerra, estruendo del shofár”.

Vamos a explicar en primer lugar, lo del grito. ADONÁI creó a Adám, el primer hombre, con Su Neshimáh/Aliento, creando la neshamáh/alma de Adám. Ya sabemos, por otro lado, que la Neshimáh de Elohím es el Rúaj ha Kódesh; o sea, que lo creó con aire, con Aliento. Este es un aliento similar al que se usa para tocar el shofár. Adám fue despertado de la nada con el Aliento de Elohím. Con el shofár, que es un grito a través de un instrumento muy peculiar, Elohím nos llama a despertarnos del caminar torcido, que es la definición en hebreo de pecado: desviarnos de nuestra meta (recta), en (1ª Iojanán 3:4: “el pecado (jatáh) es no cumplir la Toráh”.

Es muy interesante destacar que existe un vínculo muy sutil y poco conocido entre el sonido del shofár, que es una vibración a una cierta frecuencia, con la naturaleza de los últimos adelantos en la Fisica teórica, que hablan de “Super Cuerdas”. Es decir, que los elementos más primigenios no son partículas (como el átomo, ni el electrón) sino “cuerdas”, es decir, vibraciones de energía, que toman diferentes nombres, como “sonidos”, “espacio-tiempo” de acuerdo con su frecuencia de vibración. En otras palabras, que TODO es una vibración, desde el universo físico hasta el sonido del shofár, hasta el “camino recto” que es el camino del que cumple la Toráh, hasta el “pecado” que sería una vibración disonante con la vibración armónica con el resto del Universo, que es el camino de la Toráh. Entonces, tanto la tzadikút/camino recto como la jatáh/pecado son una cuestión de armonía vibracional con Elohím y desarmonía (en el último caso). La armonía con Elohím y con Su Creación trae shalóm/paz interior, mientras que la desarmonía trae inquietud y zozobra mental y espiritual. Lo interesante, como veremos en este artículo, es que todo se reduce a una cuestión de resonancia y de armonía en el Universo, tanto el Espiritual como el Físico (el que vemos a nuestro alrededor) y el Mental. Esto coincide con el kinór/arpa de siete cuerdas que David tocó para el rey Sha´ul, lo que hizo que fuese liberado espiritualmente y por consiguiente, se sintiese mejor. (Shmuél Alef 16:14-23)

¿Por qué dijimos “a través de un instrumento muy peculiar”? Porque el shofár es un símbolo y un recordatorio de la akedáh, del atar al carnero que fue inmolado EN VEZ, en lugar de Itzják. A su vez, y esto en el judaísmo mesiánico tenemos que entenderlo bien, la akedáh es, a su vez, un arquetipo, un símbolo por adelantado del sacrificio de Ieshúa, que fue el Hijo que sí fue sacrificado por Su Padre, y no como Itzják, que sólo fue probado el padre, Avrahám, para ver si lo iba a llevar a cabo. En conclusión, lo que el tocar el shofár en Ióm Teruáh nos debería enseñar, y es lo que Elohím nos está diciendo es: “Despiértate del sueño del camino torcido, porque Yo he sacrificado a Mi propio Hijo, a Ieshúa, el “Cordero de Elohím que quita el pecado del mundo” para que tu pecado pasado sea perdonado por Su sangre.”

Aún un bebé, lo primero que hace, al salir de su vida intrauterina, es dar un grito, usar el aliento para dar un grito, que es una alusión a Adam, al nacer a la vida psíquica.

Otra cosa curiosa es: ¿qué es lo que nos despierta sin falta, especialmente a una madre? El llanto de su niño, aunque esté dormida profundamente, la madre escucha el llanto de su niño. Este llanto es una analogía del shofár, ese llorar de las nueve notas del shofár también nos despierta a nosotros, que somos la futura esposa de Ieshúa.

Esto tiene otra consecuencia muy importante para éstos, los iamím ha ketz/los últimos días: EL SHOFÁR DE LA VENIDA DE IESHÚA SÓLO VA A DESPERTAR A LA MADRE VERDADERA, A LA ISRAEL JUDÍA, y no a la “Nueva Israel” como la Iglesia Mitraista y gran parte (si no toda) la Iglesia cristiana se auto-titula.

¿QUIÉN ES LA MAMÁ QUE SE ESTÁ DESPERTANDO ANTE EL LLANTO DE SUS HIJOS, LOS ISRAELÍES QUE ESTÁN SIENDO VOLADOS EN PEDAZOS POR LOS TERRORISTAS DESDE EL COMIENZO DE LA “GRAN AFLICCIÓN” EN MARZO DEL 2000? Sólo va a ser la VERDADERA mamá, no la falsa. La que le duela que sus hijos sean asesinados sin que nadie proteste, al contrario, los asesinados son “culpables”. Por eso, vemos que la única que va a ser despertada por el Shofár para ver venir la Segunda Venida del Mashíaj es la verdadera madre, Israel, hecha de los judíos por sangre (observantes de la Toráh) y la Prometida de Ieshúa, que son los judíos por fe, los mesiánicos y mesiánicos renovados, así como la única madre que es despertada de su sueño es cuando su verdadero bebé llora. Sólo Israel escucha el sonido del Shofár que anuncia la llegada de Ieshúa.

¿QUÉ ES UN JUICIO EN REALIDAD?

¿Qué ocurre en Ióm Teruáh? (Este año es el próximo miércoles 20 al jueves 21 de este mes) Hay un juicio. Pero, la pregunta importante es: ¿Qué es en realidad un juicio? Tenemos un concepto muy errado de lo que en verdad es un juicio, a los ojos de Elohím. Estamos felices cuando podemos echarle la culpa a ha satán, a los demonios, a los demás. Creemos que un juicio es: “Tú hiciste esto o aquello y vas a pagar por ello con un garrote”. Creemos que ha satán va a acusarnos y diciéndonos: “Tú hiciste esto o aquello” y Hashém nos va a pegar con un gran martillo. No. Esto NO es el gran juicio final verdadero. Esto no es así. Nos vemos como “las pobres víctimas” que vamos a sufrir porque ha satán nos va a encontrar defectos y cosas que hicimos mal y Hashém nos va a castigar, mientras que Ieshúa nos va a defender.

JUICIO ES LO QUE SOMOS EN REALIDAD, ES REVELADO. SE DESTAPA LO QUE SOMOS CADA UNO EN REALIDAD. NADIE NOS VA A APUNTAR CON EL DEDO: VAMOS A SER NOSOTROS CON LA VERDAD A LA VISTA DE TODOS. Va a pasar una película con todo lo que realmente hicimos, dijimos. Un ejemplo es Iósif en Mitzráim. ¿Qué pasó con Iósif? Lo vendieron como esclavo; pasaron muchos años y estaban todos los hermanos delante de Iósif y jamás se dieron cuenta que estaban en presencia de su propio hermano a quien habían vendido. Les tomó un temor de muerte a todos los hermanos. Nadie reveló a los hermanos. Nadie se levantó, y los acusó: “ustedes, miren lo que le hicieron a su pobre hermano”. ¿Qué pasó en cambio? La verdad sencilla fue revelada. Este es el juicio que sucederá en Ióm Teruáh. Lo que hicimos va a estar revelado allí.

En este día vamos a ser desnudados, vamos a estar sin ninguna máscara, tanto a nuestros ojos como a los ojos de Elohím. ¿Por qué este mes  es de preparación? Porque este mes es para hacer “shuv”, para volver a ser igual que Adám, puros en mente, pensamientos, sentimientos, perdón, cuerpo y espíritu. En el año 2001, por primera vez en la historia del hombre, se ha estudiado completamente el genoma humano. Nosotros, para cada Ióm Terúah, estamos preparándonos para construir nuestros genes morales y mentales para el año que viene en el mes primero. Los genes son los que nos predisponen nuestras características físicas. Aquí, este es el momento en que se definen nuestras características morales y éticas hasta el próximo Ióm Teruáh.

En Ióm ha Kipurím se cristaliza lo que concreta, se “cierra la sesión” y lo que hicimos hasta ese día lo hiciste; después es momento de pagar el precio. Imagínense la responsabilidad que tenemos en estos días de escuchar el sonido teruáh del shofár y que el escuchar el shofár es una gran mitzváh/buena obra. Es primordial escuchar el Aliento que nos despierte, para hacer teshuváh y volver a un estado de pureza, de antes de caer en el pecado. La efectividad con que hagamos todo esto, va a traer la materialización en Ióm ha Kipurím.

Vamos a explicar a continuación porqué  se dice de “teruáh”: “grito de gozo, de guerra, estruendo del shofár”. Existen tres grandes moadím/festividades en el año, según la Toráh. El número tres es un patrón que permea la Toráh y que tiene un enorme significado, ya que nos señala las tres Dimensiones de Elohím: primero, Elohím Mente/Alma, ADONÁI; Elohím Aliento, El Rúaj ha Kódesh, y Elohím Cuerpo, Ieshúa. Dicho de una forma muy similar, estas tres Dimensiones de Elohím actúan de la siguiente manera: Elohím piensa (Hashém pensando); Elohím habla con Su Aliento/con su Rúaj; Elohím congela eso que está pensando, Su Aliento, en Ieshúa. Elohím ha puesto este patrón de tres en el Universo creado por El: hay tres partes en nosotros: alma, espíritu y cuerpo; nuestro cuerpo tiene tres partes: cabeza, tronco y extremidades; las partículas elementales, los quarks (las partículas más pequeñas, mucho más pequeñas que los electrones y átomos) se unen en grupos de tres; un árbol tiene tres partes: raíz, tronco y dos grandes ramas; en la Toráh vemos este patrón de tres en muchos lugares insospechados: Noáj, el padre de todas las naciones tuvo tres hijos: Shém (de los cuales se formó Israel), Iáfet (de donde vienen Europa, los EE.UU., Canadá, Australia y Nueva Zelandia) y Jám (Africa y Asia); Ieshúa estuvo tres días y tres noches enterrado, etc. etc.

Pésaj/Pascua es la primera de tres grandes festividades/moadím: Pésaj/Pascua, Shavuót/Semanas y Sukót/Cabañas. Estas tres fiestas también señalan a un patrón: Pésaj es el móed/festividad de Ieshúa, cuando Él fue “el cordero de Elohím que quita el pecado del mundo”, que es para   cubrirnos con Su sangre; Shavuót es el móed del Rúaj ha Kódesh, para que todos nosotros nos llenemos con el Rúaj/Espíritu de Elohím, en preparación de la tercera festividad/moéd, Sukót, que  simboliza a Hashém, Elohím Padre, con la Sukáh/cabaña, el lugar hecho de hojas de árbol que simboliza la fragilidad de esta vida y las estrellas que se ven a través de las hojas simbolizan el destino que nos espera: el estar con Hashém por toda la eternidad.

Dentro de esta gran móed/festividad de Sukót/Cabañas a la que entramos en este érev Shabát/vísperas de Shabát, de nuevo el patrón de tres está presente: Ióm Teruáh (día del sonido entrecortado del shofár), Ióm ha Kipurím (día de los sacrificios expiatorios) y, finalmente, Sukót/Cabañas. De nuevo este patrón de tres tiene un significado: Ahora que ya estamos cubiertos por la sangre del “Cordero de Elohím que quita el pecado del Mundo” y llenos del Rúaj, es hora de festejar, de gritar de gozo porque estamos en el día del toque del shofár, que nos recuerda la akeidáh, el atar de Avrahám a su hijo Itzják y su substitución por un carnero para sacrificio. El gozo es que Avrahám no sacrificó a su único hijo, sino que lo sustituyó por una kaparáh/el carnero. Esto es obviamente un recordatorio/zijarón (como dice el versículo de Dvarím 23:23-25 citado arriba) del Cordero, Ieshúa, que fue una Kaparáh para todos nosotros. Para volver a recordarnos de la Kaparáh es que viene, en diez días más, el Ióm ha Kipurím (día de los sacrificios expiatorios/kaparót).

Finalmente, estamos listos para celebrar Sukót, espiritualmente preparados, el día final para presentarnos delante de ADONÁI, cubiertos ya con la sangre de la Kaparáh, Ieshúa ha Mashíaj.

Nosotros, los judíos mesiánicos y mesiánicos renovados, entonces, tenemos la enorme ventaja de que podemos pedir (y debemos pedir) ser cubiertos con la sangre de la Kaparáh, de Ieshúa ha Mashíaj para perdón de nuestros pecados, en este día de Ióm ha Terúah, y gozarnos de que por Su muerte expiatoria en el árbol de olivo de Romanos 11, somos salvos en nuestro espíritu (pero no en nuestra alma y cuerpo) por creer en Ieshúa. Mas debemos, además de pedir la cobertura de la sangre, arrepentirnos, hacer teshuváh (que viene de la palabra “shúv”, que significa “volver” a Elohím). ¿Para qué hacer teshuváh, si ya estamos cubiertos con la sangre de la Kaparáh? Porque estamos cubiertos de los pecados ANTERIORES al día de Ióm Teruáh, pero NO estamos cubiertos de los pecados que tenemos propensión a hacer o que tendemos a hacer, por una u otra razón, ya sea por herencia, por carácter, temperamento o circunstancias de nuestra vida.

CÓMO HACER TESHUVÁH

Existe una manera de hacer teshuváh. Primero, debemos confesar nuestro pecado, de rodillas, a Elohím, “be shém Ieshúa ha Mashíaj”/Con el Nombre de Ieshúa ha Mashíaj. (No a los hombres, que lo usarán para acusarnos). El ve cada pensamiento, que es transparente a Sus ojos, mientras que, nosotros, como Adám o como Iónah/”Jonás”, creemos que podemos escondernos de El. (Lo de “¿Dónde estás, Adám?” que dice en Be Reshít es sólo parte del sentido del humor de Elohím. ¿El no sabía dónde estaba el único ser viviente en ese momento? Sólo le dijo eso, porque Adam creyó que podía esconderse de Elohím, y en su sentido del humor, Elohím le siguió el juego.)

Segundo, se debe renunciar a la conducta equivocada. No sólo arrepentirnos teóricamente de cometer el pecado, sino en los hechos. Alguien dijo una frase muy buena: “No prestes atención a lo que dice, sino que mira lo que hace”. En el judaísmo, al contrario del cristianismo, lo que se hace, no lo que se dice ni en lo que se cree, es lo que importa. Nadie parece haberle hecho caso al Rabí Shául, que en Romanos 2:13 dijo: “Porque no son los oidores de la Toráh los tzadikím/justos ante Elohím, sino que los que cumplen la Toráh serán hallados tzadikím/justos”.

Tercero, se debe trabajar en nuestra mente y en nuestra voluntad, que es donde se originan realmente los deseos de pecar. El pecado tiene una raíz, que debemos investigar. Mas no debemos olvidar que todo pecado tiene una razón, muchas veces oculta, psicológica, que debemos sacar a luz para que la sanación realmente se efectúe. No es suficiente que uno se repita: “no voy a hacer eso otra vez” una y otra vez. Debemos ir a la raíz psicológica y muchas veces espiritual de porqué pecamos en esa área y nuestro hermano en la carne, criado en la misma casa, no lo hace. Si pedimos revelación a Elohím, El nos la dará y encontraremos la raíz psicológica o espiritual de nuestro deseo de pecar, con lo que lo cortaremos de raíz.

Cuarto, debemos arrepentirnos de nuestros pecados antiguos. No es suficiente que Ieshúa ya los haya cubierto con Su sangre, sino que debemos tener arrepentimiento por ellos, no nostalgia por “los viejos tiempos”, como muchos hacemos. Todo esto significa un esfuerzo determinado, constante, para salir de la espiral de pecado.

¿Cuándo hacer esto? Estos diez “días terribles”/Iamím ha Noraím son especiales para hacer todo esto.

Todo lo que vinimos diciendo en las parashót pasadas con respecto a cómo debemos comportarnos con Elohím y con nuestros hermanos y la gente en general es lo que debemos hacer en estos Iamím ha Noraím. ¡Shabát Shalóm!

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Julio Dam

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