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Jueves, 01 Enero 2015 12:05

PARASHÁH 12: VAIEJÍ/Y VIVIÓ

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

 

PARASHÁH 12: VAIEJÍ/Y VIVIÓ

 

12 del Décimo Mes del 5775
3 de Enero de 2015

Lectura de la Toráh: Be Reshít/”Gen.” 47:28-50:26
Haftaráh: Melajím Álef/1ª R. 2:1-12

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado


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Be Reshít 49:8-9: “Iehudáh, a ti te alabarán tus hermanos. Tu mano estará sobre la nuca de tus enemigos. Delante de ti se inclinarán los hijos de tu padre. Cachorro de león es Iehudáh. Fuiste (una vez) presa; ahora has avanzado. Se agazapó como león. Y como poderoso león, ¿quién se atreve a despertarlo?”

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
“¡SÉ FUERTE Y TEN CORAJE!/¡JAZÁK VE EMÁTZ!”

En esta parasháh, Iaakóv/Israel bendice a cada uno de sus doce hijos, prediciendo su futuro. Nosotros, como judíos mesiánicos que somos, descendemos (ya sea por sangre o por fe) de Ieshúa, que es de la tribu de Iehudáh. Algunos de nosotros, sin saberlo, aunque Elohím lo sabe, descendemos también por sangre de ésa tribu.

Aquí Iehudáh es comparado a un león, y el estandarte de la tribu de Iehudáh—y el de Ieshúa es un león (“El león de Iehudáh”). Así, el versículo de arriba predice el futuro de Iehudáh y de sus descendientes, que prevalecerá sobre las otras 11 tribus. Eventualmente, nosotros, los seguidores por sangre y por fe del León de Iehudáh reinaremos en el Milenioque se aproxima como un tren expreso, sobre el mundo enteromas no sin antes traer consigo la prueba final para todos los creyentes en el mundo.

Lo primero que debemos aprender es que, a partir de este momento, podríamos decir que estamos en guerra contra el enemigo y sus sirvientes humanos. Si usted y su familia no aprende estas reglas dadas en esta parasháh, para cuando VEA la guerra con sus ojos físicos, ya va a ser demasiado tarde para aprender nada. Es ahora, cuando todavía queda un poco de tiempo que hay que aprender y aceptar y prepararnos mental, espiritual y físicamente.

 

 

Para adiestrarnos para esta prueba final y pasarla, sería muy bueno que leyéramos el libro de Iehoshúah/”Josué”.

Dice en Iehoshúah 1:6-9:

“Sé fuerte y ten coraje/Jazák ve emátz, porque harás que tu pueblo (Israel) herede la tierra que Yo les juré a vuestros patriarcas/avót, que les daría. Sólo que sé muy fuerte y ten coraje en guardar toda la Toráh que Moshéh, mi sirviente, te ordenó que siguieras; no te desvíes ni a izquierda ni a derecha; entonces tendrás éxito en todo lo que hagas. Guarda este libro de la Toráh en tus labios, y medita en él de día y de noche, para que tengas cuidado en actuar de acuerdo a todo lo que dice en él. Entonces prosperará tu entendimiento y tendrás éxito. ¿No te he ordenado Yo, ‘Sé fuerte y ten coraje’? Así que no tengas miedo ni te deprimas, porque tu Elohím está contigo dondequiera que vayas”.

En la Haftaráh de esta semana, el rey David le dice a su hijo Shlómo (1ª R. 2:2/Melajím Bét 2:2) casi el mismo consejo: “Sé fuerte y muéstrate como un hombre”.

El mensaje de Elohím para nuestros lectores en esta semana es para prepararnos en espíritu, mente y cuerpo para enfrentarnos con lo que se acerca y salir con bien de la prueba que le espera al mundo entero. Recomendamos a nuestros lectores el estudiar esta parasháh en grupo, discutirla y prepararse, especialmente en nuestras mentes para seguir el consejo de Elohím para Iehoshúah: “¡Jazák ve emátz!/¡Sé fuerte y ten coraje!

El libro de Iehoshúah nos da varias claves sobre cuál debe ser nuestra actitud a tomar en emergencias como ésta. En el 1:2 tenemos la primera clave: “Moshéh, mi sirviente está muerto. Entonces, ahora, levántate y cruza el (río) Iardén, tú y toda la gente, a la tierra que Yo les estoy dando al pueblo de Israel”.

Lo segundo que debemos aprender en la guerra es a obedecer órdenes de nuestro Comandante en Jefe, Elohím. La mayoría de nosotros no entendemos nada del arte de la guerra y la lección número uno en este arte es: obedecer a la cadena de mando. Existe una cadena de mando que es: Elohím, Ieshúa, Rúaj ha Kódesh, nuestro rabino mesiánico (y los que éste designe bajo su mando), nuestro esposo, nuestra esposa, nuestros hijos. NADIE debe interponerse en esta cadena de mando. NADIE debe pasarse por encima de este orden, no importa cuán inteligente, sabio, o entendido se crea, o sea.

Si, para dar un ejemplo, usted ora a Ieshúa, porque así se lo enseñaron, en vez de orar a Elohím en el nombre de Ieshúa, usted está rompiendo la cadena de mando; si usted consulta su problema personal con una persona que no es su rabino mesiánico o las personas que él designó para el efecto, usted está rompiendo la cadena de mando. Si en su hogar, es la esposa o alguno de sus hijos/as la que lleva el mando, se está rompiendo la cadena de mando. Todo rompimiento de esta cadena tiene un precio, y ese precio es altísimo, aunque quizás todavía usted no lo vea; o quizás por eso es que NADA le está saliendo bien.

Fíjese cómo Elohím le instruye a Iehoshúah paso por paso: “Ahora, (1) levántate y (2) cruza el Iardén...” Las órdenes para actuar deben venir de Él, no de nuestra mente ni de la de nuestro líder. Las batallas tienen que ser dirigidas por Elohím, no por los hombres—si es que queremos ganarlas. Para perder, hay cien maneras de hacerlo. Para ganar, hay una sola manera: “Soméntanse, pues a Elohím; resistid al satán y huirá de ustedes” (Iaakóv 4:7). “Sométanse” significa que NADA debe ser iniciado por nuestros deseos o voluntad o “sabiduría” humana. No debemos dar UN paso, aunque sepamos lo que hacer, si Él no nos indica así hacerlo. Esto nos evitará multitud de problemas el día de mañana.

Tercero, Elohím YA TIENE preparada la tierra de Israel para nosotros. Le dijo Elohím a Iehoshúah: “heredarás la tierra” (Ieh. 1: 2), que son casi las mismas palabras que le dijo a Avrám, que “deja tu tierra y tu parentela y vete a la tierra que Yo te mostraré”. “La tierra” es el lugar específico que Elohím tiene para prosperarnos, para hacernos crecer, para darnos en herencia. La tierra es un regalo que Elohím tiene para cada uno de nosotros, pero la tierra es diferente para cada uno: uno está en cierto país y allí es donde Elohím desea que esté; mientras otro está en otro país y allí es exactamente donde Elohím desea que esté y crezca y se alimente de Su alimento, la Toráh. Estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, entonces, es extremadamente importante para cumplir nuestro destino, que ya está escrito, por Elohím. Sólo tenemos que obedecerle y Él nos revelará lo que tiene para cada uno de nosotros. ¿Está usted en el lugar adecuado, donde Elohím lo quiere? ¿O está usted inseguro de dónde exactamente es donde Elohím desea que esté? Debe averiguarlo, para así cumplir Su voluntad y el destino que Elohím tiene escrito para usted.

Pero tenemos que movernos en SU tiempo, en SU momento, cuando ÉL nos lo diga, no cuando nosotros queremos hacerlo y cómo nosotros queremos hacerlo y “cruzar el Iardén”, que significa tomar decisiones de hacer todo lo que Elohím nos ordena. Probablemente, esta es la regla más difícil de todas.

En Ieh. 1:5 continúa diciendo Elohím: “Nadie te podrá enfrentar mientras vivas. Así como estuve con Moshéh, así estaré contigo; No te fallaré ni te abandonaré”. Si queremos tener triunfo tras triunfo, debemos seguir esta regla, SIEMPRE.

En el v. 6 dice de nuevo: “¡Jazák ve emátz!/Sé fuerte y ten coraje! ¿Qué significa “sé fuerte”? Podemos ser fuertes en nuestros espíritus, en nuestras mentes y/o en nuestros cuerpos físicos y podemos ser fuertes en todas las tres áreas, lo cual es ideal, ya que no existen “puertas abiertas” que ha satán pueda usar para atacarnos. Si nuestras mentes son fuertes, pero nuestro espíritu es débil, si no tenemos ninguna de las matanót/regalos/”dones” del Rúaj ha Kódesh, nuestra vida espiritual se estanca y no crecemos como debiéramos, que es, continuamente. Las matanót son demostración del Poder/Gvuráh de Elohím, específicamente del Rúaj ha Kódesh. Si vivimos sin Poder, nuestra vida espiritual va a sufrir, y sólo tendremos reglas humanas o físicas, pero no espirituales.

En la otra área, en la de nuestra mente, primero que nada debemos estar fuertes en nuestras creencias mesiánicas. Si nuestras creencias son sólo mentales, o parcialmente ciertas y parcialmente equivocadas, esto será otra puerta abierta  para que ha satán introduzca más y más error en nuestra mente, y más y más problemas mentales de todo tipo, hasta que abandonemos a Elohím por completo, que es su meta final para todos. Si tenemos fuerza en nuestras creencias, y nadie nos puede hacer caer o desviar de ellas, somos fuertes en ésa área, como Elohím lo desea.

Tenemos que adquirir, también, el hábito de verlo todo y a todos con los ojos de Elohím, tanto lo bueno, lo no tan bueno como lo malo que nos sucede y sacar una enseñanza de cada cosa, entendiendo que todo viene de Elohím (Rom. 8:28) para nuestro bien, aun lo malo y lo no bueno. Esto no es automático, como decíamos. Es un hábito, y como todo hábito, comienza como una telaraña, debilísima, pronta a romperse con un soplido, y termina siendo cadenas de hierro, que nadie puede romper. Pero los hábitos se forman a partir de nuestra voluntad y de nuestra perseverancia y de entender, como Iehoshúah le fue dicho, que Elohím estaba con él, y que no desmayara, porque El no lo iba a abandonar ni a dejar de ayudar. ESO es lo que debemos comenzar a creer nosotros también.

Nuestro cuerpo tampoco debe flaquear, ya sea por cansancio de nuestro trabajo, o desgana, o pura haraganería, porque así jamás vamos a tener éxito en nada, y menos que menos en vencer a ha satán. Debemos hacer descansar nuestro cuerpo lo suficiente como para que nuestra mente y nuestro espíritu descansen también, de modo que tengamos fuerzas para crecer espiritualmente, que es el propósito de Elohím para nuestras vidas.

“¡Ten coraje/Emátz!” significa “persevera”, vence las dificultades, y que éstas no te venzan a ti. La lucha es sin cuartel, y no todos tenemos carácter de soldado; muchos de nosotros no tenemos ánimo para luchar y nos dejamos vencer a la primera oportunidad. En cuanto se nos presentan dificultades, “tiramos la toalla” y no queremos seguir luchando. Esta es la peor actitud que podemos tener, porque ha satán es lo que está esperando: convertirnos a todos en “civiles” espirituales, que no desean pelear, que desmayen fácilmente, así los puede vencer sin problemas. Elohím, en cambio, desea de nosotros que adquieramos el ánimo y el carácter de un soldado en pie de guerra y que nos impongamos, que perseveremos, no importan las dificultades, no importan las trabas que se levantan delante nuestro. Sólo así venceremos y tendremos nuestro premio al final, en ESTA vida así como en la otra. Por algo, el “sé fuerte y valiente” se repite en el Tanáj varias veces, como vimos.

Tener coraje, significa, también algo MUY importante y clave para estos últimos tiempos/iomím ha kétz: no dejarnos intimidar por lo que vemos con nuestros ojos físicos y nuestro ánimo y nuestra fe/emunáh y confianza/bitajón van a tener oportunidades de flaquear. En el mundo espiritual, estamos cubiertos por nuestra fe y nuestra confianza en Elohím como si tuviésemos puestas varias “capas” espirituales sobre nuestros hombros. Es decir, estamos cubiertos de capa tras capa de emunáh y de bitajón que nos protege de lo que se ve y que hemos adquirido en años de crecimiento espiritual al lado de Elohím. Sin embargo, si con nuestra mente, dejamos de creer y dejamos de confiar en que Él nos está protegiendo y nos está acompañando, aun en los momentos más duros, y que nos acompañará siempre, estas capas de fe/emunáh y de confianza/bitajón disminuyen hasta desaparecer y sin la protección de nuestra adquirida confianza y fe espirituales, comenzamos a ser intimidados psicológicamente y a sentir temor y ansiedad, como todo el mundo no creyente que nos rodea.

Es por eso, que Elohím le dijo a Iehoshúah: “¡Sé fuerte y valiente! No te dejes intimidar por lo que ven tus ojos físicos, sino que confía en Mí”.

La mejor manera de hacer esto es repetir cada día en la hora de nuestras oraciones diarias: “Elohím desea que sea fuerte y valiente, que no me deje intimidar por lo que vendrá. Elohím está conmigo; no me dejará ni me abandonará”. ¡Y eso es una verdad!

Continuó diciendo Elohím en Ieh. 1:7: “Sé fuerte y muy valiente en tener cuidado de todo lo que hay que cumplir en la Toráh que Moshéh, mi sirviente les ordenó que cumplan; no se desvíen ni a izquierda ni a derecha; entonces tendrán éxito en todo lo que hagan.”

Para “tener cuidado” hay que meditar en la Toráh; hay que pedir revelación para aquellos pasajes que no entendemos en profundidad. Como siempre hemos enseñado, la Verdad absoluta sólo viene por revelación de Elohím, no por enseñanzas humanas, como dijo el Rébe Shául (Gál. 1:11-12). La Toráh tiene varios niveles de comprensión: para los niños espirituales, es “sencilla y fácil”, porque son niños y no entienden otra cosa; pero para los jóvenes y adultos espirituales, la Toráh tiene continuamente más y más niveles de revelación, que debemos clamar a Elohím que nos la dé, para que entendamos más y más cada día.

Vemos así, que el éxito y la prosperidad de que nos habla Elohím, significa un seguir la Toráh, un estudiarla, meditarla, recibir revelación sobre ella, para que el fruto sea una vida recta, como Él desea que seamos, con el fruto del Rúaj ha Kódesh de que habla Gál. 5:22: “Amor sacrificial/ahaváh, gozo, paz/shalóm, paciencia, perserverancia, bondad, fidelidad, humildad y control de uno mismo, que vienen de ser “dirigidos (continuamente) por el Rúaj de Elohím”, como el libro de Romanos 8:14 nos enseña.

 

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Julio Dam

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