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Viernes, 23 Diciembre 2016 16:13

PARASHÁH VAIESHÉV/Y VIVIÓ

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 9
VAIESHÉV/Y VIVIÓ

24 DEL MES NOVENO DE 5777
24 DE DICIEMBRE DE 2016

Lectura de la Toráh: Be Reshít 37:1-40:23
Lectura de la Haftaráh: Amós 2:6-3:8

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH
LA MANO INVISIBLE DE ELOHÍM

Vivimos en un mundo acelerado, totalmente en la carne, donde sólo existe lo que se ve y lo que se escucha, por lo menos para el mundo no creyente. (Paradójicamente, este mismo mundo no creyente, se la pasa hablando—aun en el ámbito científico—de una mitológica señora llamada la “Madre Naturaleza” y dice que es “sabia” y que “hizo esto y aquello”, con lo cual, si lo percibimos correctamente, es una creencia religiosa en “Gáia” la “diosa” Tierra.) 

En este pasaje de Be Reshít se plantea, como en muchos otros capítulos, una paradoja. Un hombre de corazón noble y perdonador, Iósif, engañado y encarcelado por sus propios hermanos por envidia, es metido en un pozo, luego es vendido a un árabe por dinero, sirve al Paró y termina siendo el vice-rey de Egipto/Mitzráim. Una verdadera “montaña rusa” de altos y bajos dignos de una buena telenovela de acción que nos mantiene en suspenso hasta el último capítulo.

En el fondo, la vida de Iósif es la vida de la gran mayoría de nosotros, aún aquellos que conocemos al Elohím de Israel y a Ieshúa, al Mashíaj de Israel—y sin embargo, nos suceden cosas buenas, cosas no tan buenas, y cosas malas.

 

 

Las preguntas pertinentes aquí son: (1) ¿Qué detalles importantes podemos aprender de este pasaje y de todo lo que le sucedió a Iósif? (2) ¿Por qué? ¿Por qué, si estamos con Elohím se nos muere un hijo, se enferma alguien de nuestra familia, se queda sin trabajo nuestro cónyuge y/o desgracias parecidas? (3) ¿Qué nos quiere decir Elohím con lo que le sucedió a Iósif y todo esto y cómo podemos usarlo para provecho en nuestras propias vidas?

En primer lugar, el corazón de Iósif. Imagínense ustedes en su lugar: sus propios hermanos lo meten en un pozo, para después venderlo por dinero. ¿Qué albergarían en sus corazones después de una puñalada como ésa de su propia familia (son las puñaladas de nuestros allegados las que duelen más)? Sin embargo, a diferencia de la mayoría de nosotros, Iósif no albergó odio en su corazón contra sus hermanos; al contrario, cuando los volvió a ver, rompió a llorar, (en vez de hacerlos llorar a ellos). Elohím mira nuestro corazón por sobre todas las cosas. Debemos hacer de él nuestra prioridad uno. Debemos limpiarlo todos los días de toda suciedad, de toda ofensa, de todo dolor pasado, para que brille como el de Iósif, que indudablemente brillaba. (Ya hablamos de esto hace poco y citamos a Matitiáhu, acerca de perdonar a los que nos ofendieron, si queremos que Elohím nos perdone a nosotros por nuestras ofensas.) El corazón de Iósif no sólo era sano, sino que veía las cosas positivamente. No hay nada positivo que ver en que tus hermanos te vendan a un extraño, pero él sí le encontró algo positivo y no se amargó, ni se suicidó, sino que siguió su vida, y Elohím lo honró con puestos cada vez más altos, aun cuando las cosas no fueron fáciles para él.

Fue precisamente por este corazón blando perdonador y esta visión positiva de aun las cosas negativas, que Elohím lo premió con puestos cada vez más altos, haciendo que cayera bien a todos, desde el Paró hasta el guardia cárcel.

Pero en el fondo, la vida de Iósif fue de un continuo quebrantamiento por parte de Elohím, quien lo probó una y otra vez, para ver cómo reaccionaba a las adversidades y a los golpes, y pasó todos los exámenes que Elohím le puso delante.

(¿Y usted? ¿Cómo está pasando los exámenes que Elohím le está poniendo delante? ¿Los está tomando como tales, o está pensando en su interior que cada vez las cosas están peor y que Elohím ya no debe acordarse de usted? ¿O está pensando que quizás Elohím no está en control de todo, y que todo está un poco fuera de Su control en su vida?)

En el Pacto Renovado tenemos las palabras, algo olvidadas, o quizás algo poco comprendidas: “Ni las hojas de los árboles se mueven si no es por Su poder”. ¿De verdad usted cree que Elohím cuida CADA HOJA de CADA ÁRBOL? ¿Cree usted que El tiene cuenta de cada uno de los BILLONES de árboles y de los cuatrillones de hojas que hay en todo el mundo y que están bajo Su poder? Si usted cree que esto es una manera de hablar del N.T., usted no cree, en el fondo, que Elohím tiene control absoluto de todo. O tiene control de cada hoja de cada árbol, o no tiene control de ninguna, y por lo tanto, El NO tiene el control absoluto del mundo. No hay medias tintas en esto. O Él ES soberano sobre el mundo, o no lo es, y las cosas pasan por “accidente”, o  porque sí. (Hay algunos que dicen que “El no puede evitar nuestro libre albedrío y por lo tanto, nosotros muchas veces actuamos fuera de Su poder y de Su soberanía”. Los que piensan así, y no son pocos, no entienden nada sobre lo que significa ser Elohím y ser el Creador de todo lo que existe, nuestro libre albedrío incluído.)

Es allí donde entra lo que el economista norteamericano Adam Smith llamó “la mano invisible” de Elohím, en su libro “La Riqueza de las Naciones”. Elohím permite TODO, desde el Holocausto, que gaseó a un tercio de Su propia esposa, hasta las guerras más espantosas y mortíferas, hasta nuestras enfermedades, tragedias familiares—por un motivo.

“Y sabemos que, para los que aman a Elohím, todo lo que sucede funcionaba para nuestro bien, para aquellos que están siendo llamados para Su propósito” como dice el libro de Romanos 8:28 (nuestra traducción mesiánica renovada, de pronta publicación), aun lo que no entendemos, como algo negativo o directamente algo malo, como lo que le sucedió a Iósif. La mano invisible de Elohím está en control de TODO, desde su problema de hoy, que le acaba de suceder, hasta esa tragedia de la que acaba de enterarse por la TV. Y TODO tiene un propósito invisible, como Su propia mano. De más está decir que este versículo sólo se aplica para los judíos observantes de la Toráh y los creyentes en Ieshúa, “los que aman a Elohím”—lo suficiente como para tratar de obedecer Sus mandamientos y seguir un ritmo de vida ético y moral, según la Toráh lo ordena. Aquellos que creen, pero hacen lo que se les antoja, y viven una vida fuera de los límites morales y éticos de la Toráh, no están incluidos ni en este versículo ni en ninguno que hable de bendiciones de Elohím, obviamente.

En otras palabras, TODO está bajo Su control, aun aquello que no entendemos aquello que no deseamos. Todo tiene Su propósito para nuestras vidas: ya sea para disciplinarnos, o para cambiarnos alguna faceta de nuestro carácter o para enseñarnos algo importante que debemos hacer  y que era parte de nuestro destino, como lo que le sucedió a Iósif. Elohím vió lo que yo llamo “el final de la película” para cada uno de nosotros y Él sabe cómo tiene que terminar “la película” de SU vida. Para que termine como TIENE que terminar, le ha sucedido lo que le ha sucedido, aunque usted no se haya dado cuenta de hacia dónde estaba apuntando Elohím en ese momento. Él hasta usa el mal que nos hacen para nuestro bien, aun cuando en el momento, no lo vemos así, ni queremos percibirlo de esta manera. Quizás Iósif, no se quejó ni se desesperó porque todo iba en contra suyo en varias oportunidades de su vida.

La sabiduría/jajmáh está en aprender a percibir el porqué de todo lo que le sucede a usted lo que le está sucediendo. ALLÍ está la clave, muy probablemente, de la lección o de la disciplina que Elohím le está dando en este momento de su vida. Si usted la descuida, o la deja pasar, la lección o la disciplina volverá, MULTIPLICADA POR TRES y le golpeará en la cabeza y usted no sabrá de nuevo qué está pasando—por falta de jajmáh/sabiduría. Cuando tenemos en cuenta e incorporamos a nuestro diario movernos el saber que TODO está en Su mano y en Su soberanía, ya no nos trastornan tantas cosas como antes, porque nuestra mente, más sabia, inmediatamente se pregunta: ¿Qué me está queriendo decir Elohím con esto que me acaba de suceder? ¿Qué quiere que cambie? ¿Qué quiere que aprenda?

Mas esta actitud debe ser parte de un proceso de crecimiento y de aprendizaje, donde la jajmáh/sabiduría sea sólo un paso para acceder a la verdad sobre nuestra vida y la de nuestros familiares y hermanos en Elohím. Esta jajmáh es sólo la llave que abre la comprensión de lo que nos sucede.

Después de la comprensión debe venir la obediencia a lo que hemos aprendido sobre el porqué nos está sucediendo lo que nos está sucediendo. ¿De qué nos sirve entender, si no obedecemos? Por eso el pueblo judío dijo esa famosa frase a Elohím: “Naaséh ve nishmáh/”HAREMOS” (1º) y luego, (2º) “escucharemos”. Primero obedecer, y después enterarse de qué fue lo que hicimos por Elohím. ÉSA es la actitud correcta con Elohím—no con los hombres. Si así hacemos, estaremos dejándonos moldear por Elohím para Sus propósitos y para nuestro destino, que ya está escrito.

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Julio Dam

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