Imprimir esta página
Jueves, 15 Septiembre 2016 23:59

PARASHÁH KI TETZÉH/CUANDO SALGAS

Escrito por 
Valora este artículo
(7 votos)

DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 49
KI TETZÉH/CUANDO SALGAS

14 del mes Sexto del año 5777
17 de Septiembre del 2016

Parasháh: Dvarím/Asuntos/"Dt." 21:10-25:19
Haftaráh: Ieshaíahu/"Is." 54:1-10

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

Copyright © 2016 por Julio Dam. Invitamos a nuestros lectores a visitar nuestro sitio, www.beitshalom.org, con muchos artículos y parashót gratuitas y libros. Todos los derechos de autor reservados. Prohibida la reproducción, venta o la colocación en Internet, sin permiso escrito del autor. Toda colocación en Internet, reproducción en forma impresa, o enseñanza oral de esta parasháh, debe conservar y/o mencionar el nombre del autor y demás datos identificatorios. Los que violen este derecho de autor serán tratados por Elohím. Si usted desea suscribirse o des-suscribirse automáticamente a la parasháh y/o la Carta de Aliento de la Rabina, escriba su iméil en www.beitshalom.org. ¡Muchas gracias!

Dvarím/Palabras/"Dt." 6:22: “Cuando salgas a la guerra, ADONÁI tu Elohím/Elohéijah, los entregará en tu mano y tomarás prisioneros.

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
LA GUERRA CONTRA LOS ENEMIGOS INTERIORES

La Toráh tiene varios niveles de comprensión, comprendidos en el acróstico “PaRDéS”, “jardín”; estos niveles son: “Pashút”, “sencillo, literal”; “Rémetz”, “alusión”; “Drásh”, “exposición”, y “Sod”, “secreto”. Uno de estos niveles es el que utiliza Elohím para enseñarnos cosas nuevas a través de los sucesos humanos en la historia del pueblo judío, como lo es la guerra contra los enemigos exteriores y una mashál (Heb.)/comparación/”parábola” (Gr.) con la guerra que debemos hacer con nuestros enemigos interiores. A través de la mashál, Elohím proyecta una historia (la de Israel contra sus enemigos) sobre el concepto que desea enseñar, enriqueciendo así grandemente el concepto, en lo que el neurocientífico norteamericano Gerald Edelman llama “espacios superpuestos”. Edelman sostiene que nuestros pensamientos no son algo fijo, sólido en nuestra mente, sino que son mapas mentales que se disparan continuamente y cambian de configuración.

La parasháh de esta semana puede leerse entonces, en estos dos niveles por lo menos: como historia real del Pueblo Judío, pero también como mashál/comparación, entre la guerra que debemos hacer contra nuestros enemigos interiores (porque de nuestros enemigos exteriores, los humanos, Elohím se encarga—¡y me consta!) ¿Cómo pueden decir la mayoría de creyentes en todo el mundo, que no tenemos que cumplir la Toráh, no habiendo salido aún ellos de la doctrina equivocada del Cristianismo llamada “Antinomianismo” (en contra de la Toráh), que es prima hermana de la “Sola Fides” de Luther, que dice lo mismo? Una parte de esta guerra contra los enemigos interiores se gana cumpliendo la Toráh.

LA HERENCIA VALIOSÍSIMA COMO RESULTADO DE CUMPLIR LA TORÁH

En efecto, Elohím nos dejó una cantidad de reglas del tipo “Haz” y “No hagas”, para ser exactos, 613 Mitzvót/ Mandamientos. ¿Para qué nos las dejó? Para que caminemos dentro de un camino recto, dentro de unos parámetros de conducta aceptables para Elohím.

Al salirnos del camino recto/tzedakáh entramos en jatáh/pecado, y por lo tanto, en territorio de ha satán. El está allí, esperando, junto con su ejército de malajím caídos, para encargarse de todos aquellos que no están caminando en la Toráh. (Esta regla es para toda la humanidad, no sólo para los judíos. El que no la cumple, porque le enseñaron que eso es “ley” y él no está “bajo la ley”, y no se debe estar bajo “la maldición de la ley”, “perecerá: “...el que pecó sin la Toráh/anomos, igualmente sin la Toráh perecerá” Ro. 2:12.)

En esta parasháh, a lo largo de los capítulos 21 al 25, Elohím muestra todos los enemigos que acechan a Sus hijos judíos: la lujuria (Dt. 21:12); problemas matrimoniales (Dt. 21:15-19); problemas judiciales de la colectividad judía (Dt. 21:22-23); problemas intrapersonales a nivel social (Dt. 22:1-4); etcétera.

Estos parámetros aceptables de conducta de que hablábamos en el párrafo anterior MOLDEAN el aspecto moral de una personalidad dada, que es el tipo de personalidad moral que Elohím desea de Sus hijos judíos (por sangre o por fe). En otras palabras, si seguimos las Mitzvót, por ejemplo, en el caso del judío que desea a una góie (Dt. 21:12), el cortarse el cabello y dejarse crecer las uñas, entre otras cosas, la hará menos “sexy”, lo que da tiempo a que el deseo sexual aminore y el hijo de Elohím tenga tiempo de decidir en frío lo que hará con la góie. Así, cada una de las mitzvót es como un cerco personal muy estrecho (como la salvación es en el P.R.). Imaginemos un camino de unos cinco centímetros de ancho, con pergaminos como “paredes” a los costados. Tenemos que tener mucho cuidado para no salirnos del estrechísimo camino.

Si lo hacemos, rompemos el pergamino, que es la Toráh, es decir, violamos una Mitzváh/Mandamiento. Con el tiempo, cualquier persona se acostumbra a caminar en este camino estrechísimo y ya no rompe muchos trozos de pergamino, que es exactamente el caso con los judíos no mesiánicos y con los mesiánicos que sí cumplen la Toráh. Todo este esfuerzo tiene unos resultados insospechados para todos: no sólo para nosotros, que somos la primera generación en tratar de cumplirlos, sino especialmente para nuestros hijos y nietos, quienes ya traen al mundo esa herencia compuesta de tener el Elohím verdadero y Su voluntad expresada en mitzvót, que nos moldean la mente y la conducta de maneras insospechadas.

Como ejemplo del tipo de patrones de pensamientos que vienen automáticamente con la Toráh, tenemos las Ciencias. Sólo alguien que cree en UN Elohím (y no en tres, ni en un dios falso) como en el Judaísmo, puede sacar como resultado mental el pensar que el Universo debería de tener leyes como las que El ha dejado en la Toráh. Así, los científicos en las últimas décadas, muy a su pesar, han tenido que esbozar teorías acerca del origen del Universo que constituyen un enorme acercamiento a lo que el libro de Be Reshít siempre ha dicho: que El Universo fue hecho por Un Creador, y que no se hizo sólo y que ese Universo tiene un conjunto de leyes que se pueden unir en una sola, que es lo que en Física ahora se llama “La Teoría de Todo”, una “fórmula”, una explicación de la formación de Universo que incluya todas las leyes de Física en una. Ya hay pensadores que están resucitando una idea del Siglo 18, el de la “Consiliencia”, que dice que todas las Ciencias deben poder unirse en una sola. Esto no es casualidad que se esté hablando en serio de todo esto, ya que estamos en los últimos tiempos, y Elohím quiere dejar todo en claro antes “que termine la película” (que terminará como una película de Holy Wood (“santa madera”): con una enorme explosión del camión de gasolina)

En contraste, la civilización china, que es muchísimo más antigua que el judaísmo, atribuye cada fenómeno a sus demonios y no ha pensando hasta ahora en la existencia de leyes generales en un Universo regido por UN sistema de leyes naturales, que se corresponden con el sistema de leyes morales. En otras palabras, el estar cerca del Elohím verdadero y de Su Toráh trae beneficios enormes en cuanto a nuestros patrones mentales, aunque no lo veamos porque nadie nos lo dijo. De allí el valor enorme de ponernos a cumplir la Toráh en todo lo posible. Un buen comienzo son las Asaráh Mitzvót/Diez Mandamientos y el shabát. El resto se puede tratar de cumplir de a poco.

¿Quiénes son estos enemigos interiores?

Más atrás en esta parasháh hemos hablado de “enemigos interiores” ¿Quiénes son estos enemigos interiores? Debemos hacer un poco de introspección periódica.

El primero somos nosotros mismos. Somos “bnéi Adám”, hijos de Adám, seres caídos, que están de regreso a Casa, pero que todavía no hemos llegado a Casa, al contrario, tenemos mucho camino que recorrer, mucho que aprender de Elohím y mucho que obedecer. Una de las lecciones claves que nos quiere enseñar Elohím es la obediencia, a través del cumplir la Toráh. Dejar de robar, matar, estafar, odiar, rechazar, haraganear, no es fácil: es nuestra naturaleza caída. Lo difícil es justamente NO hacer nada de esto.

Nuestra voluntad es uno de los más grandes enemigos internos de que hablábamos. ¿Por qué decimos esto? Porque ella quiere hacer lo que NOSOTROS queremos, no lo que Elohím quiere que hagamos. Si logramos vencer esta batalla, todas las demás batallas son juegos de niños comparadas con esta. Vea la lista de problemas morales y éticos que mencionábamos al principio y dígase a sí mismo: “NO voy a hacer Mi voluntad en cada una de estas cosas, sino la de Elohím.” ¡Si usted realmente cumple esto, no tiene de qué más preocuparse! El hecho de que muy poca gente lo haya logrado consistentemente, es prueba de que es uno de los enemigos internos más grandes que vencer.

Uno de los pasos más vitales para lograr hacer la voluntad de Elohím y no la nuestra, es clavar nuestro ego/nuestro yo, nuestros deseos en el árbol de Romanos 11:17, el mismo árbol donde fue clavado el Rébe Ieshúa. La auto-nulificación de nuestra voluntad es uno de los pasos más claves para lograrlo. (Auto-nulificación NO significa ser tontos, ni no pensar, ni no discutir la Toráh para comprenderla mejor. Significa NO discutir con Elohím en cuanto a lo que El ordena ni poner nuestra voluntad por encima de la de El.)

Nuestro ego es uno de nuestros más grandes enemigos, una vez que estamos con Elohím, porque su sed de auto-satisfacerse, de sentirse “grande” e “importante” es insaciable. Casi todo lo que hacemos parte de nuestro ego, no de nuestro rúaj, que debería estar conducido por Ieshúa viviendo allí, y dirigiéndonos en todo lo que hacemos. Para eso vino Ieshúa: para vivir en nuestro rúaj y dirigir nuestra vida, nuestros sentimientos, pensamientos, conceptos, valores y ambiciones de acuerdo a la Toráh, no de acuerdo a nuestra voluntad, que es la de un déspota comparable sólo con un Nerón, el emperador romano, que se hizo construir un palacio del tamaño del Palacio de Versailles, sólo por su vanidad. Cuando nuestro rúaj no está en funciones, sólo somos nerones disfrazados de buena gente y por eso tuvo que morir Ieshúa, para hacernos más y más como El.

Para llevar a la práctica esto, haga una lista de las cosas que Elohím desea de USTED, no de los demás en general, y vea en cuáles de estas cosas NO está haciendo usted Su voluntad, sino la suya propia. (Para eso, debe primero averiguar qué desea Elohím de usted, no del vecino de al lado.) Esta lista vaya tachándola a medida que vaya venciendo las áreas de más resistencia. Le advierto que le va a tomar años esto, pero vale la pena.

A continuación de esta auto-nulificación, vea en qué áreas NO está aceptando lo que Elohím le está enviando. TODO lo que nos sucede, lo bueno, lo malo y lo regular, viene de Elohím, con distintos propósitos. Hay que averiguar para qué. Después que averiguó para qué (usando la matanáh de profecía de 1ª Co. 12:8 y 14:1, o el preguntar en la Biblia, que NO es adivinación como muchos dicen) haga otra lista de las cosas que NO PUEDE aceptar de lo que le está pasando, o de las personas que NO puede aceptar, por esto o por aquello y al lado, escriba por qué cree usted que no está pudiendo aceptar este hecho o persona en particular. Este jeshbón néfesh/”recuento del alma” literalmente, va a ser de enorme ayuda en la configuración de un nuevo yo en su personalidad: un yo que sea obediente y humilde, no pagado de sí mismo, y haciendo la voluntad del Padre y no la suya misma.

Con que logre sólo eliminar a estos dos enemigos interiores, tiene usted el 99 por ciento de la batalla espiritual ganada.

¿Quiere usted recibir revelación de Elohím a nivel “Sod”/secreto? ¡Comience el proceso de auto-nulificación y siga en él!

Visto 678 veces
Julio Dam

Lo último de Julio Dam