Imprimir esta página
Jueves, 01 Septiembre 2016 20:13

PARASHÁH REÉ/HE AQUÍ QUE

Escrito por 
Valora este artículo
(6 votos)

DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 47
REÉ/HE AQUÍ QUE

30 del mes Quinto del año 5777
3 de Septiembre del 2016

Lectura de la Toráh: Dvarím/Asuntos/”Dt.” 11:26-16:17
Lectura de la Haftaráh: Ieshaiáhu 54:11-55:5

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

Copyright © 2016 por Julio Dam. Invitamos a nuestros lectores a visitar nuestro sitio, www.beitshalom.org, con muchos artículos y parashót gratuitas y libros. Todos los derechos de autor reservados. Prohibida la reproducción, venta o la colocación en Internet, sin permiso escrito del autor. Toda colocación en Internet, reproducción en forma impresa, o enseñanza oral de esta parasháh, debe conservar y/o mencionar el nombre del autor y demás datos identificatorios. Los que violen este derecho de autor serán tratados por Elohím. Si usted desea suscribirse o des-suscribirse automáticamente a la parasháh y/o la Carta de Aliento de la Rabina, escriba su iméil en www.beitshalom.org. ¡Muchas gracias!

Dvarím/Asuntos/"Dt." 11:26: "He aquí Yo pongo ante ustedes hoy la bendición/brajáh y la maldición/klaláh".

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN

En esta parasháh se toca un tema bien importante para el buen funcionamiento de nuestras vidas, tanto a largo plazo como en las cosas diarias: se trata de, nada más ni nada menos, que si queremos tener la brajáh/bendición o la klaláh/maldición de Elohím colgando sobre nuestras cabezas. En el versículo de arriba está más que claro que podemos tener brajáh sobre nuestras vidas, pero también podemos tener klaláh sobre ellas, dependiendo de si nos decidimos a cumplir las mitzvót/mandamientos, o no. Elohím nos promete brajót sobre nuestras vidas si caminamos por el camino recto/tzedakáh/mal traducido como “justicia.” Por supuesto que todos queremos caminar en la brajáh de Elohím y no en su klaláh/maldición.

¿Para qué Elohím nos dejó la Toráh, especialmente los Mandamientos? ¡Para que sean una bendición para nuestras vidas  y las de nuestros descendientes! Es una bendición en sí misma el tenerla, ya que si tratamos de cumplirla, todo nos irá mejor, tanto a nosotros como a toda nuestra familia. Muchas personas lo ven como una obligación o como un “legalismo” como se enseña. ¡Al contrario! Es una obligación, claro, pero para nuestro bien, no para arruinarnos la vida. Es un modo de vida, un estilo de vida que Elohím desea para Sus hijos, el Pueblo Judío por sangre, o para aquellos que desean incorporarse al Pueblo Judío. Esta es la perspectiva adecuada para ver y estudiar la Toráh, los Mandamientos.

Lamentablemente, en muchas familias, aun sin saberlo, existen maldiciones generacionales, heredadas, que se van transmitiendo de generación en generación, sin que los involucrados lo noten. Debemos investigar, preguntar a nuestros familiares sobre rasgos de carácter, enfermedades transmitidas de generación en generación, problemas recurrentes, etcétera, porque podemos estar en la presencia de una maldición heredada.

Examinemos las Asaráh Mitzvót/10 Mandamientos con más detenimiento para investigar cómo tener más brajáh de Elohím a través de cumplirlas. Cada día,  cada shabát, cada año, tenemos la opción delante nuestro: o tratar de seguir el camino recto de las mitzvót, o caer en las klalót prometidas por Elohím en Su Toráh o una tercera opción, la más común, el caminar en una mezcla de ambas.

Todos nosotros tenemos niveles de crecimiento espiritual diferentes: algunos somos bebés espirituales, otros somos niños, y unos pocos somos adultos en el Rúaj. Pero no obstante, todos nosotros tenemos una decisión clave que tomar o dejar de tomar: decidirnos a cumplir las Mitzvót/Mandamientos todo lo que podamos, o dejar de hacerlo, “para no ser legalistas,” como aún en ciertos sectores del Mesianismo se enseña hasta hoy en día. No vamos a entrar aquí en argumentos a favor o en contra de si tenemos que cumplir las Mitzvót o no. Sólo diremos que los lectores de esta parasháh somos todos judíos por fe y/o por sangre o ambos (o deberíamos serlo, ya que no existe otra categoría, más que la de góim/gentiles/idólatras), y que, como judíos, tenemos que cumplir la Toráh. Esto debería estar clarísimo y decidido para todos y cada uno de los judíos mesiánicos en el mundo. Aclarado esto por lo menos para nuestros lectores habituales, hablemos de las Asaráh Mitzvót/10 Mandamientos.

El primer mandamiento, como todos sabemos, habla de la prohibición de la idolatría y de la existencia de un solo Elohím, ADONÁI. Damos por hecho que hemos dejado de adorar a otros dioses hace tiempo, y estamos siguiendo al Elohím de Israel y al Mesías de Israel, al rébe judío Ieshúa.

Pero existen otras formas de idolatría. Se puede vivir idolatrando a nuestro dinero, a nuestra profesión, nuestro trabajo, metas, ambiciones, o nuestros hijos o cónyuge, y dedicarle mucho más tiempo a ello/s que a Elohím. Esto también es idolatría. Tenemos que reconocerla como tal y orar para abandonarla, y dedicar nuestra vida, o gran parte de ella a adorar al Verdadero Elohím, y no a una de sus brajót/bendiciones, con las cuales nos bendice.

Si de verdad nos decidiéramos en cumplir este primer mandamiento, que Ieshúa lo mencionó como:

“Amarás a ADONÁI tu Elohím con toda tu alma, con todo tu corazón y todo tu mucho/meód (Heb.),” nuestra vida cambiaría en cuestión de días, ya que nuestras prioridades cambiarían y nuestras actividades cambiarían. Estaríamos tratando de amarlo cada día más y de seguirlo cada día más, y nuestras actividades mundanas se desvanecerían casi para dar lugar a una búsqueda continua y decidida de Él en nuestra vida diaria. Entonces nos daríamos cuenta qué cerca que Elohím realmente está de nosotros, cuánto es que nos guarda todos los días de los peligros que nos acechan, cuánto nos bendice, sin que lo sepamos y cuánta es su misericordia para con nosotros, aun sin saberlo.

Sólo esta primera mitzváh nos trae no sólo muy cerca de Elohím sino que hace que Ieshúa se manifieste (si lo dejamos, día tras día) dentro nuestro, guiándonos, aconsejándonos, advirtiéndonos a través del Rúaj ha Kódesh que habita en nuestro rúaj humano desde el momento que lo Aceptamos como Mashíaj y Elohím. (El segundo mandamiento, el de no hacer figuras de El ni de nadie, ni inclinarnos ante ellas, es un resultado práctico de la primera mitzváh.)

La tercera mitzváh, la de no pronunciar vanamente el Nombre de ADONÁI, se ha ignorado de todas las maneras posibles.

El cuarto mandamiento, el shabát, es el único día que Elohím dejó para que recordáramos la Creación y para que estemos en Su Presencia. Los engaños del “domingo” (Sun-day (inglés) o “Sonn-tag” (“día del sol” en alemán) son sólo eso: engaños de ha satán para que adoremos a Mihr/Mithra y no al rabino judío Ieshúa y millones lo siguen haciendo, contraviniendo el cuarto mandamiento. En cuanto al shábat, creemos en el JMR (judaísmo mesiánico renovado), que estamos en un proceso de aprendizaje; somos jóvenes como movimiento, con apenas treinta años de existencia y tenemos mucho que aprender y que dejar atrás, tanto del cristianismo del cual salimos, como del judaísmo rabínico, al cual no debemos entrar a ciegas.

Debemos pararnos EN y CON Ieshúa a nuestro lado y traer de ambos lo que es Verdad, solamente y dejar donde está todo lo que es “mandamiento de hombres.” El shabát debe ser un día dedicado a buscar el hacer la voluntad de Elohím, no la nuestra, como dice claramente Ieshaiáhu 58:13-14. ¿Hay algo más que discutir leyendo estos dos versículos? Creemos que en el shabát existen riquezas todavía vírgenes que nadie ha explorado, por falta de obediencia y por falta de decisión en este período de transición que es el judaísmo mesiánico.

El quinto mandamiento, “Honra a tu padre y a tu madre” (que en el Pacto Renovado dice que es “el único mandamiento con promesa”) es un reflejo del primero: “Yo soy ADONÁI tu Elohím; no tendrás otros dioses...” Nuestros padres representan la autoridad de Elohím sobre nuestras vidas. Ya sea que nuestros padres vivan o no, debemos honrarlos (en vida) u honrar su memoria (en nuestros corazones), ya sea perdonándolos de cualquier ofensa o pecado que hayan cometido contra nosotros, y pedir perdón a Elohím en nuestros corazones por ellos por cualquier sentimiento negativo hacia alguno de ellos. Creemos firmemente que muchas klalót/maldiciones en nuestras vidas están ligadas a esta falta de cumplimiento de esta quinta mitzváh.

La sexta mitzváh, “No asesinarás” (siempre tan mal traducida, ya que hay una enorme diferencia entre “matar” (por orden del gobierno, por ejemplo, como soldado) a “asesinar,” por nuestra cuenta, por odio, por ejemplo) no sólo debe tomarse literalmente. El hablar mentiras, el calumniar a una persona es asesinato también de cierta forma, de su alma; el ponerle brujería a una persona es asesinato de su espíritu. De modo que tenemos que hay más de “una manera de pelar un gato,” como dice el refrán en inglés.

El dejar de hacer todas estas cosas, especialmente la única que probablemente hacemos, hablar mal, calumniar a los demás, es cumplir la sexta mitzváh, lo que en hebreo se conoce como “lashón ha rah/lit. “lengua perversa, ” va a traer brajót/bendiciones a nuestra vida, por medio de Elohím, que todo lo ve y todo lo escucha. Pensemos bien de nuestro amigo, de nuestro compañero de trabajo. Démosle el beneficio de la duda: quizás no hizo lo que hizo o dijo lo que dijo por lo que nosotros creemos, sino por otra razón mejor que la que pensamos. Esto es parte de los “pensamientos positivos” de los que tanto estamos insistiendo en las últimas parashót, para limpiar nuestra mente y nuestro corazón, limpieza que es bien necesaria para la mayoría de nosotros.

La séptima mitzváh, “no cometerás adulterio,” no necesita mucha explicación. Si queremos cometerlo, o si lo hemos cometido—o cosas peores que esas--debemos olvidarnos de Elohím y dejarlo a un lado. No podemos estar en pecado sexual y con Elohím al mismo tiempo. Lo que sí puede suceder es que pequemos en algún pecado pequeño—no el adulterio, que de “pequeño” no tiene nada—y pidamos perdón a Elohím y prometamos en nuestro corazón no hacerlo de nuevo. El conservar la familia intacta tiene muchas virtudes, entre ellas que nos obliga a ceder ante muchas cosas desagradables de nuestro cónyuge (y viceversa), nos obliga a aceptar mucho de lo desagradable de él o de ella, y eso es bueno. La alternativa, el adulterio o el divorcio, es sólo una “solución” ilusoria al problema. Nuestro próximo cónyuge puede llegar a ser tres veces peor que el último. El adaptarnos a esta mitzváh obligatoria de Elohím va a traer bendición de todo tipo sobre nosotros y nuestra familia.

El “no robarás” es más común de lo que nos imaginamos. O por lo menos, el no pagar a tiempo, o cuando prometimos hacerlo. Nosotros creemos que Elohím no nos ve cuando robamos a nuestro hermano mesiánico con esta o aquella excusa. El cobrar de más, aunque la otra persona no se haya dado cuenta, se considera “robar” a los ojos de Elohím y debemos ser muy cuidadosos cuando compramos algo de que no nos den de más el vuelto y si lo hacen, devolverlo inmediatamente.

La honradez es proverbial entre los judíos y la recompensa de Elohím es igualmente proverbial: hay pocos judíos pobres; y los que lo son, es porque, muy probablemente, no son practicantes de la Toráh sino ateos.

Los últimos dos mandamientos, “No dirás falso testimonio contra tu amigo” y “No codiciarás la mujer de tu amigo....” son reglas de conducta que nos permiten caminar en un camino recto, que Elohím ve y premia, “por mil generaciones” dice la Toráh. Nuestros hijos, nietos y biznietos van a gozar de prosperidad de todo tipo, gracias a que nosotros comenzamos a cumplir la Toráh y nos preocupamos todos los días por hacerlo.

¿Qué clase de vida desea usted? Con brajáh o con klaláh?

Visto 751 veces
Julio Dam

Lo último de Julio Dam