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Viernes, 03 Junio 2016 18:54

PARASHÁH BAMIDBÁR / EN EL DESIERTO

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 34
BAMIDBÁR / EN EL DESIERTO

27 DEL MES SEGUNDO DEL 5777
4 DE JUNIO DEL 2016

Lectura de la Toráh: Bamidbár 1:1-5:26
Lectura de la Haftaráh: Hoshíah 2:1-22

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH
LA CONSTRUCCIÓN DEL ALMA Y EL ESPÍRITU DE ISRAEL

En esta parasháh, vamos a hablar del libro BeMidbár/En el Desierto/”Núm.” en relación con los otros cuatro libros del Tanáj y de su relación con Elohím, el judaísmo mesiánico mundial y nuestras vidas individuales.

En la Toráh, los primeros cinco libros del Tanáj, se desarrolla la creación del Israel de Elohím en cinco etapas, que corresponden con los cinco libros de la Toráh: Bereshít/En el Principio/”Gen.”;Shemót/Nombres/”Ex.”; Vaikráh/Y llamó/”Lev.”; Bemidbár/En el Desierto/”Núm.”; y “Dvarím/Asuntos/”Dt.” La palabra que mejor describe este proceso de crecimiento, palabra que se repite frecuentemente en estos cinco libros, especialmente en el libro que hoy se comienza a comentar, BaMidbár/En el Desierto, es “tzaváh” que significa, entre otras cosas, “ejército” pero que tiene características, como los Levitas/Leviím y el Mishkán (Tabernáculo) que no corresponden con un ejército en el sentido común de la palabra, por lo que, evidentemente, significa otra cosa diferente, aunque parecida a “ejército”. Si recordamos que Elohím mismo es llamado repetidas veces “ADONÁI de los Ejércitos/Tzvaót” podemos comenzar a vislumbrar el verdadero significado.

Se trata de un conjunto, un ensemble, que abarca el ejército/latzaváh celestial de Elohím, compuesto por millones de ángeles/malajím, y los millones de israelíes de esa época, hace más de 3000 años atrás.

EL DESARROLLO DE LA UNIDAD ENTRE ELOHÍM Y EL HOMBRE

El desarrollo de la relación Elohím-hombre significa un crecimiento en la Presencia de Elohím en el mundo, presencia que se va intensificando, a partir de un “¿Dónde estás, Adám?” en Bereshít/”Gen.” como eco de un posterior y moderno: “¿Dónde estás, Elohím?” de parte de Su creación, el hombre ateo (a partir de 1700 en Europa, hasta el presente) hasta una Presencia a través del Mishkán (Tabernáculo) y luego de la Toráh, que se ve intensificada en el Har Sinái/Monte Sinái, con la entrega de la Toráh en Shavuót, en estos días. Esta entrega de la Toráh escrita, sería un prolegómeno de la Venida del Autor mismo de la Toráh, vestido de Ieshúa, 2000 años después. En Bereshít/”Gen.” no había nada parecido a una nación todavía, sino apenas el esbozo de una familia, la de Avrahám y sus descendientes y su desarrollo hacia ser una tribu judía. Es el libro de los Patriarcas/Avót del alma de Israel.

La Presencia de Elohím en el mundo está supeditada a la relación, a la actitud del hombre con respecto a Elohím. Esta actitud está prescrita en los primeros cinco mandamientos y desarrollada en los cinco libros de la Toráh, los cuales describen la intensificación de la Presencia de Elohím en el mundo que Él creo y la correspondiente intensificación de la relación del hombre con Elohím. 

EL DESARROLLO DE LA UNIDAD BAJO IESHÚA EN SU PRIMERA VENIDA

Un segundo gran paso de esta Presencia y Unidad con Elohím está dado por éste último con Su Venida, en forma de carne y hueso/kmó basár va dam, vestido como Ieshúa y anunciado como “Imánu Él/Elohím entre nosotros”.

En este libro, Elohím se presenta en el Mishkán/Tabernáculo. En el Sinái se presenta como una Nube. Pero en Israel, 2000 años después, se presenta como lo que es Su amada, ahora ya Su Esposa, el Alma de Israel: como un Hombre/Bar Enásh (según Dn. 7:13) para construir, levantar y unir al Espíritu de Israel, una construcción que dura hasta el día de hoy en todo el mundo.

EL DESARROLLO DE LA UNIDAD BAJO EL RÚAJ HA KÓDESH EN SU VENIDA

Podemos comparar el moverse en el Siglo I en Israel al libro de Bereshít, donde apenas se fundaba la familia espiritual de Ieshúa, los Patriarcas/Avót espirituales, los doce discípulos de Ieshúa.

Un tercer paso ocurrió cuando Elohím-como-Ieshúa volvió a Su Habitación natural, los Cielos. El Rúaj ha Kódesh tomó Su lugar y comenzó a construir y levantar un Tercer Templo (1ª Iojanán 2:4-5) en todo el mundo. Esto se vio interrumpido por el hombre, ya a finales del siglo I debido a su judeofobia, representada en los Padres de la Iglesia, lo que los sumió en la maldición de Bereshít 12:3:”…y a los que hablaren mal de ti/mekalkélja, Yo maldeciré.” A finales del Siglo 19, en Rusia y en Inglaterra, comenzó, a cuentagotas, un nuevo moverse del judaísmo mesiánico y esas gotas se hicieron torrente a partir de 1980 hasta nuestros días. Para dar una idea a nuestros queridos lectores y ya que Israel es clave para todo, en esa fecha habían dos sinagogas mesiánicas en Israel; a finales de 1980 habían 15; en 1990 habían 35; hoy, en el 2006, hay 95 y el crecimiento es exponencial, no acumulativo.

En Shemót/”Ex.”, específicamente en su primer capítulo, ya se ve que la futura nación de Israel (su alma, no su espíritu todavía) entra en una nueva etapa: de familia a la de pre-nación física y psíquica. La fase espiritual demoraría 2000 años más, con la venida de Elohím “vestido de Ieshúa” y su segunda fase, demoraría otros 2000 años más, hasta retrotraernos a 1980, cuando el judaísmo mesiánico comenzó a crecer a ojos vistas en todo el mundo. Es el libro de la construcción del alma del “Ám Israel”/Pueblo de Israel”.

Podemos comparar al libro de Shemót/”Ex.” con el Rav Shául, con sus tres viajes como shalíaj/enviado de Ieshúa en Turquía y Grecia.

En Vaikráh/”Lev.”, el tercer libro de la Toráh, se habla de las Instrucciones para salvar el alma y el cuerpo de la nación de Israel. Es la etapa de la “Constitución Moral y Ética” del alma de la nación de Israel. Es el libro en cual el alma/mente de la nación de Israel acepta su contrato social. El libro de Vaikráh/”Lev.” se puede comparar con la enseñanza de los Mandamientos en el judaísmo mesiánico del Siglo I, bajo la dirección de Ieshúa ha Mashíaj. (En el judaísmo mesiánico renovado creemos que tenemos que guardar los Mandamientos, aunque de una manera interna, por medio de Ieshúa viviendo dentro nuestro, como dice en Rom. 8:1,4, y 14, lo cual no contradice, sino que corrobora lo que dijo el Rav Shául en Rom. 6:14: “…porque no estamos bajo la Toráh, sino bajo la benevolencia de Elohím” (al enviarse a Sí mismo en forma de Ieshúa para ayudarnos a cumplir los Mandamientos por medio de Él).

El libro de Bamidbár/”Núm.” se puede comparar al judaísmo mesiánico mundial (JMM) futuro inmediato, con la forjación de una situación similar a la que existía en los capítulos iniciales de este libro, que pasaremos a ennumerar para encontrar los paralelismos con la época actual.

El libro entero de Bamidbár comienza con el tomado de  un censo de la población israelí, tanto como tribus como de israelíes individuales. Este (1) censo, así como la distribución de la población del Pueblo israelí en (2) doce tribus y (3) los estandartes para cada tribu, además del establecimiento de la parte de la sociedad llamada (4) “los levitas” representan la fase que podríamos llamar la organización de una “tzaváh”, de un ejército, pero no de un ejército regular, normal, sino de un ejército/tzaváh de Elohím y PARA Elohím, lo que en este libro se conoce con una palabra muy usada, la “Edáh”, la comunidad, organizada a lo largo de parámetros de una tzaváh/un ejército dirigido por líderes religiosos, los levitas. El establecimiento de los levitas y del (5)Mishkán/Tabernáculo, señala la entrada de Elohím en el mapa de la vida diaria de los israelíes. Es más, el propósito mismo del Mishkán es el reflejar la Presencia celestial en la tierra. De hecho, todo el Pueblo israelí se volvió el vehículo de la Presencia del Elohím de Israel en la tierra. Para concluir, estos cinco elementos apuntados, se están repitiendo ahora, en el siglo XX y XXI, en nuestros días, algo muy significativo que se ha pasado por alto.

LOS PARALELISMOS ENTRE LOS CINCO ELEMENTOS DEL ISRAEL DE BAMIDBÁR Y LOS DEL JMM

Como hemos visto, existen cinco elementos paralelos entre el Israel de Bamidbár y el Judaísmo Mesiánico Mundial (JMM) de nuestros días: el censo, las doce tribus, los estandartes para cada tribu, los levitas y el Mishkán.

Estos cinco elementos fueron creados por Elohím para lograr forjar una tzaváh/ejército comunitaria ordenada, reflejo de la tzaváh celestial (los malajím y el Trono de Elohím), dedicada a llevar la Presencia de Elohím a todo el mundo.

Lo mismo sucede con el JMM: estamos aquí para ser forjados en una tzaváh/ejército mundial dedicado A ATRAER a los futuros judíos mesiánicos al Mishkán espiritual que es el JMM mismo, guiados en cada paso por Ieshúa y el Rúaj ha Kódesh mismo de Elohím. Esta tzaváh estaría cumpliendo así la tarea delineada en Rom. 11:17: la de ser un árbol de olivo, donde las ramas de los ex-gentiles que encuentran su identidad en el Pueblo Judío mesiánico (por sangre o por fe), son injertadas para servir como UNA tzaváh unida y conformada “a la sombra y semejanza” de Ieshúa, nuestro Levita y Sumo Sacerdote Unico, según Heb. 8.

El libro de Dvarím/”Dt.”, que, se dedicó a forjar la unidad del Alma de Israel, refleja el actual moverse del Rúaj ha Kódesh CON NUESTRO CONSENTIMIENTO Y OBEDIENCIA, para forjar la unidad del JMM, que es prácticamente inexistente y donde cada congregación mesiánica va por su propio camino y forja sus propias metas y donde la unidad es vital y meta de Elohím para el advenimiento del Mashíaj como Esposo nuestro.

Israel no pudo avanzar en esa dirección, debido a su desvío, EXACTAMENTE IGUAL que los creyentes en Ieshúa a partir del Siglo I en adelante, como señalamos, se desviaron por causa de su judeofobia, por lo que queda este período de tiempo para encaminarlos en su camino recto, que es el JMM.

El libro de Dvarím nos da una buena idea de lo que Elohím requiere de nosotros hoy en dia: el fusionar completamente al JMM en una sola comunidad, una edáh que actúa con una sola voluntad y habla con una sola voz, exactamente lo que nos exhortaba a ser y hacer, tanto el Rébe Ieshúa como el Rav Shául en sus cartas.

¿Cómo se logra esto? es la pregunta del millón de dólares. La consigna general es: obediencia y sumisión a Su voluntad y no a la nuestra, que es sólo carne y sangre/basár ve dám y por lo tanto, voluntad de hombre, y no de Elohím. Esto está en cada judío mesiánico el proponerse y el lograr sólo hacer Su voluntad, el colocarnos DEBAJO de Su Mano y no se encuentra en ninguna enseñanza humana.

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