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Viernes, 15 Abril 2016 06:45

PARASHÁH METZORÁH/LEPROSO

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 28
METZORÁH/LEPROSO

8 del mes primero (Avív) del año 5777
16 de Abril del 2016

Lectura de la Toráh: VAIKRÁH/Y LLAMÓ/”LEV.” 14:1-15:44
Lectura de la Haftaráh: 2ª R. 7:3-20

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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Vaikráh/Y llamó/”Ex.”35:30-31: "Y dijo ADONÁI a Moshéh diciendo: ”Esta será la ley respecto a la metzoráh/leproso en el día de su purificación: “Deberá ser presentado ante el Kóhen/Sacerdote."

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
PURIFICÁNDONOS PARA PÉSAJ

En esta parasháh tenemos una vislumbre de temas espirituales que pocas veces tenemos. La parashát de esta semana, Metzoráh, habla de lo que debemos hacer cuando se encuentra a alguien que tiene tzaaráh/lepra u otra enfermedad de la piel. "Debe ser traído al kóhen/sacerdote" para que éste lo limpie y si es necesario, derribe su casa para limpiar el terreno.

El Rav Rashí menciona que, los Amorí/Amoritas guardaban sus tesoros en las paredes de sus casas, cuando escucharon que los hijos de Israel venían a pelear. Cuando los israelíes ganaron y tomaron posesión de sus casas, encontraron los tesoros escondidos en las paredes de las casas.

La anécdota de las casas de los amorí se puede relacionar con una anécdota del Rav Zusia, de Anípolis, que decía: "No tengo temor si cuando llegue al Olám ha Báh, Elohím me pregunte por qué no llegué a ser como Moshéh. Le contestaré que no tenía el carácter ni las habilidades de Moshéh. Lo que sí tengo miedo es que me pregunte por qué no fui como el Rabí Zusia!"

 

 

Debemos tratar de ser todo lo que podemos llegar a ser. No depende de Elohím sino de nosotros. Nosotros somos los que le ponemos límites a Elohím para que nos haga a Su "imagen y semejanza" no El.

¿Por qué decimos que esto se relaciona con la casa de los amorí, y con los enfermos de tzaaráh/lepra/enfermedades de la piel? Porque cada uno de nosotros tiene una clase diferente de tzaaráh: algunos tenemos orgullo, que nos domina, y no podemos aprender de nadie, porque ya "sabemos todo." Otros tienen envidia, y sólo pueden ver lo que tienen los demás pero no las brajót/bendiciones que Elohím ha derramado sobre él y su familia.

Otros tienen grandes defectos de carácter, como la ira que actúan como una lepra, ahuyentando a todos de su alrededor y todos ellos debemos ser limpios por el Kóhen ha Gadól/Sumo Sacerdote, Ieshúa ha Mashíaj. Muchas veces nuestro orgullo, envidia o defectos de carácter han enfermado nuestra alma (la casa de nuestro espíritu) y debemos sanar nuestra alma de enfermedades psicosomáticas que lo han contagiado de nuestros problemas psicológicos. El único remedio es tirar abajo nuestro "hombre exterior" como lo llama el Rébe Shául en "Romanos" como hacían los kohaním con las casas de los enfermos de tzaaráh; y como los israelíes que tomaban las casas de los Amorím/Amoritas, encontraremos tesoros escondidos al limpiar nuestra casa.

Sólo cuando tiramos abajo las paredes de las casas de los Amorím dentro nuestro, que es nuestro "hombre exterior" encontraremos los tesoros escondidos y podremos llegar a ser todo lo que Elohím desea que lleguemos a ser y todo lo que estamos DESTINADOS a llegar a ser, según Su divina voluntad. Mas esto exige que seamos sinceros con nosotros mismos, nos examinemos interiormente, "tirando abajo" las paredes exteriores de nuestro carácter y veamos qué es exactamente lo que hay debajo, para pedirle a Elohìm que Ieshúa ha Mashíaj sea quien forme y transforme nuestro caràcter "amorí" en un carácter más de acuerdo con Elohím.

Dice en Ef. 4:22: “Sáquense el hombre viejo, con su antigua manera de comportarse, de acuerdo a los deseos de la seducción, para ser renovados en el viento de sus mentes y colóquense el hombre renovado...”

         SÁQUENSE EL HOMBRE VIEJO

Muchos de nosotros tenemos años de ser creyentes, de tener a Ieshúa como Mashìaj y la Dimensión visible de Elohím (Ioj. 1:14) y sin embargo todavía tenemos al hombre viejo actuando dentro nuestro, “con su antigua manera de comportarse,” es decir, que actuamos igual que antes de conocerlo.

Cada día que nos levantamos tenemos una nueva oportunidad de cambiar nuestro “hombre viejo,” nuestros pensamientos, nuestra conducta pasada, carnal, del mundo y ser diferentes, como Elohím desea que lleguemos a ser.

Existen varias áreas en las cuales debemos anhelar y tratar de cambiar: en nuestra relación con Elohím; en la relación con nosotros mismos; en la relación con la familia; en la relación con la sinagoga; y en nuestra relación con las personas de trato diario u ocasional.

¿Qué significa CAMBIAR? Modificar, renovar, transformar. Significa traer un aire diferente a nuestras vidas; renovar todo aquello que está:

  1. Estancado, rutinario. Nuestras creencias deben crecer y ser renovadas. Debemos recibir revelación continua de Elohím, para que saque todo aquello que ya no es Verdad, tanto en lo que tiene que ver con nuestro consciente/inconsciente como lo que tiene que ver con nuestras creencias erradas respecto a la Toráh de Elohím y a lo que nos han enseñado y a lo que leemos y vemos en un libro, DVD o prédica. No todos traen enseñanzas puras de Elohím. Muchos mezclan la Verdad de Elohím con enseñanzas impuras y la mayoría de nosotros no tenemos el criterio bien centrado como para entender la diferencia. El resultado es que entramos a creer en cosas que NO son de Elohím. Es por eso que debemos filtrar todo lo que nos enseñan o lo que aprendemos por nuestra cuenta, pidiendo la Luz de Elohím en todo lo que leemos o vemos, para que podamos distinguir la Verdad del engaño, que muchas veces aparece de modo muy sutil y atrayente, lo que nos hace confundir la una con la otra. Debemos entrar en la cadena de mando en nuestra sinagoga mesiánica, de modo de presentar cada enseñanza nueva que leemos o vemos en un DVD o en la TV a nuestras autoridades de la sinagoga, para que ellos nos guíen hacia la Verdad de Elohím, hasta que adquiéramos el criterio necesario para entender la diferencia.
  2. Todo hábito o manera de ver el mundo que nos está llevando a algo negativo. Muchas veces, hemos adquirido hábitos o filtros mentales, ya sea en nuestra niñez o en nuestra educación o con nuestras amistades, que no son sanos y que nos llevan a deformar todo aquello que se nos presenta en la vida, resultando en un pecado o en una desviación del verdadero camino que Elohím ha trazado para nosotros.
  3. Todo lo que nos lleva a no mejorar, a no ser diferentes. Algunos de nosotros nos hemos habituado—por ser más cómodo—a seguir en la misma rutina mental y psicológica, sin avanzar ni psicológica ni intelectualmente, por inercia o por haraganería. Elohím, sin embargo, desea y está allí, a nuestro lado, para ayudarnos a cambiar y a mejorar y a sustituir todo hábito, perspectiva del mundo, defecto, pecado, todo aquello que no es bueno para nosotros, por algo que nos va a hacer mejores judíos mesiánicos, más íntegros, más parecidos a Él. Sólo debemos pedir en oración que Él nos saque de la rutina en que nos hemos acostumbrado a vivir y nos dé una “renovación del aire de nuestra mente” para que sepamos qué es exactamente lo que debemos cambiar y hacia dónde Él desea que nos encaminemos.
  4. Aquello que nos hace elegir constantemente la muerte espiritual y mental y no la vida. Dvarím 30:19. Como el rey David en Teh./”Sal” 51:10, debemos pedir: "Crea en mí un corazón puro y renueva un espíritu correcto renueva dentro de mí/Lev tahór bráh li Elohím, ve rúaj najón jádesh be kirbí".

Constantemente estamos ante disyuntivas: podemos elegir planear, decir o hacer algo que nos va a dar más y más vida espiritual y mental, o lo contrario: muerte y estancamiento mental y espiritual. Elohím nos abre la puerta a lo primero, dándonos las oportunidades y las puertas abiertas para que progresemos espiritual y mentalmente, haciendo Su Voluntad, que es lo que dice la Tehiláh 51:10: el renovar nuestro corazón y el darnos un espíritu correcto, que pueda distinguir aquello que nos conviene  y que nos va a acercar a Elohím, de aquello que va a perjudicarnos y a alejarnos de Él. No necesariamente, esto último es siempre un pecado: puede ser, simplemente, una tarea, un nuevo empleo, un nuevo estudio, pero que nos va a extraviar del verdadero camino espiritual, que está lleno de Su Verdad, si es que realmente deseamos eso, en vez de desear sólo cosas materiales.

Mientras ha satán hace todo lo posible para que entremos por “la puerta ancha que lleva a la perdición,” haciéndonos entrar en decisiones, expresiones y planes que nos ensucian y nos alejan de todo lo que es de Elohím.

Este es el objetivo principal al que debemos aspirar en este nuevo año que se inicia: un corazón puro que Elohím CREE, no “modifique”. Renovar nuestro espíritu, para tener un espíritu correcto dentro nuestro.

Mas todo esto sólo va a suceder si: 1) lo buscamos; 2) si dejamos que El nos diga aquello que hay en nuestro corazón (que está mal o equivocado, o malvado); y 3) aceptamos reconocer que existe esto; y 4) decidimos cambiar.

El resultado será que nuestro espíritu será renovado y nuestra mente y nuestros pensamientos y sentimientos y actitudes y decisiones serán renovadas. Cuando llegue Ióm ha Kipurím/Día de los sacrificios expiatorios/kaparót que es el día en que Elohím ve lo que somos, estaremos diferentes delante de El, renovados, mejores, cambiados, frescos.

Renovación es, también, comprender aquellas cosas que antes no comprendíamos. No comprendíamos nuestras actitudes o tener nuevas actitudes que nunca tuvimos, gracias a esta nueva comprensión de nuestro ser interior. Reacciones que antes no teníamos.

Ese cambio necesita ser mantenido, así como nuestro automóvil necesita un mantenimiento de vez en cuando. Necesitamos mantener los cambios y constantemente tener deseos de seguir adelante, de cambiar, de ser mejores, de no estacionarnos, de no seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez.

Lo que dice en Ef. 4:23: “Renuévense en el aire de sus mentes” es que Elohím desea que nos despojemos de nuestros malos hábitos, pecados, de nuestros deseos que no concuerdan con lo que Elohím ordena para Sus hijos.

Elohím nos dio un corazón con cualidades maravillosas, como los niños tienen: amor, amabilidad, gentileza, cariño, gratitud, el deseo de dar. Con el tiempo, esas hermosas cualidades se fueron cambiando y trocando por un corazón amargado, lleno de ira y de falta de perdón y dolor.

Para todo esto necesitamos lo que dice Su Tanáj: “Oréija ve emetéija”/Dáme “TU luz y TU verdad”. Tenemos dos opciones: O vivimos de acuerdo a NUESTRA luz y a  NUESTRA verdad para hacer lo que deseamos hacer, o vivimos de acuerdo a las suyas y hacemos Su voluntad.

El decidir viviendo en SU luz y en SU verdad tiene un precio (alto). No viene sólo pidiendo, sino que debemos pedir y ACEPTAR lo que nos muestre, lo que nos enseñe y para ACEPTAR debemos desarrollar en nuestra vida: humildad, sometimiento y obediencia.

Hay personas que no avanzan en sus asuntos particulares justamente porque Elohím pide de ellos que dejen su orgullo, su in-dependencia y su des-obediencia, pero ellos ni siquiera quieren escuchar eso y siguen adelante, pero no van a ningún lado, aun cuando Elohím está en sus vidas, y El desea todo esto para nuestro bien. El resultado es que no avanzan y todo les sale mal—hasta que admitan que no tienen ni humildad, ni sometimiento ni obediencia.

No es fácil vivir siendo guiados por SU LUZ Y SU VERDAD pero si tomamos ese camino recto, Elohím siempre nos va a respaldar, ayudar y enseñar, continuamente. Aquellos que deseamos conocerlo y entenderlo (Jer. 9:23-24) necesitamos recibir “oréija ve emetéija”/su luz y su verdad”. No podemos ver SU verdad con nuestra luz. Y si vemos Su verdad así, en poco tiempo más retrocedemos y volvemos a nuestra “verdad”. Como dice 1ª Iojanán 1:5-6: “Porque Elohím es luz y ninguna tiniebla hay en El. Si decimos que tenemos relación con El y andamos en obscuridad, mentimos y no caminamos en la verdad.”

Una de las cosas que debería manejar nuestras vidas es la Verdad de Elohím. Lamentablemente, hemos aprendido que muchos de nosotros no podemos recibir TODA Su verdad. Tenemos un límite. Tenemos una frontera más allá de la cual no recibimos Su verdad, porque no podemos soportarla. Esto es un desperdicio de Su sabiduría y de Su ayuda por nosotros que no pudimos recoger ni tener.

Que Elohím nos guíe por Su Verdad y Su luz en este nuevo año que se inició y nos purifique nuestro corazón para este Pésaj!

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