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Jueves, 02 Octubre 2014 16:17

Parasháh Nº 54: ESPECIAL DE IÓM HA KIPURÍM

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODO LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

 

PARASHAH No. 54

10 DEL MES SÉPTIMO DE 5774/4 DEL MES DE OCTUBRE DE 2014

 

PARASHÁH ESPECIAL DE IÓM HA KIPURÍM

 

Por

Julio Dam

Rébe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH

ESPECIAL DE IÓM HA KIPURÍM

La festividad/moéd de Ióm ka Kipurím es una solemne festividad que nos lleva a la última de las tres grandes fiestas anuales, Sukót (“Cabañas”) y que ocurre diez días después del Ióm ha Terúah (“día del sonido entrecortado del shofár”), que ha pasado. Mientras el Ióm ha Teruáh fue un aviso de Elohím para enderezar nuestros caminos, el Ióm ha Kipurím es el día en que, después de estar pidiendo perdón por nuestros pecados, recibimos el perdón, y en el caso de nosotros, los judíos mesiánicos y mesiánicos renovados, la sangre derramada en el árbol de olivo por Ieshúa, cubre nuestros pecados de este año (no los futuros), si es que así lo pedimos.


Estos diez días se llaman “Iamím ha noraím” (Días terribles) ya que están hechos para decidir nuestro destino espiritual para este año: si arreglamos nuestras cuentas con Elohím y con nuestros familiares, hermanos en la fe y demás, Elohím nos perdona a nosotros. Si no, no. Son días de teshuváh/arrepentimiento, “volver a Elohím y a ser lo que debíamos ser.”


En Iom ha Kipurím no se puede ni comer ni tomar nada (excepto las personas enfermas, las madres lactantes y los menores de 12 años, que NO deben ayunar.). Tampoco se pueden tener relaciones sexuales, ni hacer trabajo alguno, ni atender el teléfono, ni entrar en internet, ni ver la TV. (Es el UNICO día de ayuno en toda la Toráh que es ordenado por Elohím.)


La palabra “teshuváh” viene de “laajshóv”, que significa “volver.” Existe una posición espiritual y mental, que es la de estar en el camino recto con Elohím y los demás, y en el SER recto, en el comportarnos y ser lo que Elohím quería siempre que fuésemos y que estábamos destinados a ser, por medio de un intenso arrepentimiento y pedir perdón. Este “volver” a nuestro estado “destinado” es hacer “teshuváh.”


Alguien dijo una “fórmula” de tres palabras: “Perdona, Olvida y Vive” (POV). Este es un buen secreto para vivir positivamente y estar lo más cerca posible de la felicidad/ósher y de Elohím. El olvidar es una de las cosas más difíciles para el hombre de hacer. Nuestra tendencia es de rumiar todo lo que nos sucedió, especialmente lo que otros nos hicieron (de mal). El aprender a rechazar estos pensamientos torturantes, como a las moscas del Medio Oriente (que son supremamente obstinadas y vuelven una y otra vez) es un gran avance en nuestro caminar hacia el shalóm y el ósher/la felicidad interior que todos anhelamos. El segundo paso es perdonar a todos los que nos hicieron mal. Estos días son especialmente apropiados para volver a examinar estas heridas en nuestro corazón psíquico y sanarnos. Algunos de nosotros tenemos estas heridas desde hace 20, 30 o 50 años, desde nuestra niñez y nunca hemos hecho nada con ellas, más que rumiar y darles vuelta en la cabeza y así enfermarnos más y más. Debemos perdonarnos a nosotros mismos también. Nadie es perfecto, excepto Ieshúa y nosotros no deberíamos tratar de serlo, porque no es posible. Debemos pedir perdón a Elohím por lo que HOY somos y pedirle que nos haga mejores cada año.


El tercer paso es vivir hoy. ¿Cómo viviría usted el día de hoy si supiese que este es el último día de su vida? Conteste esta pregunta para usted mismo, y sabrá cómo tiene que vivir todos los días de su vida. Debemos vivir nuestra vida como éste fuese el último día de nuestra vida: sin mirar para atrás, y sin preocuparnos por el pasado, viviendo el “ahora,” el presente.


Un rabino de muchos siglos atrás dijo que deberíamos pedir perdón por nuestros pecados un día antes de nuestra muerte. Sus discípulos/talmidím, por supuesto, objetaron: “Cómo vamos a saber cuándo es el día antes de nuestra muerte?” “Por eso mismo,” les contestó el rabino, “debe pedir perdón todos los días de sus vidas.”


Estos días de Ióm ha Kipurím son muy buenos para examinar nuestros errores pasados. Póngalos bajo la lupa de un auto-examen. Pregúntese: “Qué hice mal que puedo hacer mejor la próxima vez que se me presente este mismo (o similar) problema?” Un error no es algo por lo que debemos estar avergonzados. Es un buen maestro para la próxima vez. Todos cometemos errores. Sólo los tontos cometen el MISMO error más de una vez.


También estos días son excelentes para salirnos de todos los errores y engaños en que hemos estado metidos todos estos años, y comenzar a caminar en la Verdad revelada de Elohím, que sólo viene a quien está dispuesto y ansioso de tenerla. La Verdad NO viene a quien tiene cosas “más importantes” que desear, como el éxito, la popularidad o las amistades. La Verdad tiene un precio-carísimos—que muchas veces es la soledad, el rechazo y el aislamiento. Está usted dispuesto a pagar ese precio por tener la Verdad de Elohím? Estos días de Ióm ha Kipurím es el día de tomar una resolución acerca de ello y de orar a Elohím pidiendo, en el nombre de Ieshúa, que El nos dé Su verdad y su shalóm interior, que viene a través del perdón a todos los que nos ofendieron, insultaron, robaron o hecho mal. Entierre todos estos pensamientos dañinos en el “cementerio de los pensamientos negativos” y comience una nueva vida con Elohím, que desea mostrarle grandes secretos y grandes cosas nuevas—si usted está decidido a largar las viejas.


El cuarto paso es dejar atrás las preocupaciones, cualquiera que éstas sean. Muchos estamos preocupados por nuestras finanzas, nuestra salud, nuestra familia, y muchos otros temas que nos asaltan y no nos dejan vivir en la tranquilidad que Elohím nos quiere brindar. Dejémosle a El todos estos problemas que nos aquejan y pidámosle Su shalóm. Los problemas tenemos que “desarmarlos” y ver qué hay en realidad detrás de ellos o dentro de ellos. La mayoría de nuestras preocupaciones nunca llegan a suceder. Sin embargo, algunos de nosotros, hemos heredado esta tendencia a preocuparnos en demasía. Otros, en cambio, no se preocupan por nada. Creo que los dos extremos están mal. Debemos tratar de dejar todo en manos de Elohím, todos los días, pidiéndole a El que se ocupe de nuestros problemas y que nos dé su Shalóm.


Nuestra verdadera preocupación debería ser, en estos días, el llegar a Sukót limpios de mente y alma, de pensamientos y sentimientos dañinos y entrar en la Sukáh/Cabaña con el corazón limpio y con la alegría de un niño que no tiene nada que temer. Esta debería ser nuestra verdadera ambición para estas semanas.

 

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