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Jueves, 02 Octubre 2014 16:15

Parasháh Nº 52: VA IELÉJ/Y FUE

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODO LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

 

PARASHÁH No. 52

3 DEL MES SÉPTIMO DE 5776/27 DEL MES DE SEPTIEMBRE DE 2014

 

PARASHÁH VA IELÉJ/Y FUE

 

Lectura de la Toráh: Dvarím/Asuntos/“Dt.” 31:1-30

Haftaráh: Ieshaiáhu/Is. 55:6-56:8

 

Julio Dam

Rébe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH


“¡(SÉ) FUERTE Y VALIENTE!/¡JAZÁK VEEMÁTZ!”

 


Dvarím/Asuntos/”Dt.” 31:23: “¡(Sé) Fuerte y valiente!/ ¡Jazák veemátz!” le dijo Moshéh a Iehoshúa ben Nun, su sucesor a la cabeza del Pueblo de Israel saliendo del exilio/galút y yendo hacia la Tierra Prometida (por siempre), Israel. Examinaremos estas dos palabras, que son modernamente el juramento que algunos batallones del Ejército israelí hacen al enrolarse, algo que debería ser de ejemplo para nosotros, que también nos hemos enrolado en el Ejército de Elohím, aunque muchos no lo sabíamos.


Todos los que estamos con el Elohím de Israel, especialmente los judíos mesiánicos por sangre como por fe, requerimos urgentemente de estas dos cualidades de carácter/midót, si es que nos las poseemos ya.

Estas se adquieren y se incorporan a nuestra personalidad, si de veras llegamos a conocer en Quién creemos y entendemos el ENORME privilegio que nos brinda la posibilidad de hacer algo para Él. En el caso de Iehoshúa, Él tenía el encargo de hacer que el Pueblo de Elohím, Israel, entrara a la Tierra Prometida.
Así nosotros, cuando se nos encarga algo de parte de Elohím, tenemos que estar seguros que Él nos respalda en todo momento. Esta seguridad viene de estar en contacto diario con El y de recibir personalmente o a través de nuestras autoridades rabínico-mesiánicas la o las tareas que El nos ha encomendado hacer, y que nadie más puede hacer, porque cada alma para Elohím es única, con cualidades y defectos, virtudes y caracteres totalmente diferentes, como lo es la Naturaleza creada por Él a nuestro alrededor, donde una sola hoja de un árbol es igual a la de al lado, pero sin embargo, Él desea que cada hijo/a suyo aprenda y cumpla SU destino en este mundo, en esta vida, la única que tenemos en esta tierra: “…está establecido para los hombres que mueran una sola vez y luego de esto el juicio” (Heb/Ivriím 9:27).
Mas, cuando estamos seguros que es Elohím quien nos ha encargado algo para hacer, Él estará con nosotros en cada momento del día; Él no nos dejará ni nos abandonará a nuestra “suerte”, ya que no hay tal “suerte”, sino que todo está fijado y predeterminado por Él, aún nuestro libre albedrío (por lo que no hay ninguna contradicción entre ambos).
Si tenemos este apoyo y esta confianza en Él, en nuestro corazón, no deberíamos temerle a nada, ni nadie debería desanimarnos.
Por otro lado, tendríamos que tener mucho cuidado de hacer lo que sabemos positivamente que Elohím desea que hagamos, no importa lo difícil que sea para nosotros. Hay cosas que para uno es fácil y para el otro es casi imposible. Sin embargo, si Elohím se lo dio para hacer, es por algo. NO ARRUINE SU VIDA FUTURA haciendo a desgano, algo que Elohím le encargó. No le va a ir nada bien en su futuro, se lo aseguro.


¡(SÉ) FUERTE!


Lo primero que Moshéh le dice a Iehoshúa es: “¡(Sé) fuerte/ (Tihiéh) Jazák!” Muchas veces, somos MUY débiles ante el menor ataque, ya sea de una persona, de una circunstancia o frente al enemigo/ha satán, que nos estudia para conocer nuestros puntos débiles y atacarnos desde allí. Yo creo que Iehoshúa justamente le faltaba esta perseverancia y esta valentía que aguanta cualquier cosa, y por eso, precisamente, fue que Moshéh se lo recomendó. Mas no todos nacimos fuertes; algunos nos hacemos fuertes, por Elohím, para cumplir lo que Él desea de nosotros.
Esta “fuerza” por supuesto, no se refiere sólo a la fuerza física, sino que es más la fuerza de la voluntad y del aguante, que es MUY necesario, especialmente para servir a Elohím desde el judaísmo mesiánico y más fuerza aún desde el judaísmo mesiánico renovado (JMR). Es también la fuerza de la oración y la fuerza de la guerra espiritual, un factor indispensable para la supervivencia en estos, los últimos días/iamím ha kétz, en que ha satán sabe que no le queda casi nada de tiempo, y debe hundir el mayor número de almas que pueda, antes de que lo hundan a él. Y este blanco somos nosotros, como bien claro lo dice Rev. 12:17, versículo que se refiere exclusivamente a los judíos mesiánicos, ya que los cristianos no creen que deben cumplir los mandamientos, por lo que no está dirigido a ellos; y los judíos ortodoxos no quieren saber nada de “Jesús” ni de Ieshúa, por lo que tampoco están incluidos en este versículo.
Esta fuerza también consiste en no perder la calma, aún cuando las nubes cubran nuestro cielo psicológico y parezca que el huracán va a ser de intensidad cinco. No hay huracán que pueda hacernos daño (ni a personas ni a ciudades físicas) sin el permiso expreso de Elohím, por lo que lo que nos queda por averiguar es por qué Elohím permitió ese huracán en nuestras vidas o en nuestra ciudad.
Justamente, lo que llamamos “fe” es la experiencia acumulada de años de vivir bajo el Talit (“alas”/knaféi) de ADONÁI y recordando cómo Él nos auxilió antes y por lo tanto, nos auxiliará hoy, cuando el huracán ruge con toda su fuerza. El recuerdo de Su actuación y de Su cuidado en nuestras vidas es lo que en castellano se llama “fe”, y nosotros hemos llamado “confiada obediencia”.


Y VALIENTE


La valentía que nos exige Elohím a los judíos mesiánicos tampoco es—por el momento—una valentía física, sino una valentía moral, ética y de integridad, lo cual no es nada fácil ni agradable, ya que—por lo menos en el caso del judaísmo mesiánico renovado, tenemos que enseñar y des-cubrir cosas que no son de Elohím y que, sin embargo, se están practicando en el judaísmo mesiánico. Por cierto que esto no nos hace nada populares, sino al contrario. Pero todos debemos optar por quien debemos servir y agradar: al mundo (aunque sea el mundo judío mesiánico) o a Elohím y a Su Tanáj. Si optamos por esto último, tenemos que destapar aquello que no viene de Él, aún a riesgo de perder muchos adeptos y simpatizantes. (Se da usted cuenta de la valentía que esto último requiere?) ¿La tiene usted? ¿La tiene su sinagoga mesiánica? ¿Está usted dispuesto a jugarse por la Verdad de Elohím en contra de todos? ¡Espero que sí!
¡Jazák ve emátz!
La fuerza y el valor vienen al considerar la persona y la presencia de Elohím (1:9). Por último; pero no por ello menos cierta, es la promesa de la presencia siempre cuidadosa y protectora de Elohím. Este versículo, enfoca a Josué en dos grandes principios de la Palabra de Elohím. Primero, en las palabras “Mira que te mando”, el énfasis está en el origen de este mandato y de las promesas —La Persona de Elohím, ¿Quién le dio la orden a Josué? No era nadie menos que Adonái, el eterno, independiente y soberano Elohím del universo, quien es el Elohím de la revelación y de la redención, Aquel que se reveló a Sí mismo y llamó a Abraham para que saliera de Ur de los Caldeos, que hizo con él el Pacto Abrahámico y que más tarde liberó a esta nación, a los descendientes de Abraham, del ángel destructor de Egipto, conduciéndoles más allá del Mar Rojo. En forma similar, en el Nuevo Testamento, nuestro llamado a tener valor y la base de nuestro fortalecimiento, es el cumplimiento victorioso de Mashíaj, quien ahora está sentado a la diestra de Elohím como el victorioso Salvador.

“…para que el Elohím de nuestro Adón, Ieshúa ha Mashíaj, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Mashíaj, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Efesios 1:17-23).

En segundo lugar, el énfasis del versículo 9, visto en la promesa “porque Adonái tu Elohím estará contigo en dondequiera que vayas”, nos señala la Presencia de Elohím. Para aquellos que conocen a Elohím y que están relacionados con Él por fe en el Salvador, no existe situación, problema o enemigo que no puedan o deseen enfrentar solos. El Señor está siempre allí, como el constante apoyo y provisión del creyente. Por lo tanto, para sus lectores que estaban enfrentando difíciles desafíos y persecuciones, el autor de Hebreos, citó el Antiguo Testamento y escribió: “…porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor s mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5b-6).

Si estamos preocupados del ministerio al que Elohím nos ha llamado o por los jordanos a quienes nos ha llamado para ayudarles a cruzar el río, podemos estar absolutamente seguros de que Elohím está infinitamente mucho más preocupado por nuestras necesidades que nosotros: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32). “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Elohím, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1ª Pedro 5:6-7).

De manera que, ¿cuál es nuestra necesidad? Nuestra necesidad es simplemente caminar a la luz de Su persona y presencia y contar con Su apoyo, guía, providencia y cuidados soberanos y tener cuidado de mantenernos enfocados en Él. (Hebreos 12:1-2).

 

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