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Comentario de Mat. 19:19a:

El Universo creado por Elohím  tiene la forma de un cuerpo de hombre, como se lo revelo Ieshúa a este traductor hace más de quince años; esti- lizadamente, podemos representarlo como un gigantesco Maguén David (“Escudo de David”, más conocido (equivocadamente) como  “Estrella de David”), hechos de quintillones de Maguiním David (pl. de Maguén David) cada vez más pequeños, que representan en forma estilizada todos los objetos del Universo: desde una galaxia, hasta el sol, o un planeta, hasta un cuerpo humano, y dentro de él, cada Maguén David, cada vez más pequeño, representa un órgano, una célula, o un átomo de la célula, hasta tener el tamaño de la partícula más pequeña del Universo, el gluón, que en grupos de tres gluones forman un quark, en forma de triángulo invertido (s), que, en ciencias, se llama “fractal”, que se puede definir como un objeto similar a sí mismo, no importa qué grande o qué pequeño se lo observe. Ahora, esta revelación a este traductor, está siendo confirmada por la ciencia (no por la religión).

Ver el siguiente dibujo en Internet de la semejanza entre una célula del cerebro humano y el Universo, publicada por el diario más conocido en los EE.UU., el New York Times: h# p://www.blazelabs.com/f-p-frc.asp (las dos penúltimas fotos, una al lado de la otra). El científico judío-francés naturalizado norteamericano Benoit B. Mandelbrot en su libro The Fractal Geometry of Nature, (La Geometría Fractal de la Naturaleza), 1983, cita al matemático sueco Niels Helge Von Koch, quien, partiendo de un triángulo, lo llena de triángulos cada vez más pequeños (ver nuestro Diagrama 1: “Curva de Von Koch”). También podemos agregar, con este diagrama, ¡que el Universo es judío! Fuente: h# p://mathworld.wolfram.com/KochSnowfl ake.html.

maguen

No sólo una galaxia o un planeta tienen la forma de un Maguén David, sino también una palabra, como en nuestro caso, ahaváh (amor espiritual). (La palabra griega agape es sólo una traducción griega del original “ahaváh”). Como ya dijimos en otro lugar, cada palabra es un campo semántico (de muchos significados) formado de muchas otras palabras. En este caso específico, lo fascinante es que cada sentimiento que rodea al amor, como la paciencia, la amabilidad, el aguante, etcétera (mencionados en los versículos de Gál. 5:22-23 más abajo), cada uno de ellos es un Maguén David mucho más chico que el mayor, el principal y central,  que es el amor. Así, cada uno de estos sentimientos se coloca en cada uno de los seis vértices del Maguén David, que representa la ahaváh.

De esta manera, este Maguén David de ahaváh, tiene muchos Maguiním David (Estrellas de David mucho más pequeñas) embebidas, y rodeándolo, con la forma del dibujo escaneado. La ahaváh está hecha de dos triángulos, formando, de nuevo, un Maguén David. Una mitad del Maguén David son los sentimientos y virtudes que Elohím nos da, (la ahaváh) que viene de los Cielos, y por eso tiene el vértice hacia abajo; mientras que la otra mitad (invertida), lo forman los sentimientos y la voluntad que nosotros tenemos que contribuir, para tener amor. Juntos, se forma una unidad dialéctica: los sentimientos dados por Elohím, y aquellos que nosotros contribuimos por medio de nuestra voluntad.

De parte de Elohím, la ahaváh abarca muchos sentimientos, como el ocuparnos por la otra persona, el hacer algo por ella, la alegría cuando la vemos, Su bondad, misericordia, consejo, humor, alegría, disciplina, temor (que instila en nosotros por Él), obediencia, Poder, los nueve regalos/matanot del Rúaj ha Kodesh descritos en 1a Cor. 12:8-10: “palabra de sabiduría, de comprensión, fe, regalos de sanidades, el hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversas clases de idiomas (espirituales), e interpretación de idiomas” y los frutos del Rúaj ha Kodesh de Gál. 5:22.

De parte de cada uno de nosotros, simples mortales, debemos tener los sentimientos y voluntad necesarios: la sed de camino recto (el cumplir los Mandamientos), para ser hallados “justos” (sin culpa), la obediencia, ahaváh hecha de nuestra voluntad, de paciencia, un esfuerzo diario, continuo para hacer Su Voluntad y no dejarnos llevar por nuestra naturaleza carnal, la que teníamos antes de aceptar al Rébe Ieshúa. Si hacemos todo esto, continuamente, Elohím, como dice en Rom. 8:30, nos hace pasar por varias etapas: (1) nos predestina, (2) nos llama, (3) nos “justifica” (nos declara inocentes de pecado), (4) nos aparta (para El), para tener vida eterna.

Por nuestro lado, el amor (no como fruto), es puramente una decisión nuestra, de nuestra voluntad, para poner las necesidades de los demás por delante de las nuestras, que es exactamente lo que hace una buena madre por su bebé recién nacido. En realidad, el amor tiene todas las características de un amor que las mujeres exhiben mucho mejor que los hombres. Aquí vemos que la definición del Maljút Shamáim, es exactamente eso: un extender sus fronteras y abarcar a todos aquellos que deseen ser abarcados, por lo que podemos reafirmar lo que dice 1a Ioj. 4:8: “… Elohím es amor”. Es un amor que surge de Elohím a través de tener a Ieshúa viviendo en nuestro rúaj, ya que el ser humano difícilmente pueda llegar a tener este nivel, porque implica un negar a nuestro ego, nuestros deseos y nuestras ambiciones. Es un enfoque, una atención prestada a otro ser, por un tiempo, quizás para toda nuestra vida, para ayudarlo, para escucharlo, para orar por él/ella, para liberarlo, para aconsejarle. Por un lado, hay un fruto del Rúaj del cual se habla en Gál. 5:22-23; es el resultado de estar con Elohím, obedecerlo y someterse a Él. Por otro, es un enorme esfuerzo, continuo, sin pausa, con todos y en todas las circunstancias. Por otro lado, existen otras formas de amor, que en griego son “eros” (amor erótico); “filia”, afecto, y cariño, por una persona.

Lo último que tenemos que hacer para Elohím, que evidencia que ya estamos teniendo ahaváh, es el fruto del Rúaj de Gál. 5:22-23: “ahaváh, gozo, shalom, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”. Ninguno de estos sentimientos viene solo, sino que requieren de nuestro intenso interés y esfuerzo diario, continuo, unido a oración intensa para lograrlo.

También, como hemos explicado en otra Referencia, existen dieciocho niveles de ahaváh, desde el simple interés (A1: nivel mínimo de ahaváh, según el creador de la Semántica General, Alfred Korzybski) por alguien, hasta el (A18: nivel máximo de ahaváh), que implica un amor profundo que viene de nuestra voluntad, pero también involucra la Ahaváh espiritual, desinteresada, de Elohím por esa persona dentro de nosotros en su máximo nivel (A18), que sólo Ieshúa tiene por cada ser humano creado por Él. Aquellos seres humanos (que ahora ya son alrededor de medio millón de personas en todo el mundo) que han tenido un encuentro espiritual con Ieshúa, testifican de esa enorme sensación de ahaváh que surge de Ieshúa y que es casi imposible de soportar, de tan intensa que es esta ahaváh de Ieshúa por cada ser humano.

Por último, el Maguén David representa las tres Dimensiones de Elohím bajando a la tierra para unirse con nuestras tres dimensiones, y en ese momento, somos salvos (si continuamos con El). (Estamos muy conscientes de que algunos dicen que el Maguén David no es “de Dios”, y de que ha sido usado por ocultistas y kabalistas, pero lo mismo se puede decir de la cruz, y sin embargo, de eso, los mismos que escriben en contra del Maguén David no dicen nada sobre la cruz. Lo mismo se puede decir, y se dice, en contra de cualquier tema en el que el que escribe no está involucrado.

Además, el hecho que haya sido usado mal, no invalida el hecho que proviene de Elohím, y que tiene muchos más significados espirituales de los que tenemos espacio para enseñar aquí, aunque lo que hemos mostrado del matemático sueco Von Koch y de Mandelbrot, tendría que ser suficiente para demostrar que viene de Elohím, que fue quien hizo el Universo judío con Su Aliento/Rúaj ha Kodesh. Una prueba adicional, aunque la Curva de Von Koch debería ser suficiente, ya que es matemática pura, no teología, es el pentagrama, la estrella de cinco puntas, que ha satan creó para copiar la estrella de seis puntas, el Maguén David. La copia es prueba de que el Maguén David viene de Elohím, como tantas otras cosas que ha satán copió.

by dambs

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