Introduccion al Pacto Renovado

Objetivos de esta traducción mesiánica renovada: (1) Restaurar nuestra relación con el Único Elohím verdadero. Los tres objetivos claves de esta traducción residen, primero, en enfocarnos en nuestra relación con Elohím, en el conocimiento y la sabiduría que Él desea compartir con nosotros. Un enfoque dentro del mismo marco lingüístico, religioso, cultural y social en que nuestro Amo Ieshúa caminó, nos enseñó, y se movió, va a hacer que la promesa del Padre, de que “bendecirá a quienes bendigan a Su Pueblo” sea una realidad en nuestras vidas. Renovar nuestros conocimientos acerca de la Palabra fiel y verdadera que dejó Ieshúa, con la visión de las Palabras que dejó el Padre en el Monte Sinái, nos dará una relación y un entendimiento con mucha mayor profundidad espiritual, que hará que caminemos correctamente en Sus caminos.

Ieshúa dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” y creemos que esta es la clave para conocerlo, y entender todo lo que Él vino a darnos en este mundo. Cuando dijo: “Yo soy el Camino”, lo que dijo fue: “Tienen que caminar como Yo caminé y por donde Yo caminé” (tanto literal como figurativamente: por Israel, Mi tierra natal, Mi patria); y el comienzo de toda comprensión es que Él caminó en todos los caminos del Padre, cuyo Tanáj nunca deja de ser. Él dice: “Yo Soy el camino”, quiere decir, también, que si caminamos dentro del marco religioso, lingüístico, social, y de valores que Él caminó, estaremos siendo uno con Elohím, como Ieshúa fue siempre uno con Elohím.

“Yo Soy la Verdad”, porque fuera de lo que Él enseñó, fuera de lo que está detrás, y alrededor de lo que Él enseñó, no hay otra Verdad, ya que está en total relación con todas las enseñanzas y mandamientos que dejó el Elohím de Israel.

Y “Yo soy la Vida”, porque si caminamos los dos primeros pasos correctamente, dentro de ese marco que Él nos dejó, obtendremos la Vida Eterna. Por eso, es importante comenzar el estudio de esta traducción con el marco correcto que Ieshúa nos legó, ya que es la única forma en que traerá las Palabras del Padre, unidas a las Palabras de Ieshúa a nuestra vida y a nuestro corazón, para que esa Palabra tenga Vida en nosotros y produzca un buen fruto.

(2) Restaurar nuestra verdadera identidad. El segundo objetivo es volver a nuestras raíces hebreas originales, el recuperar la identidad de cada seguidor de Elohím y de Ieshúa, identidad perdida y escondida en capa tras capa de engaño y falsificación, hasta que ya nadie entiende los aproximadamente dieciocho versículos que todavía están allí, en el Pacto Renovado, señalando, ahora en el judaísmo mesiánico mundial (JMM) cada vez más claramente, que cada creyente, no importa su nacionalidad ni origen racial, es un judío mesiánico, ya sea por sangre (nacido de madre judía), o por fe (por su creencia), ya que la palabra “judío” proviene del hebreo iehudí, y que significa=i=hwhy (IHVH); + hod=adorador; es decir que, “judío”=adorador de hwhy y que “cristiano” proviene del griego “jristianious” (Hcs. 11:26) es sólo una traducción del original hebreo, “meshiajím”, que significa “(judíos) mesiánicos”. Estos versículos—que recomendamos a nuestros queridos lectores que sean estudiados en cada sinagoga mesiánica, son alrededor de dieciocho, de los cuales tenemos aquí algunos: Fil. 3:3; Ef. 2:11-17; Ro. 11:17 y 2:28-29; Ioj. 10:16; 1ª. Ts. 1:9; 1ª Co. 5:11 y 12:2; Ef. 4:17; Jer. 31:31-37; Is. 56:2; Lc. 14:26;  1ª P. 1:9 y 1a P. 2:9; Rev. 2:9 y 12:17.  Elohím nos hizo diferentes: judíos y gentiles, como dice Gál. 3:28 (que se entiende mal), pero no para que los que nacieron gentiles continúen siendo gentiles, que es igualado a “perros” en nada menos que ocho versículos en el P.R. sino para que, los que han nacido “góim” que significa “idólatras, gentiles”, se vuelvan al Único Elohím y se vuelvan judíos por fe, como nosotros los denominamos, algo que ni algunos rébes mesiánicos a veces han comprendido, aún cuando en estos versículos citados, si se estudian con revelación de Elohím, se verá lo que realmente significan. Para citar sólo tres versículos, justamente Gál. 3:28 dice “ya no hay judío ni gentil”. ¿Qué significa esto? Que ahora—no es que no haya ninguna de las dos categorías, como se enseña–sino que los que creen en el Elohím de Israel, se vuelven judíos por fe y ya no son de “segunda categoría”, como lo son los gentiles. En Rev. 12:17 está mucho más claro: ¿quienes son los únicos que “guardan los Mandamientos de Elohím”? Los cristianos no lo hacen; y ¿quiénes son los que tienen el testimonio de Ieshúa ha Mashíaj? Los judíos no tienen ese testimonio; sólo los judíos mesiánicos cumplimos ambas condiciones. Y por último, Ef. 2:12: “en aquel tiempo (antes de conocer al Único Elohím verdadero) estaban sin Mashíaj, alejados de ser parte de la Comunidad mundial de Israel…sin esperanza y SIN ELOHÍM en el mundo”. ¿Hay algo más claro en todo el P.R. de que los gentiles son éstos “en aquel tiempo”, como dice el vers. 12? 

(3) Restaurar la verdadera identidad de nuestro Mashíaj, de su cultura, religión e idioma verdadero, restaurando así la Verdad de Elohím para toda la humanidad sedienta de Su Verdad, que se ha perdido durante casi dos mil años.

Si logramos estos dos objetivos previos, el restaurar nuestra relación con el Único Elohím verdadero y con el Mashíaj Ieshúa, y el restaurar nuestra identidad como judíos por sangre y/o por fe, estaremos restaurando automáticamente, tanto mental como emocionalmente la identidad de nuestro Mashíaj Ieshúa, Su verdadera cultura, religión e idioma, que es la cultura y la religión judía que Él tenía y sigue teniendo, y el idioma hebreo que Él hablaba, como lo dice claramente Hechos 26:14.

Versiones elegidas para esta traducción. Existen cinco mil trescientas sesenta y seis versiones diferentes en griego del P.R. distribuidas en otros tantos manuscritos. Estas versiones se dividen en lo que se llaman las Versiones Mayoritarias, llamadas así porque concuerdan entre sí, en el noventa y nueve por ciento de las cinco mil trescientas sesenta y seis versiones, mientras que las Versiones Minoritarias, entre las que se destacan el Códex Vaticanus, el Códex Alexandrinus y el Códex Sinaíticus,1 forman sólo el dos por ciento de las versiones y contienen entre cinco y ocho mil omisiones, tanto de versículos enteros, como de palabras claves, omisiones que no son casuales, ni errores involuntarios, sino un producto de priorizar el dogma de nuestra particular denominación por encima de lo que realmente decía en el hebreo original, o dice en griego, y cambiar la traducción para que coincida con el dogma particular de la denominación o la Iglesia que patrocina la traducción. Un solo ejemplo debería bastar como botón de muestra, por falta de espacio, de que no estamos dando nuestra opinión, sino hechos concretos aquí: mientras que ya Casiodoro de Reina en 1569 decía—hace ya quinientos cincuenta años atrás“en el primero de los Sábados” (de la Cuenta del Ómer) en Mt. 28:1,2 traduciendo así correctamente el griego, que dice “mían Sabbáton/en el primero de los Shabatót”, la Versión Reina Valera 1960, que es la más vendida en la historia del idioma castellano, dice: “en el primer día de la semana”, para que coincida con el dogma de que “Jesús resucitó en un domingo” (primer día de la semana), un dogma de la Iglesia Mitraísta que adora al Sol Invictus (Sol Invicto, Mitras, un Dios iraní; y de allí “Sun-day”=Día del sol, en inglés, para decir “domingo” y “Sams-tag” en alemán); dogma que luego pasó a la Iglesia Protestante y a la Evangélica hasta el día de hoy. Otro ejemplo, para afirmar el mismo dogma del domingo es traducir “sábbati/sabbati” (shabát) cuarenta y seis veces (en el P.R.) como “día de reposo”, para que mentalmente se lea “domingo”.

Para evitar este tipo de traducciones es que hemos elegido como base el Textus Receptus, el mejor de los manuscritos de los llamados Textos Mayoritarios;1 y del griego lo hemos traducido al hebreo, y de allí al castellano.

Con el propósito de rescatar todo lo posible los originales en hebreo, hemos usado la versión de Shém Tóv (124-HGM) conservada en hebreo, (cuando todas las demás copias en hebreo han sido quemadas públicamente en Europa2 en varias ocasiones y en varias ciudades por parte de la Inquisición fundada por la Iglesia Católica durante la Edad Media, junto con ejemplares del Talmúd judío), sólo cuando la expresión allí es más adecuada y más fiel que la griega, tomando en cuenta el contexto de todo el capítulo o tema tratado.  Así lo hemos señalado en cada caso en un pie de página, aunque entendemos y aceptamos que la versión de Shém Tóv no es la más adecuada para guía, sin embargo, tiene algunas ventajas. Como dos ejemplos de sus ventajas, en Mt. 5:41, Shém Tóv lo traduce como “élef pasiót/mil pasos” (124-HGM, pág. 21) que es lo que estaba permitido caminar en Shabát, lo cual es vastamente superior a “milla” que es lo que dice, por ejemplo, en las versiones en castellano; primero, porque “milla” no es una medida del castellano, sino del inglés, con la que muchos de nuestros lectores—si no todos–no están familiarizados; segundo porque una “milla” no equivale a novecientos sesenta metros, sino a más de un kilómetro y medio, por lo que no corresponde con la medida aquí mencionada; y tercero, porque “élef pasiót” ya directamente está haciendo una alusión/rémetz directa al Shabát, que es precisamente de lo que se está hablando en el versículo, aparte de dar la medida exacta. Como segundo ejemplo, en Mt. 5:33-34, que se está citando a “Lev.” 19:12 y en el 34, el Matitiáhu Shem Tóv dice: “no jurarás falsamente/ve lo tishavú lashéker” (N.S. 8267), ¡algo muy diferente a lo que dicen todas las demás traducciones: “no jurarás”, aunque sea verdad!

Idioma en que fue escrito el Pacto Renovado. Hemos explicado en varios pies de página que el Pacto Renovado/Brít Jadasháh/v¨J¨s£j ,h¦r‰c fue escrito originalmente en hebreo, no en griego ni en arameo, el idioma que hablaba Ieshúa, según Él mismo lo dice en Hechs 26:14 y según los miles de hebraísmos2 que hemos encontrado en Sus palabras y en el resto del P.R.3 Lo hemos comprobado por medio de pruebas internas (en el texto mismo) y pruebas externas–por parte de personas que han vivido cercanas a la época en que se escribió, como Papías y Origen, el historiador judío Flavius Josephus, de las monedas encontradas de la época; de los Rollos del Mar Muerto (escritos en un noventa y nueve por ciento en hebreo, cuando antes de su descubrimiento se creía que en Israel se hablaba arameo), y de expertos contemporáneos.1 Basados en esta premisa, fácilmente comprobable en el artículo mencionado en nuestro pie de página 1, y en los casi mil hebraísmos encontrados al traducir del griego al hebreo y de allí al castellano, que hemos señalado con este símbolo (Y) en nuestros pies de página, hemos restaurado cientos de nombres propios de personas y lugares, que comprueban el origen judío del Rébe Ieshúa, el de Sus discípulos, Su idioma original, Su religión (fue circuncidado, celebró todas las festividades judías, incluido el Shabát, igual que Sus discípulos (Lc. 23:56), Su semántica, Su cultura y Su contexto teológico, religioso, lingüístico y social.

Lógica usada en el Tanáj y en el Pacto Renovado. Creemos que es vital que se explique, antes que nuestros queridos lectores comiencen a estudiarlo, que, tanto el Pacto Renovado como el Tanáj, fueron escritos en un tipo de lógica que nosotros hemos denominado Arquitectura del Pensamiento de Elohím (APE), y que el mundo conoce como Dialéctica Hegeliana, y no en la lógica formal que es común a todo Occidente, que es platónica, lineal, binaria (si/no) y que no admite más que eso. Hemos explicado en una extensa referencia al final del capítulo Hechos 4:12 esta lógica, por lo que referimos a nuestros lectores allí. Sólo queremos agregar aquí que existen dos tipos de Dialéctica: la que tiene a Elohím actuando, la APE, ya que es la interacción del Sujeto (nuestro yo + Ieshúa actuando en nuestro yo) + el objeto (lo que estoy estudiando, lleno de Ieshúa e iluminado por Él). Y está la lógica que se usa en Occidente, la platónica, lineal (si/no) en la que el sujeto (nuestro yo + el objeto que estamos estudiando). El resultado entre la APE y la lineal va a ser vastamente diferente, como es de esperar.

Labor del traductor. Respecto a ésta, nuestra traducción mesiánica renovada, creemos que la labor principal de un traductor es hacer llegar el significado exacto (o lo más aproximado posible) de la palabra original (en este caso en hebreo) a sus lectores. Si para eso tiene que explicarla, ya que el significado ha cambiado, o no está nada claro, o, como sucede en hebreo–que es un idioma extremadamente escueto–se debe realmente explicar lo que algo quiere decir para el Siglo 21, así lo hemos hecho, colocando las palabras entre paréntesis, para que se entienda que–aunque no se encuentran en el texto griego–es lo que nos va a dar la verdadera comprensión de la palabra. No hemos agregado ninguna palabra, excepto, como decíamos, aquellas que proveen una mejor comprensión al lector, y siempre entre paréntesis, para que nuestros queridos lectores sepan que no está en el original hebreo ni griego, pero que consideramos necesaria para una comprensión correcta, algo que otras traducciones no han señalado. Para dar sólo cinco ejemplos, por falta de espacio, en Mt. 6:1 dice en griego (traducido al castellano): “… no hagas tocar trompeta delante de ti…”, que es una traducción equivocada, sino que hemos traducido correctamente: “Por lo tanto, siempre que den limosnas,1no lo anuncien con el shofár. Una traducción dinámica (más explicativa) tendría que decir: “Por lo tanto, siempre que den limosnas, no lo anuncien (haciendo sonar con fuerza las monedas al tirarlas adentro) del shofár. (El shofár normalmente es una especie de trompeta hecha de un cuerno de carnero, pero también era usada en el Templo como depósito para las limosnas. Para llamar la atención, algunos tiraban las monedas con fuerza dentro del shofár). Sin las palabras entre paréntesis, toda la expresión no tendría sentido. El segundo ejemplo está en 1ª Co. 14:2 donde dice “idiomas”, que normalmente se ha traducido como “lenguas”; no se está hablando de idiomas humanos sino espirituales, y hemos colocado esta última palabra entre paréntesis, para aclarar. El tercerejemplo es la palabra “amor”, que es muy mal comprendido; la palabra en hebreo es “ahaváh”, que significa una enorme cantidad de cosas, pero que las hemos sintetizado en unas pocas palabras después de “amor ahaváh” así: [nuestra voluntad para amar, unida al Amor espiritual de Elohím]. Ofrecemos una explicación mucho más amplia de este tema clave en nuestra Referencia de Mt. 19:19ª, al final del capítulo. El cuarto ejemplo es la palabra “sinagoga”, a la que le agregamos entre paréntesis “mesiánica”, para que nuestros queridos lectores no se confundan con una sinagoga en que sus miembros no crean en Ieshúa como Mesías, ya que como decimos en referencias y en varios pies de página, la palabra griega “ekklesias”, en el Siglo I sólo significaba “comunidad”, como lo tradujo bien Tyndale (y le pagaron con la horca el haberlo traducido correctamente), o “congregación”, como se encuentra nada menos que trescientas treinta y una vez en el Tanáj, pero ni una sola vez se ha traducido como “iglesia”, sino como “congregación”. El quinto y último ejemplo es “en Asia”. Ahora bien, hoy en día, para cualquier lector moderno, cuando pensamos en “Asia”, pensamos en China o en Paquistán, que es algo muy diferente a Turquía, que es el territorio al cual “Asia” se refiere en el P.R., por lo que lo hemos aclarado con tres palabras entre paréntesis: “en Asia (Menor, hoy Turquía)”.

Detalles a ser recordados. (1) Hemos colocado entre corchetes [ ] aquellas palabras que deben estar en la traducción misma, ya que son parte integrante de la palabra griega, para indicar que no son una intervención, ni una opinión de este traductor, sino que ya están implícitas en la palabra misma, aunque nadie lo había dicho así hasta ahora. Hemos colocado entre paréntesis aquellas palabras que son imprescindibles para entender a cabalidad lo que el autor del libro en cuestión quiso decir. Por ejemplo, cuando se reúnen los judíos mesiánicos, lo hacen en una sinagoga, pero no se trata de una sinagoga judía que no cree en Ieshúa, sino en una judío-mesiánica, y por eso hemos colocado “mesiánica” entre paréntesis, para que nuestros queridos lectores tengan presente la diferencia, ya que no era una “iglesia” cristiana, como todos creen. En otras traducciones no se han señalado así las palabras explicativas, por lo que el lector cree que todas las palabras provienen de los originales griegos o hebreos, aunque no es así. (2) En algunos casos, para no agregar al texto, hemos colocado entre paréntesis () lo que creemos que tendría que estar para hacer más comprensible el texto, y  en ocasiones lo hemos dejado en el texto principal, y en otros casos, lo hemos colocado en pies de página entre paréntesis, para no agregar a la traducción principal, acompañado o no de un comentario adicional.

Palabras en hebreo en el texto. Tampoco hemos colocado muchas palabras en hebreo en la traducción en sí, ya que se dificulta la lectura para la mayoría de los lectores, excepto palabras como “Rúaj ha Kódesh” (“Espíritu Santo”), que sí son muy conocidas ya por los judíos mesiánicos; “shofár” que no significa “trompeta” como siempre se ha traducido (ver nuestra explicación más arriba sobre Mt. 6:1); o como “Mi Señor/ADONÁI”, “ADONÁI (IHVH)”, “Toráh (“Pentateuco” y “Biblia”); Tanáj (las Escrituras Judías en su totalidad); Ieshúa ha Mashíaj, (Ieshúa el Mesías), y ocasionalmente “jévre” (hermanos, gente de la misma fe), ya que el uso del hebreo hablado tiene un poder espiritual que no tiene el griego (como en el uso frecuente de “Jesucristo”), y es nuestro anhelo que las sinagogas mesiánicas y los judíos mesiánicos hagan uso de este poder. Las demás palabras en hebreo las hemos explicado en glosarios al final de cada capítulo de todo este Pacto Renovado/Brít Jadasháh/v¨J¨s£j ,h¦r‰c, con algunas contadas excepciones. Por ejemplo, es imprescindible el distinguir, por ejemplo, entre “ben Adám“/(un) hombre (cualquiera) y el Bar Enásh/Ser Humano (que es una expresión clave para decir “El Ungido/Mashíaj“); o cuando, por ejemplo, la palabra “tzedakáh” significa cuarenta y cinco cosas diferentes; tanto “limosnas” como “salvación”, la hemos dejado, tanto en castellano como en hebreo, para mostrar a nuestros queridos lectores la palabra original hebrea, que es la que subyace detrás de la palabra castellana como la hemos traducido.

Manejo de los nombres griegos. Hemos traducido los nombres extremadamente difíciles de pronunciar como “Kencreas” (Hchs. 18:18, para dar un ejemplo de cientos), cuyo verdadero nombre en griego es “Kegjreias”, que es impronunciable. Además, hemos colocado el nombre original de la persona o ciudad, seguido de una barra (/) y el nombre traducido al castellano.

                El nombre correcto del Mashíaj. Dijo muy acertadamente un profesor norteamericano de historia, Edwin W. Pahlow: “Es interesante que a través de toda su vida, Jesucristo nunca escuchó que alguien lo llamara por ese nombre (Jesús)”. Fuente:Man´s Great Adventure, pág. 241. Los nombres propios de personas, especialmente de judíos, los hemos restaurado a su nombre original, comenzando por “Ieshúa/[‘WvyE”, ya que ése era el nombre original dado por Elohím mismo de nuestro Amo en el Siglo I, así como está escrito treinta veces en todo el Tanáj: dieciséis veces en Nejémiah; doce veces en Ézra; una vez en 1ª Crón. 24:11 y una en 2ª Crón 31:15, cuyo hebreo era igual al de la época de Ieshúa/[‘WvyE el llamado Hebreo Mishnáico, y así fue traducido por la versión judía de Moisés Katznelson, pág 1313, Tomo II.1 Esto debería terminar con las discusiones humanas acerca de cómo es el verdadero Nombre de nuestro Amo, ya que tenemos treinta pruebas en la Toráh de Elohím (con vocales incluídas)—y no en teologías humanas–de cómo se decía Su Nombre alrededor de los mismos años en que Él vivió en Israel. Otros recursos muy poco usados, que tienen que ver con el Nombre de Ieshúa en las traducciones en castellano son los acentos y las consonantes adecuadas. Por ejemplo, el noventa y nueve por ciento de las traducciones y escritores mesiánicos usan “Yeshua”, lo cual es un uso correcto sólo en inglés, pero no en castellano, ya que en inglés no existe otra forma de transliterar (escribir con letras en castellano los sonidos de las letras del hebreo, en este caso) el sonido de la “iód (y)” más que con la “y” griega, pero en castellano tenemos la “i” latina; además tenemos el acento, por lo que “Yeshua” tiene dos errores fácilmente corregibles, que se eliminan al escribir: “Ieshúa”. Como resultado de este descuido, en la Cuenca del Plata (Argentina y Uruguay) por ejemplo, “Yeshua” se pronuncia “Sheshúa”, lo cual no es como deberían pronunciarlo nuestros queridos hermanos en la fe, ya que la “y” se usa para pronunciar, entre otras palabras, “yunque”, “yema” etcétera, lo cual no suena de ninguna manera como “i”, que es como debería pronunciarse el Nombre de nuestro Amo Ieshúa, aparte del acento, que no es usado en inglés.

Del versículo en hebreo de abajo tenemos toda la respuesta que necesitamos del Tanáj mismo y no de teologías humanas. Dice en Ezra 2:2: la quinta palabra (de derecha a izquierda) que hemos separado con dos barras (//) para distinguirla mejor y la hemos colocado en tamaño mayor que el resto del versículo–y que dice: “Ieshúa”–tal como aparece en los otros treinta versículos citados:

     hy:l;[er] hy:r;c] hy:m]j,n/Ò//[‘WvyE//lb,B;ruzÒ ![i WaB; rv,a}

Si miramos con atención las nekudót (puntitos) que son las vocales del hebreo, debajo de la “iód” (y) veremos que está la “tséire jasér”, que son dos puntitos (..) juntos, debajo de la consonante iód y que en castellano siempre se pronuncian “e”, por lo que tenemos treinta pruebas DEFINITIVAS, que no dan lugar a más discusiones ni vacilaciones–en el Tanáj de Elohím y no en un artículo humano–de que el Nombre Santo de Ieshúa se pronuncia “Ieshúa” y no de otra forma.

                ¿Si todo esto es así, por qué lo pronuncian “Ieshúa” o “Iashúa” o  “Iahoshúa” o Iâjuwshúa, o cualquiera de las otras variantes usadas en todo el mundo? ¿De dónde se originaron, entonces, los diferentes nombres de nuestro Amo, como “Iashúa”? Los primeros que lo pronunciaron así fueron dos norteamericanos, John Briggs y Paul Penn, según L.D. Snow en su artículo: A Brief History of  the Sacred Name Movement in America, a finales de los años Treinta. Esto resuelve de una vez por todas las dudas de nuestros lectores judíos mesiánicos (por sangre o por fe/religión) y también resuelve el problema del “Jesús” al que hemos sido enseñados al principio.

La pronunciación del Nombre de Elohím Padre. Esta ha tenido variaciones a lo largo de la historia, pero aproximadamente en los últimos diez años, estas variaciones se han “congelado” casi en una sola, por lo menos en inglés, aunque nuestros hermanos mesiánicos de habla hispana han aceptado esta última enseñanza, que proviene de los EE.UU. de que la “correcta” pronunciación es “Yahweh”, pronunciada “Iáue”, ya que aducen que en Paleo-Hebreo, la “vav” (v) se pronunciaba “u”. Sin embargo, esto se tendría que manejar exclusivamente entre estudiosos que hablasen hebreo y que sean expertos en Paleo-Hebreo, (dos condiciones que tendrían que ser sine qua non para comenzar a discutir sobre este tema). ¡También pronuncian—usando el mismo criterio–el nombre del rey David, como “Dauíd”! ¿Por qué no llamar al Pacto Renovado “Brít Jauasháe”, con ese mismo criterio? Además, si usamos esto último como regla, terminaremos llamando a nuestro Amo Ysháu (ewhsy), siguiendo sus propias reglas, ya que (y) se pronunciaría “Y” (aunque en castellano tenemos la “I” para ese sonido, ya que la “Y” se pronuncia como en “yema”); (wh) se pronunciaría “áu”, según sus propias enseñanzas. Esto contradice las treinta veces en que Ieshúa/[‘WvyE es pronunciado así en el Tanáj original judío, en Hebreo Mishnáico (del Siglo I, es decir, de la época de Ieshúa), (y no “Yahshua”, ni “Yahoshua”, ni “Yaohushua” ni de ninguna otra de las alrededor de diez o más maneras diferentes en que es pronunciado), lo cual termina con toda discusión. ¿A quién le vamos a creer: a las treinta veces en que aparece como Ieshúa/[‘WvyE , o a las suposiciones de personas que ni siquiera son judías, ni hablan hebreo, ya ni hablemos de Paleo-Hebreo? Por último, existe un versículo en el P.R. que revela la manera verdadera en que se pronuncia correctamente el Nombre Santo, con lo que termina toda discusión, y no es “Iáue” ni “Yahweh”. Este Nombre viene por revelación de Elohím, según Gál. 1:11-12, Ef. 1:17, 3:3, y 1ª Co. 14:6, para aquellos que desean saberlo, y a quienes Elohím desea revelárselo.

Dicho todo esto, respetamos las creencias de todos, tanto los que enseñan como los que siguen sus enseñanzas, aún cuando no tengan una base sólida, ni un estudio firme en el cual basarse, como los estudiosos que nos enseñan y sus seguidores contemporáneos, quienes han difundido en los últimos diez años por todo el mundo, el “Yahweh” (pronunciado “Iáue”) en supuesto Paleo-Hebreo.  

Por otro lado, nosotros hemos encontrado en las versiones en hebreo y griego que el Rébe Ieshúa jamás pronunció en público el Nombre del Padre y siempre usó eufemismos, es decir, palabras como “el Poder”, o “los Cielos” para no pronunciar el Nombre del Padre y hemos seguido Su ejemplo en esta traducción, llamándolo “ADONÁI”, “hvhy” y “los Cielos”, tal como lo hizo Ieshúa, sin entrar en discusiones ni en polémicas, ya que no poseen una base sólida ni bíblica. Por otro lado, tenemos algo aún mucho más grave que lo anterior, el nombre “Jehováh” que tiene un engaño (matrioshka) que lo cubre, que se dice que fue acuñado por Pietro di Galatino, en 1516 (otros dicen 1520), un confesor de un jefe del Vaticano, agregándole las vocales al nombre de IHVH. La verdad es otra: la palabra “Jehovah” está en hebreo formada por la iód (la primera letra del Tetragramatón “hvhy” (y) y que representa todo el Nombre y “hováh/hvh”, que según el Diccionario Comay y Yardén, pág. 143 significa “ruina, calamidad”. En otras palabras, “Jehováh” es una maldición al Padre que significa: “¡Que (y) sea una ruina, una calamidad!” Lo que resulta más llamativo aún, habiendo salido el nombre de allí, es que ellos usan “Iahvéh” en sus traducciones y nunca han usado “Jehováh”. Nosotros, los judíos mesiánicos/mesiánicos renovados en todo el mundo, no debemos pronunciar nunca este nombre.

Hemos llamado al hermano por parte materna del Amo Ieshúa con su verdadero nombre, que era Iaakóv y que era, obviamente, un judío circuncidado; si lo queremos traducir al castellano, tenemos el nombre propio Jacobo, que nadie ha usado nunca en las traducciones del P.R. aun cuando en griego dice Iakoboy, que para traducirlo, no hay que ser un profesor de griego para saber que es “Jacobo”.

Citas del Tanáj. Las citas del Tanáj en el P.R. las hemos colocado en negrita para que se puedan reconocer inmediatamente como tales, seguidas de sus fuentes en el Tanáj, que están sacadas de una versión judía, y no de la Septuaginta, ni de la Biblia Cristiana, que contienen (ambas) cientos de errores. Cuando la cita difiere del griego, hemos optado por colocar la cita original, ya que se trata de éso y no de una opinión del traductor del P.R. Las palabras que NO están en el Tanáj de la supuesta cita, la hemos dejado en color normal, para distinguirla de las palabras en negrita, que sí son parte original de la cita.

Uso de mayúsculas y minúsculas. Ya que el hebreo original es todo en mayúsculas, hemos colocado algunas palabras clave en mayúsculas, porque así corresponde, como “Señor”, “Mi”, “Yo” cuando se refieren, tanto a Ieshúa como a ADONÁI (hwhy). Hemos escrito “Dioses”, en mayúscula, porque para los que creen en ellos, estas deidades son lo que nosotros consideramos “Dios”, pero ya nosotros sabemos que ésa palabra significa el Nombre del mayor demonio griego, según Hechos 14:13 (en griego), por lo que nosotros sólo creemos en el único Elohím que existe. Por último, en los glosarios hemos colocado las palabras después de un punto con minúscula, ya que así consta en el texto del libro que estamos traduciendo.

“Amo” versus “Señor”. Hemos diferenciado al Padre como ADONÁI (hwhy) y a Ieshúa como Adón (Amo) o ADONÁI (Mi Amo). Hay una enorme diferencia entre “Amo” y “Señor”. En la antigüedad y en la Edad Media un “Señor” era un Amo, con poder de vida y muerte sobre sus esclavos, y éste es el significado de la palabra original “Adón” y así lo hemos traducido. En inglés se lo ha traducido correctamente como “Master”, que significa “Amo”, pero se lo ha retraducido al castellano como “Maestro”, que NO es la traducción de “Master”, del inglés, ni es la traducción del hebreo “Rabí” como “Maestro”, ya que “Maestro” se dice “moréh” en hebreo.

Por qué no hemos usado el Nombre Santo de Elohím Padre. Al contrario de nuestros libros anteriores, al traducir, nos hemos dado cuenta que Ieshúa jamás pronunció en público el Nombre Santo, sino que usó eufemismos, como “el Poder” o “los Cielos”, por lo que nosotros hacemos lo mismo que Él.

“Usted” versus “tú”. Hemos utilizado un recurso que tenemos en castellano, pero no en hebreo, ni en inglés y que no hemos visto que se haya usado en ninguna traducción: el tuteo versus el “usted”; delante de Ieshúa, las personas (especialmente los romanos) que lo respetaban, no hubiesen usado el tuteo, y así lo hemos traducido nosotros, con excepción de Sus discípulos, que sí lo hubiesen tuteado.

Abreviaturas. Hemos colocado algunas abreviaturas, como “circa” (“alrededor de”, cuando se trata de fechas aproximadas); op. cit. (opus cit.= “obra citada”—anteriormente en las páginas precedentes); “Ioj.” para no decir “Juan”, quien nunca existió; “cap.” para “capítulo”; “pág.” para “página”; “vers.” para versículo; “R.” para “Rabino”, “P.R.” para “Pacto Renovado”, y “Teh.” Para “Tehilím/“Salmos” entre otras abreviaturas. Cuando citamos de la Toráh (los cinco primeros libros del Tanáj (llamado incorrectamente “A.T.”), usamos varios detalles que necesitan explicación: la Septuaginta (más conocida como “LXX”) trastocó los nombres originales de la Toráh y colocó otros nombres a su arbitrio, que no tienen nada que ver con el original hebreo. Por ejemplo, el segundo libro es llamado “Shemót” que significa “Nombres” y que la LXX tradujo incorrectamente como “Éxodo” (“Ex.”). Nosotros, para informar y enseñar a nuestros queridos lectores, hemos colocado algunas citas así: “Shemót/Nombres/“Ex.”. Aquí hay dos puntos adicionales que explicar: el uso de la barra (/) es para separar traducciones diferentes o en idiomas diferentes del mismo libro; las comillas alrededor de “Ex”, indican al lector que la traducción no es correcta (en este caso, porque,obviamente, “Éxodo” no es la traducción de “Nombres”. Otro ejemplo es “Maguén David” que no significa “Estrella de David”, sino “Escudo de David”, y por eso también lo hemos colocado entre comillas. En algunos casos aislados, en que citamos de una fuente, cuando lo que ésta dice no es claro, colocamos entre paréntesis una aclaración y la firmamos con nuestras iniciales (J.D.), para señalar qué significa, y que el autor citado no fue el que dijo esto, sino este traductor.

Fragmentos del Pacto Renovado

5:20: Para entender los diferentes niveles de nuestra “fe/emunáh”, que hemos traducido de acuerdo al nivel de que se está hablando, debemos entender, como bien lo enseñó el polaco-norteamericano Alfred Korzybski1933, el des-cubridor de la Semántica General, que las palabras son estáticas y por lo tanto, imprecisas. Nuestra fe/emunáh (y casi todos nuestros pensamientos y sentimientos y aún las personas mismas) crecen (o disminuyen) constantemente, en movimientos de a tres (triádicos) en forma de conos dobles () dentro de lo que nosotros denominamos “la Arquitectura del Pensamiento de Elohím” (APE): desde una leve esperanza (fe1), pasando por una certeza (fe3) y por una confiada obediencia (fe9), hasta llegar a ser esclavos espirituales de Elohím (fe18), como dice Ro. 1:1 (bien traducido), con diferentes bajones y/o pasos hacia atrás, como todo movimiento o proceso bien comprendido y bien descrito, es decir, dialéctico. Hay por lo menos dieciocho niveles de Emunáh/Fe. Desde una leve esperanza mental; fe1: Esperanza cumplida, repetidas veces, lo cual lleva a la confianza f3. Más adelante está f9: Confiada obediencia; hasta terminar en f18: Creer es ver y gozarse en Elohím y sentirlo al lado nuestro. Estos niveles dependen del crecimiento y de la madurez de cada uno. En nuestra traducción hemos escrito (“fe1”) (“fe2”) para hacerlo más claro, aunque nos estamos refiriendo a la emunáh, con los significados expuestos aquí. Además de los niveles verticales (niveles de intensión, profundidad), hay niveles horizontales en casi cada palabra existente. Por ejemplo, Julio1980, en en año anterior al que conocí a Ieshúa, era una persona diferente al Julio1981, (en el año en que conocí a Ieshúa); tampoco fui igual que el Julio1984 cuando ya estaba más crecido, ni igual al Julio1987 cuando comenzé, por órdenes de Elohím, a dirigir una congregación. A su vez, este Julio1987 no era igual al Julio2009 de ahora, y así sucesivamente. Estos son los niveles horizontales, que también se pueden comparar con Juan1980 y con Juan2009. En el Tanáj, curiosamente, la palabra “emunáh” aparece sólo dos veces, en “Dt.” 23:20 y en Havakúk 2:4; pero hay tres palabras en el Tanáj que cubren el concepto de “confianza/bitajón”, aparecen alrededor de ciento veinte veces allí, como “batáj” (N.S. 0982) como en (2ª R. 28:20), la palabra más usada entre las siguientes: (“jasáh” 2ª S. 22:3); “amán” (Ióv. 15:15 e Míjah 7:5); e “iajál” (Is. 51:5). Además, existe un significado que surge de las letras en hebreo, que poseen un significado individual, independiente de la palabra que están formando. La palabra Emunáh (hnvma) significa, si tomamos cada letra por separado en su significado pictórico: “La fuerza unificadora de Elohím que nos perfecciona y completa (nuestro tercio dormido, nuestro rúaj), nos conecta con Él y permite que Elohím se exprese a través nuestro”. La palabra “fe” aparece doscientos treinta veces en el Pacto Renovado: desde Mt. 6:30 hasta Rev. 14:12, con variados significados. En Rev. 14:12 se podría traducir mejor como “devoción”, mientras que en Mt. 6:30 como “confianza (en Elohím)”. Lo que decimos de “emunáh” se puede decir de cualquiera de las palabras del hebreo y del castellano en esta traducción mesiánica renovada, ya que es lo estático del lenguaje el problema, y no sólo el problema de una sola palabra, sino del lenguaje que usamos, que no tiene en cuenta estos niveles ni estas diferencias entre lo que somos hoy y lo que éramos hace veinte o treinta años. Escribió el Rev. Wurmbrand, ya difunto y mártir durante doce años de Gog y judío de sangre: “Ningún ser creado es algo que pueda ser expresado sólo por un sustantivo, porque cambia, se mueve, vive en la historia…todo vive en un continuo cambio. Uno no puede aplicar la categoría de “es” en el sentido limitado de tener un estado fijo respecto a la creación, y aún menos al Creador. Cuando uno dice ‘Dios es’, uno ha dicho demasiado poco sobre Él. Dios sucede…Cuando uno se pregunta: ‘¿Quién es Dios?’ miles de imágenes pasan como un caleidoscopio delante de sus ojos, una más hermosa que la otra. Por eso estaba prohibido a los judíos hacerse imágenes”. Fuentes: Science and Sanity, por Alfred Korzybski, 1933, publicado por The International Non-Aristotelian Library Publishing Company, 5ª edición, 1973 y (137-TAMB, págs. 112-113). Por último, debemos entender que cada palabra—especialmente en hebreo, la podríamos representar simbólicamente como nuestra galaxia, donde el lugar del sol la tiene la esencia de esa palabra, mientras cada planeta son los diferentes significados que tiene. Por ejemplo, la palabra “tzedakáh”, tiene cuarenta y cinco significados, entre ellos, “limosnas” y “camino recto”. Los cuarenta y cinco significados representan los planetas que giran alrededor del sol, que representa el amor ahaváh de Elohím, que se integra, multiplica y se transforma en los cuarenta y cinco significados de la palabra en todo el Tanáj. Así mismo deberíamos visualizar cada palabra: como el sol de una galaxia, su esencia, con numerosos planetas que serían los diferentes significados, su apariencia. Un simple versículo, de esta forma, estaría constituido de muchos soles (palabras individuales), que tienen a su alrededor, girando, multitud de planetas (significados) en el Tanáj, lo cual cambia completamente la forma en que deberíamos entender cada versículo de esta traducción mesiánica renovada. Otra manera, aún mejor, de representar cada palabra es como una célula del cuerpo, que está formada por—esencialmente—dos partes: el núcleo y el citoplasma que rodea al núcleo. (El núcleo correspondería a la esencia de cada palabra, mientras que el citoplasma a la apariencia). En el núcleo de cada célula se encuentra su ADN, que correspondería casi exactamente con las tres letras-raíces que cada palabra en hebreo (el idioma edénico) posee. Un conjunto de células forman un tejido, lo que correspondería con una frase. Una serie de tejidos forman un órgano, lo que correspondería con un tema. Una serie de órganos forman un sistema (en el cuerpo humano), lo que se correspondería con un capítulo del Tanáj. Una serie de sistemas forman el cuerpo humano, lo que equivaldría al cuerpo del Tanáj (que incluiría un Pacto Renovado mesiánico). Además, los Mandamientos de Elohím corresponden con el ADN que Elohím desea que tengamos, no el ADN que actualmente tenemos. Está en nuestro libre albedrío el incorporar este ADN a nuestro carácter y espíritu/rúaj o dejarlo de lado, en su totalidad o en parte. Así, el Pacto Renovado es el ARN (el ARN mensajero), que envía las instrucciones para la construcción del ADN moral y ético a aquellos que deseamos hacer Su Voluntad.

3:13: Marción, declarado hereje hasta por los Padres de la Iglesia y un judeófobo extremista, quien creía y enseñaba que el “Dios del A.T.” no era el Padre de Ieshúa, sino un “demiurgo”, escribió una versión de Gálatas sospechosamente igual a las actuales. Su traducción del versículo presente es comentado por Harnack, un comentarista cristiano alemán de la manera siguiente: Hieronimus: (Harnack, Beil. III, pág. 73): “En este versículo, Marción, referente al poder del creador (cruel)…decía que fuimos rescatados por Cristo (nos redemptos ese per Christum), quien era el hijo del otro, buen Dios” (es decir, no hijo del Dios “malo” del A.T. y era “inconstante, ignorante, despótico y cruel” e interpretaba la expresión “el dios de este mundo” (expresión que Shául usaba para referirse a ha satán, como que era el Elohím del “A.T.”. Tenemos buenas sospechas que todo Gálatas no es, sino una copia de la traducción de Marción, y no una traducción fidedigna (borró, entre otros, los versículos 3:6-9, para no reconocer nada judío como que venimos de Avrahám) y los siguientes versículos (sólo en Gálatas, aparte de otros en otros libros): 1:18-24; 2:6-9 (que habla de los judíos); 3:14 (que habla de que las Buenas Noticias se extenderían más allá de los judíos, a los gentiles, por medio de la bendición a Avrahám); 3:15-25; y 4:27-30. Esto explicaría muchas cosas, como estos versículos y otros que son, para decirlo delicadamente, “conflictivos” con todo el resto del judaísmo mesiánico del Rébe Ieshúa. Con razón Policarpo llamó a Marción: “el primogénito de satán”. Fuentes: INTRODUCTION TO THE INTERLINEAR GREEK-ENGLISH RECONSTRUCTION TO MARCION’S TEXT OF GALATIANS, por Daniel Jon Mahar, MARCION AND MARCIONITE GNOSTICISM By Cky J. Carrigan, Ph. D. (11/96), Marcion, Portrait of a Heretic, por Mark I Bradshaw en: http://www.earlychurch.org.uk/ article_marcion.html y The Problem with Marcion: A Second-Century Heresy continues to Infect the Church, por Randall E. Otto.

Fragmentos del Pacto Renovado – Galatas

3:10: G M Existe toda una corriente de estudio de los comentaristas específicamente sobre este versículo, quienes han quitado la siguiente conclusión, que es lo que se enseña: 1. Todos los que no guardan la Toráh perfectamente están bajo la maldición de Dt. 27:26 según citado por Shául; 2. implícito en el primero, está el que nadie puede guardar toda la Toráh. 3. Por lo tanto, todos los que se apoyan en las obras de la Toráh están malditos (Gál. 3:10). E.P. Sanders, en cambio, en sus comentados libros Paul and Palestinian Judaism y especialmente para este versículo, en su libro Paul, the Law and the Jewish People, lo ve como una discusión entre Shául y los “influenciantes” en cuanto a cuál es el punto de entrada al “Pueblo de Elohím”, a los judíos, según Ro. 11:17. El punto de entrada a la salvación, el primer punto (de dos) como ya explicamos en muchos otros lugares (y en la Referencia anterior a ésta, la 3:6), es el creer en Ieshúa y por lo tanto, ser injertados en el árbol judío de Ro. 11:17 y no el cumplir las buenas obras de la Toráh. Pero, una vez que uno está posicionalmente en el lugar correcto, entonces, sí hay que cumplir la Toráh, de a poco, cumpliendo primero lo más “grueso” de las prohibiciones en la Toráh, como quitarse la idolatría y el comer comida no kashér, como lo dice Hchs. 15:19-20; con el tiempo, los gentiles van a aprender cómo cumplir más y más la Toráh, según Hchs. 15:21, un versículo que se ha quedado “huérfano” de atención, comprensión y comentario y que nadie cita ni entiende su importancia. En conclusión, lo que el Rav Shául está diciendo NO es que nadie puede cumplir la Toráh (porque, primero, Elohím sabe hasta dónde podemos cumplirla; y segundo, Shául mismo en Fil. 3:6 él mismo dice que la cumplía totalmente: “irreprensible”) sino que ahora, vino Elohím en Persona (manifestado como Ieshúa=Imánu’ El) para que cumplamos la Toráh desde dentro nuestro, para dirigir nuestros pasos a cumplirla—siempre y cuando nos dejemos dirigir por Él minuto a minuto (Ro. 8:1,4, y 14). Por último, la mayoría de las versiones dicen “Maldito el que…en todas las cosas de la ley…” algo que no está en el original hebreo, como podemos ver en nuestra traducción de Dt. 27:26 en el vers 3:10 de Gál, que es “el que no sostenga las palabras…”, pero en ningún lado dice “todas las cosas”. Esta cita enfatiza que el que NO cumple lo que dice la Toráh, es maldito, lo cual refuerza el hecho que debemos de cumplir la Toráh. La Toráh, dice Shául en Romanos: es “Santa y los Mandamientos son santos y justos y rectos” (Ro. 7:12).

Por otro lado, una cosa es estar “bajo una maldición” como se ha traducido hasta ahora, y otra—muy diferente– es estar “en peligro de ser” maldecidos. TODOS, sin excepción, los que leen y creen el Tanáj y el P.R. están BAJO PELIGRO de ser maldecidos—que NO es lo mismo que estar ya bajo maldición, ya que hay cientos de maldiciones que pueden entrar a jugar un papel en la vida de aquellos que están viviendo bajo estas reglas de juego: por ejemplo, los que no honran a sus padres, entran en maldición (cuando lo hagan, no antes); los que le rezan a estatuas o estampitas entran en maldición; los que desobedecen las órdenes de Elohím, entran en docenas de maldiciones (Dt. 27, 28 y 29) (siempre que desobedezcan, no antes ni después), los que cambian las palabras del libro de Revelación, entran en las maldiciones de ese libro (Rev. 22:18), etcétera. Pero los que NO hacen esto, NO están bajo maldición, así que el versículo 10 está, o mal escrito, o mal traducido, o modificado posteriormente en esa palabra: “peligro de” maldición, es el sentido original, no “bajo maldición”. Por ejemplo, el que cruza la luz roja de un semáforo está “en peligro” de chocar, no necesariamente choca; si está manejando en domingo en una intersección donde nunca hay tráfico, no va a chocar jamás, está sólo “en peligro” de chocar por cruzar en rojo, lo cual es muy diferente.