UNAS PALABRAS INICIALES PARA NUESTROS QUERIDOS LECTORES

Estoy aquí para contarles acerca de lo que sueño. Sueño con que ustedes, mis queridos lectores, tengan el poder hacer que ese sueño se haga realidad. ¿Quieren saber de qué se trata ese sueño? Quiero contarles sobre esta nueva traducción que va a hacer totalmente comprensible el Pacto Renovado y lo que realmente se quiso decir en él. Una traducción mesiánica renovada que va a explicar cada palabra relacionada con su contexto, con el ambiente social y religioso de los que hablan y lo que realmente quisieron decir. Para hacer esto posible, debemos entender varios puntos, entre ellos, la mente judía con que fue escrita.

Lo veo a un joven, llamado Jorge Blanco, recién llegado a la fe, o hace años en ella, pero en la vereda de enfrente, y muy interesado en entender lo que dice su N.T. Está cansado; tuvo un día agotador en su empleo, pero está decidido a entender lo que le indicaron que lea en la iglesia a la que concurre los domingos, o en shabát, en su sinagoga mesiánica. Tomó el N.T. y lo abrió en Lc. 20:34 y leyó: “…los hijos de este siglo se casan…” Paró de leer y Jorge pensó: “¿Qué quiere decir “los hijos de este siglo?” Ya sé: “los hijos que nacieron en éste, el Siglo I D.C. ¿O no? Como no estaba muy claro, leyó otro versículo, al azar, en Lc. 4:20: “…enrolló el libro”. Y pensó: “¿Cómo es esto? ¿Cómo se puede enrollar un libro?” y siguió tratando de leer Lc. 84: “… y le tocó el borde de su manto y  al instante se detuvo el flujo de su sangre”. Allí Jorge paró de leer de nuevo y pensó: “¿Qué tenía Jesús en el borde de su manto que le hizo parar la sangre a la mujer?” Como no entendió—como no entienden la enorme mayoría de los lectores—leyó otro de los libros del N.T. donde se dice que dijo Jesús: “Consumado es”. “¿Qué se ha consumado? Leí esto tres veces y todavía no entiendo”, se dijo a sí mismo Jorge Blanco.